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Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Don Bosco. El amor que educa

Don Bosco

¿En qué les hacen pensar las palabras: jóvenes, oratorio, educación preventiva? Sí, en él, en don Bosco, en el santo que dedicó toda su vida a los jóvenes, para hacerlos crecer en el amor y con amor, para rescatar vidas destinadas a perderse. Su vocación se realizó entre jóvenes en dificultad, una vocación de la que tuvo indicios desde niño. ¿Cómo? ¡Descubrámoslo juntos!

El niño de los sueños

Giovanni tiene un sueño a los 9 años: está rodeado de niños inquietos que ríen y blasfeman. Alterado por las blasfemias, se enfrenta a ellos, hasta que aparece un hombre vestido de blanco y con el rostro luminoso. Cuando el niño le pregunta quién es, escucha estas palabras: «Yo soy el Hijo de Aquella a quien tu madre te enseñó a saludar tres veces al día». Aquel hombre misterioso le revela que un día cuidaría de los demás: «No con golpes, sino con mansedumbre y caridad deberás ganarte a estos amigos tuyos». En el mismo sueño ve a una mujer bellísima y a su alrededor muchos animales. Mientras los señala, dice: «Este es tu campo, aquí es donde debes trabajar. Crece humilde, fuerte y robusto, y lo que ahora verás que les sucede a estos animales, tú deberás hacerlo con mis hijos». Y mientras hablaba, todos los animales se convertían en mansos corderos.

El método educativo preventivo

Tal como le había sugerido el sueño que tuvo de niño, don Bosco se convierte en un educador que guía a los jóvenes con sensatez, amor y conocimiento de Jesús. Así sienta las bases de lo que todavía hoy se conoce como el método educativo preventivo. Un método que no humilla, no desprecia, no castiga, no acusa… sino que anima, apoya y enseña. Un método que ha permitido a tantísimos niños y jóvenes salir de condiciones de vida miserables para tener ante sí un futuro honesto y digno.

En Turín, el punto de inflexión

Juan Bosco, ya sacerdote, descubre en Turín cuál es su verdadera vocación. Al recorrer las calles ve a muchos niños desfavorecidos: procedentes de familias con dificultades, huérfanos, obligados a delinquir desde pequeños o a realizar trabajos inhumanos. Es a ellos a quienes don Bosco decide dedicarse. Él y don Cafasso (su fiel colaborador) acuden a las prisiones e invitan a los pequeños delincuentes a reunirse con ellos en la iglesia de San Francisco de Sales en Valdocco, una vez cumplida la condena. Muchos llevan consigo a amigos y hermanos. Juntos se reúnen en lo que se convertiría en el Oratorio de Don Bosco.

El compromiso social

Don Bosco también se compromete a garantizar mayores derechos para quienes trabajan. Gracias a él comienzan a existir contratos laborales para menores, protección sanitaria e incluso una mutualidad salesiana. En 1859 funda la Sociedad Salesiana y desde sus orígenes los salesianos se dedican a la instrucción y la educación de los jóvenes, a través de escuelas, oratorios y centros de formación. El santuario de María Auxiliadora, construido en 1868 junto a la iglesia de San Francisco de Sales (en Turín), se convierte en el centro de la obra.

Aún hoy san Juan Bosco inspira, enseña y señala el camino que deben seguir a los jóvenes, a los padres, a los educadores… Que su capacidad de rescatar vidas “perdidas” con amor sea para todos nosotros un ejemplo y una guía para llevar, en nuestros días, amorosos rayos de luz.


Don Bosco. El amor que educa

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