Después de semanas de creciente expectación, el Jubileo 2025 ya está cerca y promete una amplia propuesta de eventos para todos los peregrinos que invadirán Roma. Habrá jornadas enteramente dedicadas, por ejemplo, a los adolescentes, los voluntarios, los trabajadores, la vida consagrada, el ámbito educativo y de la comunicación; además de los migrantes, los jóvenes, los presos y los artistas. Será un acontecimiento muy especial, ya que es el primer Jubileo ordinario que se celebra después del del año 2000.
Aunque todos hemos oído hablar del Jubileo, ¿estamos preparados para vivir plenamente este acontecimiento en toda su excepcionalidad? Intentemos entonces captar el significado central de cruzar la Puerta Santa, de ser peregrinos de esperanza y, por último, del logo del Jubileo, que expresa la identidad y el tema espiritual de este acontecimiento.
Un momento icónico: cruzar la Puerta Santa
Convocado por el papa Francisco, el Año Santo celebra los 2025 años del nacimiento de Cristo «para ofrecer la experiencia viva del amor de Dios, que suscita en el corazón la esperanza cierta de la salvación en Cristo» (Spes non confundit, 6).
Como ya todos sabemos, el Jubileo se abrirá oficialmente el 24 de diciembre de 2024 a las 19:00, con el rito de apertura de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro por parte del Santo Padre, quien después presidirá la celebración de la Santa Misa en la noche de Navidad.
La apertura de la Puerta Santa es un rito antiguo, sugerente y emocionante, que encierra un profundo significado espiritual: todo cristiano está llamado a un «encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, “puerta” de salvación (cf. Jn 10,7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1Tm 1,1)» (Spes non confundit, 1).
Pero ¿qué significa cruzar la Puerta Santa? Cruzar esa puerta significa confesar que Jesucristo es el Señor, fortaleciendo la fe en él para vivir la vida nueva que nos ha dado. Es una decisión que supone la libertad de elegir y, al mismo tiempo, el valor de dejar algo atrás sabiendo que se adquiere la vida divina (cf. Mt 13,44-46).
El Jubileo es una ocasión para vivir un tiempo de gracia y renovación espiritual, para caminar juntos hacia la esperanza: «La Navidad de Cristo, al inaugurar la redención, nos habla de una esperanza fundada en Dios. Él entra en el mundo y nos da la fuerza para caminar con él: Dios camina con nosotros en Jesús, y caminar con él hacia la plenitud de la vida nos da la fuerza para estar de una manera nueva en el presente, aunque sea difícil. Esperar, entonces, para el cristiano significa tener la certeza de estar en camino con Cristo hacia el Padre que nos espera» (papa Francisco).
Peregrinos de esperanza: en camino con Cristo
Y precisamente el de la esperanza es el tema central del Año Santo elegido por el Santo Padre. Esta decisión es un signo tangible del deseo de la Iglesia de inspirar confianza y optimismo en las personas, especialmente en los jóvenes; es una invitación a unirse en la búsqueda de una vida plena y significativa basada en los valores de la solidaridad y la fraternidad. Además, es una invitación «a redescubrir y abrazar esta virtud teologal fundamental, que es la esperanza, descrita como fuerza regeneradora del alma humana y guía segura en el camino de la vida», escribió el papa Francisco en la Bula de convocatoria del Jubileo, Spes non confundit. Además, precisó que «debemos mantener encendida la antorcha de la esperanza que se nos ha dado, y hacer todo lo posible para que cada persona recupere la fuerza y la certeza de mirar al futuro con ánimo abierto, corazón confiado y mente previsora» (Carta para el Jubileo 2025).
También el lema «Peregrinos de esperanza» evoca la idea de un viaje espiritual hacia un futuro luminoso y prometedor, invitando a todos, jóvenes y mayores, creyentes y no creyentes, a participar en este camino de esperanza y construcción de un mundo mejor.
Estos valores están perfectamente representados en el logotipo de este Año Santo 2025.
El logotipo del Jubileo: «una brújula que seguir»
El logotipo representa «una brújula que seguir y un denominador común expresivo capaz de impregnar transversalmente todos los elementos que giran en torno a la celebración del evento jubilar» (monseñor Rino Fisichella) y expresa la identidad y el tema espiritual particular, al recoger el sentido teológico en torno al cual se desarrolla y se celebra el Jubileo. A continuación se explica cada uno de sus componentes.
Las cuatro figuras estilizadas representan a la humanidad procedente de los cuatro rincones de la tierra. Están abrazadas entre sí, para indicar la solidaridad y la fraternidad que deben unir a los pueblos.
Cabe señalar que quien va en cabeza está agarrado a la cruz. Es el signo no solo de la fe que abraza, sino también de la esperanza que nunca puede abandonarse, porque siempre la necesitamos y, sobre todo, en los momentos de mayor necesidad. Conviene observar que las olas de debajo aparecen agitadas para indicar que el peregrinaje de la vida no siempre transcurre en aguas tranquilas. A menudo, las circunstancias personales y los acontecimientos del mundo hacen más intenso el llamado a la esperanza. Por eso, la parte inferior de la cruz se prolonga y se transforma en un ancla que se impone sobre el oleaje.
Como sabemos, el ancla se utiliza a menudo precisamente como metáfora de la esperanza. El ancla de esperanza es, de hecho, el nombre que en la jerga marinera se da al ancla de reserva, utilizada por las embarcaciones para realizar maniobras de emergencia y estabilizar el barco durante las tormentas.
Asimismo, la imagen muestra que el camino del peregrino no es un hecho individual, sino comunitario, marcado por un dinamismo creciente que tiende cada vez más hacia la cruz. La cruz no es en absoluto estática, sino también dinámica: se curva hacia la humanidad como para salir a su encuentro y no dejarla sola, sino ofrecerle la certeza de la presencia y la seguridad de la esperanza. Por último, en color verde, se ve claramente el lema del Jubileo 2025, Peregrinos de esperanza. Aquí lo vemos en su versión italiana, pero se ha adaptado a numerosos idiomas, precisamente para abrazar a los fieles de todo el mundo.
Vivir el Jubileo significa un camino interior de conversión que cada persona está invitada a iniciar y completar. No solo atravesando físicamente la Puerta Santa, sino reconociéndose y convirtiéndose en “peregrino de esperanza” en la vida cotidiana, rompiendo los vínculos con el pecado y con el egoísmo propio.
La verdadera extraordinariedad del Jubileo que nos disponemos a vivir reside en el cambio que tiene lugar en el silencio del corazón de cada peregrino que atraviese la Puerta Santa. A través del encuentro con el amor vivo y personal de Cristo, y del encuentro y la convivencia con los demás peregrinos, abramos nuestro corazón a la gracia de la conversión para recuperar la alegría de vivir y dejarnos guiar por la esperanza.
¿Y tú estás preparado para vivir plenamente el Jubileo 2025?
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