Hoy comienza la novena a san José. «José es un hombre de fe: por eso era “justo”. No solo porque creía, sino también porque vivía esta fe. Hombre “justo”. Fue elegido para educar a un hombre que era verdaderamente hombre, pero que también era Dios: hacía falta un hombre-Dios para educar a un hombre así, pero no lo había. El Señor eligió a un “justo”, a un hombre de fe. Un hombre capaz de ser hombre y también capaz de hablar con Dios, de entrar en el misterio de Dios. Y esa fue la vida de José. Vivir su profesión, su vida de hombre y entrar en el misterio... un hombre capaz de hablar con el misterio, de dialogar con el misterio de Dios. Con la misma naturalidad con la que desempeñaba su oficio, con esa precisión propia de su oficio: era capaz de ajustar una esquina milimétricamente en la madera, sabía cómo hacerlo; era capaz de rebajar, de reducir un milímetro de la madera, de la superficie de una madera. Justo, era preciso. Pero también era capaz de entrar en el misterio que no podía controlar» (papa Francisco).

El papa Francisco recuerda a todos la excepcionalidad “normal” de san José. Dejemos que su ejemplo de fidelidad cotidiana a sus compromisos nos dé savia vital para afrontar con nuevos ojos la vida diaria.



