Si la devoción a santa Rita de Casia ha llegado a distancias increíbles, se lo debemos a la beata María Teresa Fasce, una mujer de grandes impulsos e ideales, verdaderamente enamorada de Cristo. Casia, tal como es hoy -con el Santuario, las obras de caridad y su fresca espiritualidad-, no habría existido sin ella. La beata decía a sus monjas: «Quien ama no teme sufrir». Y ella no se escatimó nada en su vida.
La Colmena
La beata María Teresa Fasce era contemplativa; deseaba el silencio y la soledad para dejar espacio únicamente a Dios. Sin embargo, su nombre está especialmente vinculado a obras terrenales, también muy importantes para el espíritu: se trata de la Basílica de Santa Rita y del Orfanato «Colmena de Santa Rita». Este último nació a raíz de la petición de una viuda de Las Marcas que acudió a la beata por su hija. La Colmena nació precisamente para acoger a niñas huérfanas en un ala del monasterio. Fundada por la beata en 1938, la Colmena de Santa Ritase convirtió en hogar, escuela y centro de asistencia para muchas niñas y niños.
La caridad por encima de todo
La beata María Teresa Fasce consideraba que la santidad no consistía tanto en hacer grandes cosas, sino más bien en hacer bien las cosas pequeñas, porque sobre todo en ellas se ve la fidelidad de cada uno a la voluntad de Dios. No se llega a ser santo por lo que hacemos, sino por el amor con que lo hacemos.

A primera vista, la madre Fasce podría parecer una gran empresaria por las obras que realizó. Pero, a los ojos de Dios, siempre se sintió «la sierva del Señor», dejándole a él el honor y la gloria. Durante más de veinticinco años soportó con gran sacrificio un tumor en el pecho, considerado por ella su mayor tesoro, porque le permitía ofrecer aún más su vida a Dios en el sufrimiento. Murió el 18 de enero de 1947. Cuatro meses después se consagró el nuevo santuario cuya construcción había iniciado en vida.

La beata María Teresa Fasce decía: «El alma tiene un solo compromiso ante Dios: su santificación. Y esta depende del perfecto cumplimiento de su santísima Voluntad». Y lo que decía lo vivió plenamente. Imitemos su ejemplo y profundicemos en su historia. ¿Conocías su figura? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!


