fabrizio boero un cammino di luce

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Fabrizio Boero: un camino de luz

Fabrizio Boero

Nacido en Turín el 12 de junio de 1974, Fabrizio Boero vivió su vida en Canale, un pueblo de la diócesis de Alba. Su vida fue breve, pero rica en frutos espirituales. Murió a los 19 años a causa de un accidente automovilístico y tras diez meses en coma; dejó una huella imborrable en cuantos lo conocieron. «Transparencia y humildad: esta es la herencia que nos dejó, junto con el amor por la Eucaristía y la Virgen», destaca el padre Eligio Mantovani, guía espiritual del joven. Descubramos más sobre este joven siervo de Dios.

Un gran amor por la Virgen

Grande era la devoción de Fabrizio por la Virgen María, una devoción tan intensa que lo había impulsado a unirse al movimiento GAM, la Juventud Ardiente Mariana. Dejará una profunda huella en el corazón de muchos jóvenes del movimiento. Un gran amor por la Virgen que lo llevaba a rezar más de un rosario al día. A los 15 años compuso para la Virgen una oración en la que le pedía ayuda para poder parecerse a ella.

Horas y horas ante el sagrario

Desde pequeño, iba solo a la iglesia para saludar a Jesús y rezar a la Virgen. Más tarde, siempre amaría la adoración solitaria a Jesús en el sagrario. Los amigos que lo buscaban a menudo veían su bicicleta apoyada en la iglesia; si miraban dentro, lo veían absorto en oración. Incluso las monjas sacramentinas de Canale contemplaban extasiadas al jovencísimo Fabrizio, adorando en su iglesia, aun cuando estaba desierta. Muchos jóvenes pertenecientes al movimiento GAM han contado lo importante que era la adoración para Fabrizio.

Santa María Goretti

Sus “héroes” eran dos santos

Fabrizio era un muchacho humilde, manso, bueno y dulce. Su vida fue un testimonio de fe auténtica. Sus modelos, sus “héroes”, eran san Domenico Savio y santa María Goretti. En la oración que había escrito a la Virgen María, le pidió: «Concédeme la pureza de corazón para que pueda convertirme, como María Goretti, en una pequeña flor del campo». Un amigo suyo habló de la fe de Fabrizio, una fe que nunca gritaba, sino que daba testimonio con humildad en la vida cotidiana. Por esta fe y devoción suyas se burlaban de él, y él respondía ofreciéndolo al Señor y rezando por quienes se burlaban de él.

El rosario regalado por san Juan Pablo II

Cuando Fabrizio entró en coma, tres religiosas muy unidas a él acudieron a una audiencia con el papa Juan Pablo II para pedirle que rezara por Fabrizio. El Papa accedió y, a través de las religiosas, envió un rosario a la madre para que rezara y cobrase ánimo. La madre colocó después el rosario regalado por Juan Pablo II entre las manos de Fabrizio, para que lo llevara consigo al Cielo y lo desgranara para siempre en la eternidad.

Muchas gracias

El proceso de canonización se encuentra en la fase de instrucción, que se lleva a cabo en Alba. Se está escuchando a todos los testigos. Mientras tanto, se han producido muchas gracias por intercesión del siervo de Dios, algunas de ellas muy importantes. Ahora se espera un milagro que pueda probarse jurídicamente.«Ser cristianos comprometidos significa confiarnos totalmente a Él, conscientes de nuestra nada, para que haga de nosotros según sus designios y logremos verlo en quienes están cerca de nosotros, en quienes sufren, en quienes necesitan esperanza». Este escrito de Fabrizio Boero hace reflexionar, nos interpela y nos invita a una actitud de plena confianza y abandono en Dios. Verdaderamente, un testimonio diáfano el de Fabrizio, que tiene mucho que enseñarnos. ¿Conocías su historia?


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