8 maggio perche recitare la supplica alla madonna di pompei

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Autore: Editrice Shalom

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8 de mayo: ¿por qué rezar la súplica a la Virgen de Pompeya?

Virgen de Pompeya

El 8 de mayo, en Pompeya, se celebra una gran fiesta y se espera la llegada de numerosos fieles de todas partes de Italia y del mundo para rezar la súplica a la Virgen del Rosario.
La solemne celebración estará presidida por el cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y arzobispo de Bolonia. 
Celebrará la santa Misa a las 10:30 y después, al mediodía, dirigirá a la Virgen la súplica mariana compuesta por el beato Bartolo Longo. 

¿Cuáles son los orígenes de esta oración y por qué es tan querida por los fieles? 

La historia de este texto, tan rico en significados espirituales, es muy particular y se remonta a finales del siglo XIX. 
La súplica fue escrita por Bartolo Longo en 1883, con el título “Acto de amor a la Virgen”, como adhesión a la invitación que el papa León XIII hizo a los católicos, llamándolos a un compromiso espiritual destinado a hacer frente a los males de la sociedad. El 1 de septiembre de 1883, en efecto, se había publicado la encíclica Supremi apostolatus officio, mediante la cual el Papa señaló en la oración del Rosario el instrumento seguro para alcanzar el bien espiritual de la sociedad y de la Iglesia, afligida por «graves calamidades». 


Las preocupaciones y exhortaciones expresadas en la encíclica de León XIII, así como las reflexiones personales del beato, encontraron así su expresión en el texto de la “Súplica a la poderosa Reina del Santísimo Rosario”, que se rezó por primera vez el 14 de octubre de 1883. 
Aquel fue el primer paso que llevó a que la súplica se convirtiera en un instrumento esencial para la difusión del culto mariano en el mundo. 
El 8 de mayo de 1915 la oración llegó por primera vez al Vaticano: exactamente al mediodía, Benedicto XV la rezó en la Capilla Paulina. Una tradición que continuó con los pontífices posteriores. 


También el papa Francisco, en 2013, durante la audiencia del miércoles, recordó la solemnidad pompeyana diciendo: «Hoy, 8 de mayo, se eleva la intensa oración de la “Súplica a la Virgen del Rosario” de Pompeya, compuesta por el beato Bartolo Longo. Nos unimos espiritualmente a este popular acto de fe y devoción, para que, por intercesión de María, el Señor conceda misericordia y paz a la Iglesia y al mundo entero».

¿Por qué rezar la poderosa súplica?

Para los creyentes, rezar a la Virgen de Pompeya significa «expresar la propia identidad de hijos que se dirigen a ella, la Madre que Jesús nos dio como regalo desde lo alto de la Cruz», como recuerda el texto de la súplica. Una filiación que nos hace íntimos, familiares de la Virgen María y de Dios.
La poderosa súplica es un acto de amor a la Virgen y se reza solemnemente al mediodía dos veces al año: el 8 de mayo, aniversario de la colocación de la primera piedra del Santuario, y el primer domingo de octubre, mes dedicado al Rosario; además, es una oración universal. Bartolo Longo, en efecto, con la súplica dio voz al amor que desde la tierra se eleva hacia el cielo. Es una oración por Italia, por Europa, por el mundo entero: el Beato tenía razón al definirla como «Hora del mundo». El texto de la Súplica, aunque con el tiempo ha recibido varios retoques hasta llegar a su formulación actual, es la oración más famosa del mundo.

El beato Bartolo Longo: «hombre de la Virgen»

De estudiante universitario se alejó de la Iglesia y de la vida de fe, que le habían transmitido la educación religiosa recibida en su familia y los Padres Escolapios. Sin embargo, regresó a la fe después de una experiencia que lo marcó profundamente. Era octubre de 1872 cuando Bartolo Longo llegó por primera vez a la desolada y salvaje localidad de Arpaia y, como él mismo contó, oyó una voz que le susurraba: «Si buscas la salvación, propaga el Rosario. Es una promesa de María. ¡Quien propaga el Rosario se salva!». 

No le resultó fácil cambiar de vida y, sin duda, tuvo que recorrer un duro camino de conversión, pero, desde aquel día, la difusión de la oración del Rosario se convirtió en el primer objetivo de su existencia. Cuando Juan Pablo II declaró beato a Bartolo Longo, el 26 de octubre de 1980, lo definió como «hombre de la Virgen». En la homilía, el Papa añadió: «Por amor a María se convirtió en escritor, apóstol del Evangelio, propagador del Rosario, fundador del célebre santuario en medio de enormes dificultades y adversidades; por amor a María creó instituciones de caridad, se convirtió en mendicante para los hijos de los pobres, transformó Pompeya en una ciudadela viva de bondad humana y cristiana».



8 de mayo: ¿por qué rezar la súplica a la Virgen de Pompeya?

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