dignitas infinita una luce nel caos di una societa confusa

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Dignitas infinita. Una luz en el caos de una sociedad confundida

Dignitas infinita

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha publicado recientemente la declaración Dignitas infinita. Este documento, aprobado por el Santo Padre Francisco, habla a la Iglesia y al mundo explorando el concepto de dignidad humana y arrojando luz allí donde la confusión ha empezado a imponerse. ¡Dejémonos iluminar también nosotros!

¿De qué habla?

Los trabajos del documento comenzaron en 2019 con el objetivo de poner de relieve que el concepto de dignidad de la persona humana es imprescindible.
El texto se mueve en un horizonte preciso: el aparente conflicto entre los ataques que se hacen a la dignidad humana en el plano ético - aborda, por tanto, los temas del aborto, la eutanasia, el vientre de alquiler y la teoría de género - y en el plano social - la pobreza, la guerra y los migrantes.
En estos dos planos no puede haber división. Con Dignitas infinita, de hecho, la Iglesia subraya que no se puede separar la fe de la defensa de la dignidad humana, la difusión del Evangelio de la promoción de la vida ni la vida espiritual del compromiso con una existencia digna para todos.

La mirada del papa Francisco

La atención del papa Francisco a los más débiles y olvidados dio origen a este documento que, aunque no agota los temas relacionados con el carácter sagrado de la persona, vuelve a centrar la atención en cuestiones que, en el torbellino de la vida, pueden parecer «resueltas» mediante la imposición insidiosa de teorías y pensamientos disfrazados de «respeto».

La armonía entre la Revelación y la razón

El documento se centra en el concepto, tan antiguo como olvidado, de que el ser humano no crea su naturaleza, sino que la posee como un don recibido.
Esta realidad ha sido proclamada siempre por la Iglesia, a la luz de la Revelación: aquí se revela la verdad sobre la persona creada a imagen y semejanza de Dios y redimida por el Hijo Jesús.
Este principio es plenamente reconocible también por la sola razón y se sitúa en el fundamento de la primacía de la persona y de la defensa de sus derechos inviolables.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos

El documento recuerda la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948), en su 75.º aniversario, que san Juan Pablo II había definido como: «Piedra angular colocada en el largo y difícil camino del género humano». La Iglesia, hoy, invita a hacer realidad el documento de la ONU para recordar aquella dignidad ontológica de la persona que no puede justificar arbitrariamente la multiplicación de “nuevos” derechos en pleno contraste con el derecho fundamental a la vida, a una vida digna y a su respeto desde la concepción hasta su conclusión natural.
Dignitas infinita invita a reflexionar sobre la grandeza y la sacralidad de cada persona. Sin duda, derriba muchos lugares comunes del pensamiento que hoy se está imponiendo en la sociedad mediante una difusión generalizada, en todos los ámbitos de la vida, a través de los medios de comunicación.
La Iglesia nos entrega un documento luminoso para recordarnos quiénes somos y para devolver claridad y verdad a un tiempo que plantea la cancelación de todos los puntos de referencia.


Dignitas infinita. Una luz en el caos de una sociedad confundida

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