Una fecha simbólica: el 23 de abril y los «Gigantes de la Literatura»
El 23 de abril de cada año, bajo los auspicios de la UNESCO, se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. La fecha del 23 de abril no es casual, ya que ese día de 1616 fallecieron tres figuras emblemáticas de la literatura mundial: el español Miguel de Cervantes (nacido en 1547), el inglés William Shakespeare (nacido en 1564) y el peruano Garcilaso Inca de la Vega (nacido en 1539). Es interesante señalar que el 23 de abril también nacieron otros autores importantes, como el francés Maurice Druon (1918-2009), el ruso Vladimir Nabokov (1899-1977), el colombiano Manuel Mejía Vallejo (1923-1998) y el islandés Halldór Laxness (1902-1998), Premio Nobel de Literatura en 1955. También el 23 de abril, en 1981, falleció el escritor y periodista catalán Josep Pla.
La UNESCO y la importancia de promover la cultura escrita
Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO, destaca que esta jornada representa una ocasión crucial para reflexionar sobre las estrategias más eficaces para difundir la cultura escrita y garantizar a todos, independientemente de su edad o género, el libre acceso a la lectura. Este objetivo se logra mediante el apoyo a editoriales, librerías, bibliotecas y escuelas, consideradas aliadas fundamentales en la difusión de la educación, la ciencia, la cultura y la información. La iniciativa de la UNESCO pretende estimular a los Estados miembros a promover políticas comunes en favor del libro, con la colaboración de entidades públicas y privadas dedicadas a la lectura y los libros.
Río de Janeiro, Capital Mundial del Libro 2025
La UNESCO ha designado a Río de Janeiro como Capital Mundial del Libro 2025. La Capital Mundial del Libro lleva a cabo actividades con el objetivo de fomentar la cultura de la lectura y promover los valores de la UNESCO.
Río es la primera ciudad de habla portuguesa elegida como Capital. Durante doce meses, la ciudad brasileña acogerá actividades destinadas a promover el libro y la lectura, así como a desarrollar programas relacionados con el mundo del libro. Además, la nueva Capital del Libro se unirá a una red de cooperación internacional con las ciudades Capital de años anteriores.
En Río de Janeiro, las celebraciones comenzarán hoy.
Hasta ahora, la única ciudad italiana que ha recibido el título fue Turín, en 2006; además, es el único caso de una Capital en colaboración con otra ciudad: Roma.
El libro entre tradición e innovación: un valor inmaterial que hay que proteger
El Día Mundial del Libro también es un momento para reflexionar sobre las transformaciones que afectan al mundo del libro, tanto como objeto físico como en relación con los valores inmateriales que lo caracterizan. Los libros electrónicos ofrecen nuevas e importantes oportunidades de acceso al conocimiento, a menudo a costes reducidos y en contextos diversos. La Editorial Shalom también ha aceptado el desafío digital y ha comenzado a poner a disposición en formato de libro electrónico todos los libros de su catálogo. Los primeros en digitalizarse fueron los grandes clásicos, como «Mis confesiones» de san Agustín, el «Tratado de la verdadera devoción a María» de Montfort o «Las glorias de María» de san Alfonso María de Ligorio, para dar a todos la posibilidad de conocer y leer las grandes obras maestras de la historia del cristianismo.
Sin embargo, el libro tradicional sigue siendo una tecnología potente e insustituible, no amenazada por lo digital. En cualquiera de sus formas, el libro es una herramienta valiosa que contribuye a la educación y a la difusión de la cultura y los conocimientos. Es fundamental proteger la variedad de los libros, una riqueza que contrarresta la uniformidad cultural. La bibliodiversidad es un patrimonio común que hace del libro mucho más que un simple objeto material. De hecho, el libro es el invento más poderoso de la humanidad para la libre circulación de las ideas más allá de cualquier frontera espacio-temporal.
El placer de la lectura: un tesoro por redescubrir
Leer es, por tanto, una fuente de placer que merece ser redescubierta y cultivada en los momentos más oportunos de nuestro día. Sin embargo, las estadísticas indican una preocupante tendencia a la baja en la frecuencia de lectura.
Las consecuencias de leer con poca frecuencia son significativas: un lenguaje empobrecido, una capacidad de concentración limitada, un bagaje de conocimientos genérico y un aumento del analfabetismo funcional, que margina a una parte considerable de la población.
No tener acceso a la lectura significa no poder participar plenamente en la vida social y política, tener una capacidad de juicio limitada y renunciar a una herramienta fundamental para el desarrollo emocional e intelectual. Además, los libros representan la memoria histórica de la humanidad, lo que hace aún más crucial su protección como instrumento de comunicación, desarrollo de la conciencia colectiva, entendimiento mutuo y diálogo entre los pueblos.
Un deseo para el futuro: abrir las puertas al mundo de los libros
Con motivo del 23 de abril, nuestro deseo es que todos puedan aprovechar las innumerables oportunidades que los libros ofrecen generosamente, si tan solo se lo permitimos.
¿Qué libro de la Editorial Shalom ha sido para ti una fuente de profundo enriquecimiento? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!
