e risorto

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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«¡Ha resucitado!»

Misericordioso

Devociones del 5 al 11 de abril

«¡Ha resucitado!»; este es el grito que debe resonar con fuerza en nuestro corazón en esta semana que se abre con el Lunes del Ángel -día en que se pronuncian por primera vez estas palabras- y se cierra con el segundo domingo de Pascua, el domingo de la Divina Misericordia.

LUNES 5 DE ABRIL
Lunes del Ángel

Dejémonos guiar por el papa Francisco para meditar sobre el profundo significado de esta jornada que sigue inmediatamente a la Pascua del Señor: «El lunes después de Pascua se llama “lunes del Ángel”, según una tradición muy hermosa que corresponde a las fuentes bíblicas sobre la Resurrección. En efecto, los Evangelios (cf. Mt 28,1-10, Mc 16,1-7; Lc 24,1-12) narran que, cuando las mujeres fueron al Sepulcro, lo encontraron abierto. Temían no poder entrar porque la tumba había sido cerrada con una gran piedra. Sin embargo, estaba abierta; y desde el interior una voz les dice que Jesús no está allí, sino que ha resucitado. Por primera vez se pronuncian las palabras: “Ha resucitado”.
Los evangelistas nos refieren que este primer anuncio fue dado por los ángeles, es decir, mensajeros de Dios. Hay un significado en esta presencia angelical: así como un ángel, Gabriel, había anunciado la Encarnación del Verbo, tampoco para anunciar por primera vez la Resurrección bastaba una palabra humana. Hacía falta un ser superior para comunicar una realidad tan desconcertante, tan increíble, que quizá ningún hombre se habría atrevido a pronunciarla. Después de este primer anuncio, la comunidad de los discípulos comienza a repetir: «Verdaderamente el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón» (Lc 24,34). Es hermoso este anuncio. Podemos decirlo todos juntos ahora: «Verdaderamente el Señor ha resucitado». Este primer anuncio -«Verdaderamente el Señor ha resucitado»- requería una inteligencia superior a la humana.
El de hoy es un día de fiesta y convivencia que normalmente se vive con la familia. Es un día de familia. Después de celebrar la Pascua, se siente la necesidad de reunirse de nuevo con los seres queridos y los amigos para festejar. Porque la fraternidad es el fruto de la Pascua de Cristo, quien, con su muerte y resurrección, venció el pecado que separaba al hombre de Dios, al hombre de sí mismo y al hombre de sus hermanos.
La Pascua de Cristo hizo estallar en el mundo otra cosa: la novedad del diálogo y de la relación, una novedad que para los cristianos se ha convertido en una responsabilidad. En efecto, Jesús dijo: «En esto conocerán todos que son mis discípulos: si se aman unos a otros» (Jn 13,35). Por eso no podemos encerrarnos en nuestra privacidad, en nuestro grupo, sino que estamos llamados a ocuparnos del bien común y a cuidar de los hermanos, especialmente de los más débiles y marginados. Solo la fraternidad puede garantizar una paz duradera, vencer la pobreza, apagar las tensiones y las guerras, y erradicar la corrupción y la delincuencia. Que el ángel que nos dice: «Ha resucitado» nos ayude a vivir la fraternidad y la novedad del diálogo y de la relación, así como la preocupación por el bien común».

Para profundizar:
• Sobre tu Palabra – (Misalito marzo-abril de 2021)
• Con agua viva


MIÉRCOLES 7 DE ABRIL
Inicio de la Novena a santa Bernardita

«Si tuviéramos fe, veríamos al buen Dios en todas las cosas», decía Bernadette Soubirous, la vidente de Lourdes.
Recémosle durante los días previos a su conmemoración, para que nos enseñe a guardar en el corazón la certeza de que el Señor resucitado nos acompaña en cada uno de nuestros pasos.

