Un santo especial
Antonio de Padua es un santo amado, invocado y conocido en todo el mundo. Su vida está llena de episodios que han pasado a la historia y que todos conocen: famosísima, por ejemplo, es la predicación a los peces en las playas de Rímini, porque los hombres no estaban dispuestos a escucharlo.
Antonio es un fraile que no se desanima, sino que, con una fe inquebrantable, lo obtiene todo de Dios; como cuando en Lisboa -por su intercesión- devuelve a la vida a un niño que, tras caer de una barca, se había ahogado.
Su fama es enorme mientras recorre las calles de Padua y, después de su muerte, no puede sino crecer hasta alcanzar todos los rincones de la tierra.
San Antonio es especial, y especial no puede sino ser también la preparación para su fiesta. En efecto, a diferencia de lo habitual, no se prevé una novena, ¡sino una tredicina!
Origen
En la basílica del Santo de Padua, en las iglesias franciscanas, así como en muchas familias, la fiesta y la devoción a san Antonio están acompañadas y sostenidas por una serie de trece invocaciones -la tredicina, precisamente-, en las que se entrelazan peticiones materiales y espirituales.
También está extendida la costumbre de los «Trece martes»: oraciones y reflexiones en honor del Santo. Esta costumbre une las dos últimas etapas de la vida de san Antonio:
el día de su muerte, viernes 13 de junio,
y el día de los funerales, martes 17 de junio de 1231.
El martes es un día especialmente querido por san Antonio porque sus funerales, un verdadero triunfo, se celebraron el martes siguiente a su muerte. El propio san Antonio, al aparecerse en Bolonia en 1617, recomendó rezarle durante varios martes consecutivos: la persona a la que se apareció obedeció y obtuvo la gracia que había pedido. Porque san Antonio promete… ¡y cumple sus promesas!
La devoción
Los trece días de preparación para la fiesta están relacionados con la creencia popular de que Antonio concede cada día a sus devotos nada menos que trece gracias, y también con el hecho de que su fiesta se celebra precisamente el día 13 del mes.
La tredicina se reza del 31 de mayo al 12 de junio (víspera de la fiesta) o, si se quieren rezar los trece martes, se comienza el tercer martes de marzo.
Pero se puede recurrir al Santo en cualquier momento del año para pedir su intercesión y sentirlo cerca, sobre todo en los momentos más difíciles.
Un compañero de viaje
San Antonio es un maravilloso compañero de viaje que desde el cielo sigue acompañando a todos aquellos que recurren a él para pedirle un consejo, una ayuda, una buena palabra o consuelo.
Rezar la tredicina es una ocasión para conocerlo mejor; durante los trece días, de hecho, se proponen los episodios más significativos de su vida con Dios y con los hombres.
Antonio, que vio a una mula hambrienta inclinarse ante el paso de la Eucaristía, que logró reconciliar a un esposo celoso con su esposa, que defendió a los pobres y amonestó a los avaros… ¡todavía tiene mucho que enseñarnos sobre la vida y el amor!


