dalle tenebre alla luce la conversione di san paolo di caravaggio

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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De las tinieblas a la luz: la “Conversión de san Pablo” de Caravaggio

Conversión de San Pablo

Continúa la colaboración entre don Alessio Fucile, experto en arte, y el blog Shalom. Don Alessio nos guiará para profundizar en los momentos más importantes del año litúrgico a través de unas bellísimas obras de arte que, además de despertar en nosotros admiración por su esplendor, pueden ayudarnos a comprender mejor las Sagradas Escrituras y el mensaje de Jesús.

Don Alessio presenta hoy la la obra maestra de Caravaggio, la «Conversión de San Pablo», de 1602, que se encuentra en la iglesia de Santa María del Popolo, en Roma, para celebrar la fiesta de hoy.

«De las tinieblas a la luz»: este es el camino de Pablo de Tarso, una de las figuras más extraordinarias de la historia. Fascina la manera en que Cristo lo llamó para convertirlo en su apóstol. Inmediatamente después de la muerte de Cristo, participó en las persecuciones contra los cristianos y aparece citado en los Hechos de los Apóstoles entre quienes asistieron a la lapidación de Esteban. Con su influencia y autoridad obtuvo la autorización para arrestar y llevar a Jerusalén a los fieles de la nueva religión. Mientras viajaba hacia Damasco, tuvo una visión que lo llevó a una conversión desconcertante.

La escena de la conversión

El célebre cuadro realizado por Merisi representa el momento inmediatamente posterior al milagro.
Pablo está en el suelo, recién caído del caballo, con armadura de soldado, tal como se describe en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Sus brazos extendidos expresan un profundo asombro. La presencia del caballo, que ocupa casi toda la escena, es una invención de los artistas: en el libro de los Hechos no se menciona; sirve para acentuar el dramatismo del acontecimiento.
La redención de Pablo comienza en el instante en que pierde el control del caballo, el poder y es derribado. Su espada, a la izquierda, está lejos y no puede defenderlo. También el manto, tantas veces inflado por el viento mientras cabalgaba frenéticamente dentro de certezas ilusorias, yace ahora como un harapo vacío e inútil de un pasado ya borrado. Quien estaba orgullosamente en lo alto está ahora en el suelo; la soberbia ha sido humillada y el hombre está a merced del animal, que podría aplastarlo de repente bajo sus cascos.
De esta derrota comienza el camino de redención de Pablo. Los brazos indican acogida y anuncian aquel esperado, decisivo y definitivo abrazo con la Luz que lo ha arrojado del caballo.
Otro elemento insólito es el palafrenero, descalzo y con profundas arrugas, atento a sujetar el caballo e indiferente ante el acontecimiento. Los ojos de Pablo están cerrados; fulminado por la visión, permanecerá ciego durante tres días, hasta que Ananías le imponga las manos y le abra los ojos con el bautismo.

La originalidad de Caravaggio

La originalidad del retablo se ve subrayada por la cotidianidad del acontecimiento: falta el aparato que habría dado énfasis y espectacularidad a la escena. No hay elementos típicos de una visión sobrenatural.
A pesar de ello, Pablo ya no es el mismo, aunque todavía es incapaz de ver la nueva realidad, y su gesto de asombro lo subraya. La luz es símbolo de la gracia divina que irrumpe en las tinieblas del pecado, representadas por el fondo oscuro, que también sirve para resaltar los volúmenes plásticos de los personajes. La luz es también metáfora de la nueva existencia que está a punto de comenzar para Pablo, después de una experiencia envuelta en tinieblas, donde la violencia, la sospecha, la traición, el engaño y la muerte habían hecho de las suyas: una admirable anotación autobiográfica pintada de la atormentada vida del propio artista. Dios le quita el suelo bajo los pies a Pablo para que este caiga entre sus brazos.

El mensaje de la obra

Ciertas lecciones que impone la vida sirven para reencontrarse con uno mismo y dar sentido a la propia historia. ¡Ciertos acontecimientos llegan rompiendo los cristales! Sin embargo, esta no es la manera habitual de actuar de Dios, que respeta hasta el final la libertad de sus hijos y no los obliga a amarlo. Me gusta una imagen del Apocalipsis que presenta a Jesús, paciente y misericordioso, de pie ante la puerta del corazón, llamando y pidiendo entrar para poder cenar con los hombres. La misma “luz” que fulminó a Pablo, irrumpiendo directamente desde el mismo lienzo, viene a buscarte, llamarte, atraparte e interrogarte.

¿Te ha ocurrido alguna vez sentirte “fulminado” por Dios, que te ha abierto los ojos sobre algunos aspectos de tu vida que no estaban bien?
¡Escríbelo en los comentarios!


De las tinieblas a la luz: la “Conversión de san Pablo” de Caravaggio

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