El 1 de septiembre se celebra la decimoctava Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación que marca el inicio del Tiempo de la Creación, que concluye el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís.
Todos los cristianos del mundo se unirán en torno al tema «Que la justicia y la paz fluyan», simbolizado por un río caudaloso capaz de involucrar en su curso a todas las personas de buena voluntad.
Pero veamos de entenderlo mejor.

¿Qué es el Tiempo de la Creación?
El Tiempo de la Creación es la celebración anual para escuchar y responder a la petición de ayuda de la creación: en esta ocasión, los cristianos de todo el mundo se unen para orar y proteger la casa común.
El Tiempo de la «Celebración» comienza el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y concluye el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís, santo de la creación reconocido por todos.
Este tiempo se caracteriza por ser un camino ecuménico, es decir, en comunión con todas las Iglesias cristianas de las distintas confesiones: la tierra es la casa de todos y todos estamos llamados a convertirnos en sus custodios atentos y fieles.
A través de la oración y de las acciones virtuosas que protegen a nuestra madre Tierra, este Tiempo de la Creación 2023 puede renovar proféticamente nuestra unidad ecuménica y cuidar nuestra casa común.
El mensaje del papa Francisco
Con ocasión de este acontecimiento, el papa Francisco entregó a la Iglesia un Mensaje que se abre con un versículo del profeta Amós: «Que el derecho fluya como el agua y la justicia como un torrente inagotable» (Am 4,24).
El Santo Padre elige este versículo en un capítulo que contiene una fuerte crítica a las decisiones de vida del pueblo de Israel. De este modo desea aclarar que, para hablar de «conversión ecológica», de «cuidado de la creación» y de «oración por nuestra Tierra común», hay que hablar, ante todo, de justicia. En efecto, no puede haber cuidado de la creación sin justicia.
El papa Francisco invita a escuchar «el llamamiento a estar al lado de las víctimas de la injusticia ambiental y climática, y a poner fin a esta insensata guerra contra la creación». Para que todo esto sea posible, es necesario iniciar una transformación de los corazones, de los estilos de vida y de las políticas públicas que administran la sociedad. A este respecto, el Papa recuerda el llamamiento que ya había hecho san Juan Pablo II cuando hablaba de «conversión ecológica», que presupone una mirada diferente sobre la creación, orientada ya no a la explotación, sino a la custodia como «don sagrado del Creador».
Que la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación y el Tiempo de la Creación nos encuentren - hoy y siempre - como colaboradores atentos de la salud de nuestra madre Tierra, hogar común que debemos custodiar por nosotros y por nuestros hijos.

