Giubileo dello Sport 2025

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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El sábado y el domingo 14 y 15 de junio se celebra el Jubileo del Deporte: un momento solemne en el que estamos invitados a redescubrir el deporte desde una perspectiva inédita; más allá del estruendo de los estadios y del eco de los triunfos, el deporte se convierte en un escenario sublime para la expresión más profunda del alma humana y de la fe. Es un viaje que va mucho más allá del podio, tocando fibras espirituales que resuenan con valores eternos y transforman a los atletas en testigos de esperanza y resiliencia.

La fe, la esperanza, la resiliencia

La fe es compañera y fuente de fuerza para muchos atletas; entre los numerosos ejemplos citamos dos muy conocidos: Kaká, futbolista brasileño retirado de la competición en 2017, dedicaba a menudo sus victorias a Dios, a veces incluso con camisetas que hacían aún más explícita su fe.
Kobe Bryant, el fallecido jugador de baloncesto que murió en 2020 en un accidente de helicóptero, cultivaba profundamente su fe católica y testimoniaba que esta le había ayudado a afrontar el momento más difícil de su vida. En 2001 Bryant fue acusado de violación y buscó en la religión apoyo para afrontar esta situación: en aquel momento, un sacerdote católico se convirtió en su mejor consejero.
Ante lesiones devastadoras, las cadenas de las adicciones, las pérdidas personales o las dudas más íntimas, la fe se convierte en el escudo invencible para muchos atletas, permitiéndoles no solo resistir, sino crecer en una fuerza que es tanto física como, sobre todo, espiritual. Es la fe la que les concede la gracia de poner en práctica los dones que, según creen, Dios les ha confiado.
Y en este camino, el deporte se convierte en vehículo de valores que resplandecen como estrellas guía: honestidad, solidaridad, lealtad, perseverancia, altruismo, paz, justicia, fortaleza, prudencia, sabiduría, esperanza; estos no son solo principios abstractos, sino el latido de toda competición leal.

Gol de Kaká

Dar lo mejor de uno mismo

A través del deporte, estos valores se expresan plenamente, contribuyendo al desarrollo integral de la persona humana. El documento Dar lo mejor de uno mismo del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida invita a construir un deporte cada vez más humano y auténtico, donde el compromiso de “dar lo mejor de uno mismo” no sea solo una búsqueda de rendimiento, sino una expresión profunda del ser.

Deporte y espiritualidad: un vínculo indisoluble

El Jubileo del Deporte 2025 en Roma será, por tanto, una conmovedora manifestación de esta unión indisoluble entre deporte y espiritualidad. Eventos como “El impulso de la esperanza: historias más allá del podio” en el Auditorium Augustinianum, organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, reunirán a atletas olímpicos y paralímpicos, académicos y agentes de pastoral para reflexionar sobre el vínculo profundo entre esperanza y deporte. Será un momento para encontrarse con grandes campeones que contarán sus experiencias en el corazón palpitante de la Villa Deportiva en la Piazza del Popolo, compartiendo no solo habilidades, sino también lecciones de vida.
Pero el verdadero culmen emocional será la peregrinación “Con el testigo de la llama”, un recorrido simbólico y espiritual guiado por la Cruz de los Deportistas y por la llama de la esperanza, que da testimonio de la capacidad del deporte para unir a personas diferentes. Este camino culminará con el paso por la Puerta Santa del Vaticano, un acto de fe profundo y significativo para el Jubileo.
En cada gota de sudor, en cada victoria, en cada derrota, el deporte ofrece una lección de vida. Cuando se entrelaza con la fe, se convierte en un poderoso himno a la resiliencia del espíritu humano, una oportunidad para reconocer los dones recibidos y ponerlos al servicio de un bien mayor. Es una invitación a vivir con autenticidad, a aspirar no solo a la cima del podio, sino también y sobre todo al crecimiento interior, haciendo del deporte un camino de esperanza, unión y profunda espiritualidad.

Comprometámonos, por tanto, en nuestra vida cotidiana, a ser “atletas de corazón”, viviendo estos valores con convicción.

Libro La esperanza - Catequesis del papa Francisco

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