giornata mondiale dei nonni e degli anziani 2024 nella vecchiaia non abbandonarmi

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Autore: Editrice Shalom

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Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos 2024. «En la vejez no me abandones»

Día de los Abuelos

El domingo 28 de julio de 2024 se celebrará la IV Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos.
El papa Francisco instituyó esta jornada en 2021 para recordar a todos el papel fundamental que desempeñan los abuelos y las personas mayores en la vida de las familias y las comunidades. La iniciativa busca fortalecer los vínculos intergeneracionales y combatir el aislamiento social, promoviendo una cultura del encuentro y del apoyo mutuo.

La indulgencia, una forma en que la Iglesia se acerca a las personas mayores

El papa Francisco concedió la indulgencia plenaria a los fieles que participaran en las misas dedicadas a esta celebración o visitaran a las personas mayores solas.
En el decreto publicado por la Penitenciaría Apostólica se lee que la indulgencia se concede «en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice) a los abuelos, a las personas mayores y a todos los fieles que, movidos por el verdadero espíritu de penitencia y caridad, participen en las diversas celebraciones que tendrán lugar en todo el mundo».
Además, para subrayar que la visita es una ocasión de reconciliación y perdón, también será posible obtener la indulgencia visitando a las personas mayores solas del propio barrio o a aquellas acogidas en residencias.

En primera línea

La soledad de las personas mayores suele deberse a situaciones circunstanciales, a las crisis familiares y a la migración de los hijos, pero también a una mentalidad cada vez más individualista que hace percibir a la persona mayor como una carga y como un desecho. El papa Francisco subraya que esta percepción es un error e invita a las familias y a las parroquias a estar en primera línea en la promoción de un entorno acogedor y de apoyo para las personas mayores.
El tema de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos 2024, «En la vejez no me abandones», pone el foco en la soledad y el abandono que experimentan muchas personas mayores. Esta jornada ofrece una oportunidad para reflexionar sobre cómo podemos apoyar mejor a nuestros mayores, especialmente cuando las circunstancias dificultan brindarles cuidados directos a tiempo completo.

Qué hacer si se trabaja y no se puede cuidar de las personas mayores

Contar con ayuda en la familia cuando se trata de personas mayores es una bendición. Las responsabilidades, el trabajo, la familia y las obligaciones cotidianas suelen poner a prueba el bienestar tanto de la persona mayor como de quien la cuida. Cuidar de un ser querido es difícil, especialmente cuando las enfermedades obligan a proporcionar asistencia las 24 horas del día. Para ayudar a estas familias que necesitan una mano durante el día, existen los centros de día y diversas estrategias y recursos que pueden ser útiles:

Servicios de asistencia domiciliaria:
Algunas agencias, fundaciones, cooperativas u otras entidades, tanto públicas como privadas, ofrecen servicios de asistencia domiciliaria con personal especializado (cuidadores, operadores sociosanitarios, etc.) para ayudar a la persona mayor a realizar tareas cotidianas, como limpiar la casa, cuidar su higiene personal, preparar las comidas y gestionar los medicamentos.
Estos servicios permiten que las personas mayores permanezcan en sus hogares mientras reciben la asistencia que necesitan, aliviando al mismo tiempo la carga de responsabilidades de la familia. En este sentido, cuidar de una persona mayor significa ayudar a toda la familia.

Centros de día para personas mayores:
Los centros de día, al desempeñar una función intermedia entre la asistencia domiciliaria y las residencias, proporcionan un apoyo concreto a la familia. Durante el día, las personas mayores se integran en un entorno seguro y estimulante, donde participan en actividades recreativas, reciben atención médica básica e interactúan con sus coetáneos.
El centro de día puede ser una buena solución para las familias que trabajan, pero quieren proteger la salud y el bienestar de la persona mayor y favorecer su permanencia en el domicilio.

Tecnología de apoyo:
Dispositivos como los sistemas de alerta médica, las cámaras de seguridad y los sensores de movimiento/caídas pueden supervisar la seguridad de las personas mayores cuando no se está físicamente presente.
Las aplicaciones de videollamadas y otras tecnologías de comunicación pueden ayudar a mantener el contacto habitual y proporcionar apoyo emocional.

Apoyo comunitario y voluntariado:
Las organizaciones comunitarias y los grupos religiosos suelen ofrecer voluntarios que pueden realizar visitas a domicilio, brindar compañía y prestar asistencia práctica.
Involucrar a la comunidad puede crear una red de apoyo más amplia para los ancianos.

Ingresar a los ancianos en centros de cuidados

Cuando los ancianos no son autosuficientes y no pueden recibir cuidados en casa ni en centros de atención diurna, es posible recurrir a centros sociosanitarios de tipo extrahospitalario.
Llevar a los ancianos a centros de cuidados, como residencias de mayores, RSA o centros asistenciales, no debe considerarse automáticamente una forma de abandono, sino una condición para seguir llevando una vida que merezca la pena vivir cuando somos débiles y vulnerables y ya no sabemos desenvolvernos por nosotros mismos. Estas son algunas consideraciones:

Calidad de los centros:
La calidad del centro es fundamental. Los centros bien gestionados ofrecen un entorno seguro y estimulante, con una asistencia médica y social adecuada.
Es importante visitar los centros, hablar con el personal y consultar las reseñas para asegurarse de que el anciano reciba cuidados de alta calidad.

Participación familiar:
Aunque el anciano viva en un centro de cuidados, la participación regular de la familia es esencial. Las visitas frecuentes, las llamadas telefónicas y la participación en las actividades del centro pueden marcar una gran diferencia en el bienestar emocional del anciano.
Mantener un vínculo fuerte y constante ayuda al anciano a sentirse querido y apoyado.

Elección consciente:
En algunos casos, los propios ancianos pueden preferir vivir en un centro donde reciban asistencia continua y tengan acceso a servicios que no estarían disponibles en casa.
Respetar a los ancianos e involucrarlos en la toma de decisiones puede reducir su sensación de abandono y mejorar su calidad de vida.

Conclusión

La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos 2024 nos recuerda la importancia de no abandonar a los ancianos en la vejez, incluso cuando las circunstancias dificultan brindarles cuidados directos. Con los recursos adecuados y una participación constante, podemos garantizar que nuestros ancianos se sientan queridos y apoyados.


Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos 2024. «En la vejez no me abandones»

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