Para profundizar:
• Lourdes. Novenas a santa Bernardita
• Santa Bernardita. Una de nosotros


DOMINGO 11 DE ABRIL
Segundo domingo de Pascua – Domingo de la Divina Misericordia

El segundo domingo de Pascua es también el Domingo de la Divina Misericordia. También hoy hacemos resonar con fuerza el grito: «¡Ha resucitado!», porque la Divina Misericordia es el don pascual que la Iglesia recibe de Cristo resucitado y ofrece a toda la humanidad, que a veces parece perdida y dominada por el poder del mal, del egoísmo y del miedo. En este contexto resulta de gran ayuda y consuelo la invocación que la Providencia sugirió a través de santa Faustina Kowalska: «Jesús, en ti confío».
En este día podemos obtener la indulgencia plenaria vinculada a la fiesta de la Divina Misericordia.

Estas son las condiciones para obtenerla:
1. Conversión del corazón y rechazo de cualquier apego al pecado, incluso venial;
2. Confesión individual dentro de los 7 días anteriores o (si no se está en pecado mortal) posteriores;
El domingo de la Fiesta de la Divina Misericordia: 
3. Recibir la Comunión eucarística;
4. Rezar el Credo y el Padre nuestro;
5. Rezar según las intenciones del Papa (Padre nuestro, Ave María, Gloria al Padre);
6. Recitar una piadosa invocación en honor de la Divina Misericordia (p. ej., “Jesús, confío en ti!”).

Oremos con las palabras de san Juan Pablo II, quien el 17 de agosto de 2002, en Cracovia, encomendó a la Divina Misericordia el destino del mundo:

«Dios, Padre misericordioso,
que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo,
y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador,
Te confiamos hoy los destinos del mundo y de cada persona.
Inclínate sobre nosotros, pecadores,
sana nuestra debilidad,
venza todo mal,
haz que todos los habitantes de la tierra
experimenten tu misericordia,
para que en Ti, Dios Uno y Trino,
encuentren siempre la fuente de la esperanza.
Padre eterno,
por la dolorosa Pasión y la Resurrección de tu Hijo,
¡ten misericordia de nosotros y del mundo entero! Amén».

Para profundizar:
• Jesús, confío en ti
• Santa Faustina y la Divina Misericordia
• La hora de la Divina Misericordia


Santa Gema Galgani

Santa Gema Galgani es un ejemplo de lo que significa cultivar en el corazón el grito que nos acompaña esta semana: «¡Ha resucitado!», y, por tanto, vivir “como resucitados”.

Nace el 12 de marzo de 1878 en la provincia de Lucca. Durante un período de enfermedad, Gema lee la biografía de san Gabriel de la Dolorosa y se siente reconfortada por las visiones del Santo, su guía espiritual, y de su ángel custodio.

El 8 de junio de 1900, después de recibir la Eucaristía, Jesús se le aparece y le anuncia una gracia grandísima: Gema siente el peso de los pecados, pero tiene una visión de María, del ángel custodio y de Jesús: de las heridas de Jesús ya no sale sangre, sino llamas que tocan las manos, los pies y el corazón de Gema. Los dolores le duran hasta las 15:00 del viernes, fiesta solemne del Sagrado Corazón de Jesús. Desde aquella tarde, cada semana Jesús llama a Gema a ser su colaboradora en la obra de la salvación, uniéndola a todos sus sufrimientos físicos y espirituales. Al mediodía del 11 de abril de 1903, Sábado Santo, las campanas anuncian la resurrección de Cristo y Gema se duerme en el Señor.

Para profundizar:
• Santa Gema Galgani. Os hablo de mí


«¡Ánimo, hermanos! El Señor ha resucitado precisamente para deciros que, ante quien decide “amar”, no hay muerte que valga, no hay tumba que pueda cerrar, no hay piedra sepulcral que no ruede. Mis mejores deseos. Que la luz y la esperanza ensanchen las rendijas de vuestra prisión» (Siervo de Dios Tonino Bello).

¡Os espero en los comentarios de la publicación!
¡Buen camino!

«¡Ha resucitado!»

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