Avvento. L’attesa rivoluzionaria che trasforma l’amore (e il tuo Natale)

Redazione Shalom

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Autore: Redazione Shalom

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Es de nuevo Adviento y, como cada año, nos encontramos inmersos en el torbellino que precede a la Navidad. Pero ¿qué ocurriría si este año decidiéramos detener las prisas y vivir la espera de una manera totalmente nueva, no como una carrera hacia el 25 de diciembre, sino como un auténtico nuevo comienzo? La belleza del Adviento reside en una verdad sencilla y profunda: nosotros no somos los del año pasado. Y precisamente porque cambiamos nosotros, también la vida puede ser fuente de una novedad discreta y silenciosa, que solo pide ser acogida con cuidado. Aquí tienes tu guía para un Adviento que prepara no solo la casa, sino sobre todo el corazón. El significado profundo: esperar es amar infinitamente

La palabra Adviento deriva del latín adventus, que significa “venida”, pero también “espera”. Este tiempo no es monolítico, sino que posee una doble característica. El Adviento, en efecto, nos prepara para la solemnidad de la Navidad, recordando la primera venida del Hijo de Dios entre los hombres. Al mismo tiempo, este recuerdo nos guía hacia la espera de la segunda venida gloriosa de Cristo al final de los tiempos. El Señor viene cada día a nuestra vida y regresará gloriosamente al final de los tiempos. Entre estos dos polos se sitúa un tercer advenimiento: el que ocurre constantemente en la Iglesia y en la vida cristiana, en cada instante. Es el que pedimos cuando rezamos: “Venga tu Reino”. Para María, la Maestra de la espera, esperar es el infinitivo del verbo amar. El Adviento es, por tanto, el programa por excelencia para amar siempre: en la alegría y en la duda, seguros de que no estamos solos.

Espiritualidad y valores

El Adviento es tiempo de espera, de conversión, de esperanza. Es una invitación a vivir un proceso constante de conversión, acogiendo al Hijo de Dios que viene entre nosotros y abriendo el corazón al hermano. Los valores que debemos vivir hoy son: • Vigilancia y renovación: estar preparados para acoger al Señor que viene. • Esperanza gozosa: la salvación ya realizada en Cristo llegará a su madurez y plenitud, y “seremos semejantes a él y lo veremos tal como es” (1 Jn 3,2). • Caridad y fe: fortalecer la confianza y abrir el corazón a los demás, especialmente a los más vulnerables. • Conversión: la liturgia, con la voz de los profetas y de Juan el Bautista, nos exhorta: «Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca».

Sugerencias concretas para una nueva espera

Para que la espera de la Navidad marque realmente una novedad en tu vida cotidiana, aquí tienes algunas sugerencias prácticas que te invitan a ralentizar el ritmo y a preparar el espacio interior:

1. Redescubre la Corona de Adviento La Corona de Adviento, aunque originalmente no pertenecía a nuestra tradición, ya está muy extendida y es un símbolo poderoso. • El círculo de ramas perennes simboliza la espera del regreso de Cristo y la esperanza de la vida que no termina. • Las cuatro velas marcan el paso de las semanas. Encenderlas progresivamente simboliza la luz que aumenta hasta alcanzar su plenitud en el encuentro con el Señor. Las velas representan esperanza, paz, alegría y amor. • Puedes colocarla en casa y utilizarla como centro de un momento de oración familiar vespertino o semanal.

2. Cultiva el silencio y la oración En una época marcada por las prisas, el Adviento pide disminuir el ritmo, escuchar y meditar. • Oración fervorosa: el Adviento es tiempo de oración íntima y amorosa. Valora las dos novenas: la de la Inmaculada (29 de noviembre-7 de diciembre) y la de preparación para la Santa Navidad (del 16 al 24 de diciembre). • Rito diario: reserva momentos para permanecer en adoración ante el Santísimo Sacramento, para redescubrir que Él está vivo y presente para ti.

 

3. Construye el belén por etapas No des por sentado el belén. Para darle mayor eficacia pastoral, constrúyelo progresivamente con la familia: • El belén puede manifestar el itinerario espiritual de toda la familia. • En el IV domingo de Adviento, puedes colocar las estatuas de María y José, presentando a María como modelo de espera. • Coloca la estatua del Niño Jesús durante la noche de la Santa Misa de Navidad.

4. Vive el Adviento como un tiempo para dar Para los niños, el Adviento es la ocasión perfecta para reflexionar sobre el significado profundo de la Navidad, más allá del consumismo. • Propón renunciar a un juguete en buen estado para regalarlo, o preparar un regalo o dibujo para donárselo a alguien.

• Valora la Bendición de los Niños Jesús, una tradición rica en espiritualidad, que suele celebrarse el tercer o cuarto domingo. Llevar la estatuilla a la iglesia para recibir la bendición es una invitación a preparar espiritualmente el corazón para acoger a Jesús. El Adviento nos invita a hacer espacio en una habitación: quitar lo superfluo para acoger lo que realmente importa. La espera no está vacía, sino ya llena de significado, como la alegría que se siente al esperar a un amigo querido. Acojamos la novedad generadora que sale a nuestro encuentro y dejemos que la Virgen María nos acompañe en este camino, suscitando en nosotros el deseo de una vida cristiana más rica en fe, esperanza, alegría y amor. ¡Maranatha, ven, Señor Jesús!

¿Y tú, qué sugerencia pondrás en práctica en este Adviento?



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