El belén es una de las tradiciones más antiguas y más hermosas de la Navidad. Cada año, en los hogares, las iglesias y las plazas, se prepara con esmero e imaginación la representación del nacimiento de Jesús. El belén nos hace revivir el misterio de la encarnación, es decir, el hecho de que el Hijo de Dios se hizo hombre para nuestra salvación. El belén también nos permite descubrir el significado de los distintos personajes y elementos que componen la escena. En este artículo, te invitamos a conocer mejor la historia y el simbolismo del belén.
El origen del belén
El belén comenzó con un belén viviente, organizado por san Francisco de Asís en 1223. El santo, que había estado en Tierra Santa y había conservado muchos recuerdos de ella, quiso recrear en Greccio, en la zona de Rieti, la escena del nacimiento de Jesús. Pidió a su amigo Giovanni Velita, señor del lugar, que preparara una cueva, un pesebre, un buey y un asno. El 25 de diciembre, frailes y habitantes acudieron en gran número, llevando flores y antorchas, para celebrar la Eucaristía y contemplar al niño Jesús. Fue una noche de alegría y asombro, que dio inicio a una tradición que se extendió por todo el mundo. El belén es, de hecho, una forma sencilla y evocadora de contar el Evangelio y acercar a las personas a la fe.

¿Cuáles son los significados de las figuras del belén?
El belén también es un arte. Las figuras del belén suelen ser auténticas obras maestras de la artesanía, realizadas con distintos materiales y con gran cuidado por los detalles. Cada figura tiene su propio significado, que nos ayuda a comprender mejor el mensaje de la Navidad. Veamos juntos el significado de algunas de las figuras más comunes:
La cabaña: representa la pobreza y la humildad de Jesús, que eligió nacer en un establo entre los animales. La cabaña nos invita a ser pobres de espíritu, es decir, a no estar apegados a los bienes materiales, sino a buscar los valores del Reino de Dios.
El niño Jesús: es el centro del belén y de la Navidad. Es el Hijo de Dios, que se hizo hombre para nuestra salvación. El niño Jesús está colocado en el pesebre, que recuerda su papel como pan de vida, que se nos entrega en la Eucaristía. El niño Jesús suele añadirse al belén la noche de Navidad, para subrayar el momento de su nacimiento. Es hermoso que, en familia, vayamos a medianoche ante el belén con los niños para llevar al niño Jesús dentro de la cuna.
María: es la madre de Jesús, a quien concibió por obra del Espíritu Santo. María aparece representada en actitud de adoración y protección hacia su hijo. María simboliza la fe, la esperanza y el amor. María también representa la espera, porque la Nochebuena nos hace pensar en la espera del parto. María se encuentra en un entorno absurdo; sabe que nace el Hijo de Dios, el Emmanuel; ya conoce su nombre y cuál será su misión, porque conoce la Palabra y las Escrituras, y vive la espera en esa condición.
José: es el padre putativo de Jesús, a quien aceptó como hijo por voluntad de Dios. José aparece representado en actitud de protección y servicio hacia su familia. José simboliza la justicia, la fidelidad y la responsabilidad. José deberá enseñar a Jesús en su humanidad y transmitirle la fe y la misión, y ciertamente será el Espíritu Santo quien guiará a José.
El ángel: es el mensajero de Dios, que anunció el nacimiento de Jesús a los pastores. El ángel aparece representado con alas y una trompeta, que expresan su naturaleza celestial y su misión. El ángel simboliza la alegría, la alabanza y la gloria de Dios. El ángel nos invita a cantar con él: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que ama» (Lc 2,14).
Los pastores: son los primeros en recibir la noticia del nacimiento de Jesús y en ir a visitarlo. Los pastores representan a los pobres, los humildes y los sencillos, que acogen con fe el don de Dios. Los pastores también simbolizan la vigilancia, la disponibilidad y la alegría. Los pastores nos invitan a permanecer despiertos, a escuchar la voz de Dios y a compartir la buena noticia con los demás.
Benino, el pastor dormido: Benino quizá sea el diminutivo de Benjamín. El “benjamín” de la tribu es el hijo menor: por ejemplo, el hermano de José, hijo de Jacob, y con el menor hay que tener más paciencia. Mientras los pastores mayores vigilan, él está cansado y se queda dormido. Así que, mientras el ángel se aparece a los pastores, él duerme. El mensaje es este: lo importante es estar con el Señor, aunque estés dormido.
Los Reyes Magos: son los sabios que vienen de Oriente, guiados por una estrella, para rendir homenaje al rey de los judíos. Los Reyes Magos representan a los pueblos, las culturas y las religiones que buscan la verdad y la luz. Los Reyes Magos también simbolizan la sabiduría, la búsqueda y la adoración. Los Reyes Magos nos invitan a seguir la estrella de la fe, a buscar a Jesús con todo el corazón y a ofrecerle nuestros dones: el oro de nuestra vida, el incienso de nuestra oración y la mirra de nuestro sufrimiento.
El buey y el asno: son los animales que calientan con su aliento al niño Jesús. El buey y el asno representan la naturaleza, la creación, que participa en la alegría de la Navidad. El buey y el asno también simbolizan la fuerza y la mansedumbre, la fidelidad y la paciencia. El buey y el asno nos invitan a respetar la creación, a servir al Señor con amor y a reconocer en Jesús a nuestro Salvador.
El belén es un signo de pobreza y asombro que nos hace entrar en el misterio de la Navidad. El belén también es una invitación a vivir como Jesús, María y José, en familia, en la fe y en el amor. Finalmente, el belén es una escuela de vida que nos enseña los valores del Evangelio y nos permite descubrir el rostro de Dios. ¿Y tú tienes la costumbre de montar el belén? ¿Tienes algún recuerdo de la infancia o actual que quieras compartir con nosotros? Escríbelo en los comentarios.











