giubileo dei catechisti una festa che accende la gioia dellannuncio

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Hay momentos en los que el corazón se abre a algo más grande. El Jubileo de los Catequistas es uno de esos momentos. Es el abrazo de la Iglesia a quienes, día tras día, siembran la Palabra con amor, paciencia y esperanza.
En un mundo que corre, el Jubileo de los Catequistas invita a detenerse, a mirarse a los ojos, a recuperar el sentido profundo del «porqué» se educa en la fe. Es un tiempo de gracia en el que cada catequista puede sentirse parte de una historia más grande, escrita con el Evangelio y vivida con el corazón. Es una celebración que renueva la vocación y enciende la alegría del anuncio.

¿Quiénes son los protagonistas?

Son los catequistas: rostros a menudo ocultos, pero con una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe. Madres, padres, jóvenes, mayores, religiosos y laicos que, con silenciosa pasión, sirven a la comunidad cristiana, anunciando el Evangelio y acompañando a niños, adolescentes y adultos en el camino de la fe. Son testigos, no solo maestros. No transmiten únicamente lo que enseña la fe, sino también cómo vivirla concretamente en la vida cotidiana. Son luz en los domingos grises, voz ante las preguntas profundas, manos tendidas en las dudas.

¿Qué es el Jubileo de los Catequistas?

Es un evento especial del Año Santo, dedicado a quienes han elegido servir a Dios educando en la fe. Un tiempo de encuentro, oración, formación y celebración. Una oportunidad para sentirse parte de una misión universal, recibir fuerzas, compartir experiencias y dejarse renovar por el Espíritu. Pero también una valiosa oportunidad para agradecer a los catequistas el entusiasmo con el que viven su misión al servicio de la Iglesia; para rezar con ellos y por ellos, a fin de que anuncien y den testimonio de la Palabra de Dios con valentía y creatividad, con su vida, sus comportamientos y su palabra, con la fuerza y la alegría del Espíritu Santo.

Jesús con los niños

¿Cuándo se celebra?

El Jubileo de los Catequistas se celebrará del 26 al 28 de septiembre. Comenzará el viernes 26 de septiembre con la peregrinación y el paso por la Puerta Santa, con la posibilidad de recibir el Sacramento de la Reconciliación en las iglesias jubilares. De 18:30 a 19:30 se celebrará la Vigilia de Oración en la Basílica de San Pedro.
La jornada del sábado se abrirá con la Audiencia jubilar del Santo Padre (a las 10:00) y continuará con el paso por la Puerta Santa, con la posibilidad de acercarse al sacramento de la Confesión. De 16:00 a 17:30, el programa se trasladará a las distintas iglesias jubilares de Roma, donde se celebrará una amplia serie de eventos formativos y celebrativos, organizados por idiomas.
Dos días intensos, cargados de emoción, que culminarán la mañana del domingo 28 de septiembre de 2025 con la celebración de la Santa Misa, presidida por el papa León XIV, durante la cual serán instituidos algunos nuevos catequistas.

¿Por qué es importante?

El Jubileo de los Catequistas es una ocasión para reconocer el valor de su servicio, renovar la vocación al anuncio del Evangelio y fortalecer el sentido de pertenencia a la Iglesia universal. También es un momento de formación y encuentro, en el que se comparten experiencias y se reciben nuevos estímulos para la misión. Porque el catequista no es solo un transmisor de contenidos, sino un constructor de relaciones, un sembrador de esperanza, un artesano de la fe. El Jubileo es el «gracias» de la Iglesia, el «ánimo, continúa» de Dios, el «no estás solo» que todo catequista necesita escuchar.

El papa Francisco -que instituyó formalmente el ministerio del catequista mediante el Motu proprio Antiquum ministerium, el 10 de mayo de 2021- decía: «Ser catequista significa dar testimonio de la fe; ser coherente en la propia vida. Y esto no es fácil. ¡No es fácil! Nosotros ayudamos, guiamos al encuentro con Jesús con las palabras y con la vida, con el testimonio. Que la gente vea el Evangelio en nuestra vida, pueda leer el Evangelio. Y “ser” catequistas exige amor, un amor cada vez más fuerte a Cristo, amor a su pueblo santo». ¡Este es nuestro deseo para todos ellos!

Que este Jubileo de los Catequistas sea luz, fuerza y un nuevo comienzo para todos aquellos que han elegido decir «sí» a la llamada del amor.



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