En el amplio panorama de los santos y testigos de la fe, encontramos historias de hombres y mujeres que, día tras día, han hecho extraordinario lo ordinario. Entre ellos se encuentra la sierva de Dios Maria Pia Brando, una figura fascinante que une contemplación y acción, oración y caridad, y cuyo recorrido vital sigue inspirando a numerosos fieles.
En el artículo recorreremos los momentos cruciales de su apasionante vida, descubriendo el vínculo especial que tiene con el Sagrado Corazón de Jesús.
Cautivada por el Sagrado Corazón
Nacida el 3 de junio de 1851 de padres acomodados, pero profundamente cristianos, la sierva de Dios prefiere dedicar su vida a ayudar al prójimo, desarrollando su labor caritativa en contacto con el pueblo.
Cautivada por el Corazón de Jesús, que se le aparece varias veces y le dice: «¡Aprende de mí!», se dedica únicamente a la oración y al trabajo, siempre está disponible para todos y lleva una vida sencilla, marcada por su historia de amor con Jesús como Amigo, Maestro y finalmente Esposo. Así se pone al servicio de los últimos y lleva a todos el Sagrado Corazón de Jesús.

«Mi Belén»
Uno de los momentos decisivos en la vida de Maria Pia tiene lugar cuando en 1881 llega a Mugnano, tierra que poco después ella misma definiría como «mi Belén». Allí conoce al padre Vincenzo Orlando, fundador del primer núcleo del Retiro de los Sacratísimos Corazones. A pesar de las dificultades y de su fragilidad, Maria Pia se siente llamada a continuar la obra. Invierte en el proyecto toda su herencia.
El convento sigue ampliándose y está destinado a acoger a las huérfanas; por ellas, sor Maria Pia recorre el pueblo pidiendo limosna.
Dondequiera que se presenta, anuncia que «el Corazón de Jesús está abierto para todos, pero de manera especial para los últimos»; y, en nombre de este amor, enseña el camino del perdón: un perdón que se debe pedir a Dios y ofrecer a los hermanos sin exigir nada a cambio.
La estatua del Sagrado Corazón de Jesús
El amor totalizante del Sagrado Corazón de Jesús alimenta su alma y le da la fuerza para afrontar los desafíos de la vida con esperanza y confianza. Para difundir el culto al Sagrado Corazón de Jesús, hace construir la iglesia y, siguiendo indicaciones precisas, la bellísima estatua en honor del Sagrado Corazón de Jesús, cuyo rostro se parece muchísimo al de aquel Jesús que se le había aparecido en sueños.
Hacia la beatificación
El 27 de junio de 2022 tuvo lugar la apertura del proceso diocesano de la Madre María Pía Brando, con vistas a su beatificación. El objetivo de este primer paso es verificar la heroicidad de las virtudes, es decir, la disposición habitual de la hermana María a obrar el bien con firmeza, constancia y sin vacilaciones. En esta fase se recogen los documentos y testimonios de quienes la conocieron para demostrar que practicó las virtudes a un nivel muy elevado, superior a la media.
La vida de la hermana María Pía Brando sigue hablándonos a nosotros, hombres y mujeres de hoy, porque es un ejemplo luminoso de cómo la dedicación, la profunda vida espiritual y el amor pueden influir positivamente en el mundo. Su testimonio sigue brillando como un faro de esperanza e inspirando a todo aquel que se acerca a su figura. Su mensaje de amor al prójimo y su fe en el Sagrado Corazón de Jesús siguen siendo una valiosa herencia que continúa tocando el corazón.


