i sei primi giovedi del mese il segreto rivelato dalla beata alexandrina maria da costa

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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Los seis primeros jueves del mes. El secreto revelado por la beata Alexandrina Maria da Costa

Jesús eucaristía

La beata Alexandrina Maria da Costa, una cooperadora salesiana que vivió entre 1904 y 1955, fue una apóstola de la Eucaristía. Jesús le encomienda difundir el amor por la Eucaristía y la Comunión durante los primeros seis jueves del mes, invitando a adorar su presencia real y contemplar su sacrificio perpetuo mediante el recuerdo de las santas llagas. Descubramos juntos algo más sobre ella y su misión.

La beata Alexandrina Maria da Costa

 Alexandrina es la prueba viviente de que la Eucaristía puede obrar milagros en la vida; pasa, en efecto, treinta años paralizada en cama, con dolores lacerantes a causa de la mielitis en la columna vertebral, y, sin embargo, se convierte en un faro de luz para todos. Nunca deja de amar, irradiando esperanza, alegría y paz con su sonrisa y su mirada a quienes tienen el don de acercarse a ella.
En ella, el Señor realiza ese misterio que san Pablo expresa en la carta a los Gálatas: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (2,20); y Jesús Eucaristía se convierte en auténtico «fármaco de la inmortalidad», permitiéndole vivir solo de ella, en un ayuno total de alimentos y agua durante trece años.

Las peticiones y promesas de Jesús

Jesús, el 25 de febrero de 1949, le pide que sea amado, consolado y reparado en la Santísima Eucaristía y le indica claramente la práctica de los seis primeros jueves del mes. Estas son las hermosas palabras de Jesús:
«Hija mía, esposa mía querida, haz que sea amado, consolado y reparado en mi Eucaristía.
Di en mi nombre que a cuantos hagan bien la santa Comunión, con sincera humildad, fervor y amor durante los primeros seis jueves consecutivos y pasen una hora de adoración ante mi sagrario en íntima unión conmigo, les prometo el cielo.

Y para honrar, a través de la Eucaristía, mis santas llagas, honrando primero la de mi sagrado hombro, tan poco recordada. Quienes al recuerdo de mis llagas unan el de los dolores de mi bendita Madre y por ellos nos pidan gracias tanto espirituales como corporales, tienen mi promesa de que les serán concedidas, a menos que perjudiquen a su alma. En el momento de su muerte llevaré conmigo a mi santísima Madre para defenderlos».

Difundir con la vida el amor a Jesús Eucaristía

 La invitación que Jesús nos dirige, a través de Alexandrina, es vivir siempre unidos a él, extendiendo esta unión íntima y familiar a cada momento de la vida y custodiando el don de su presencia en nuestra casa interior mediante el amor al prójimo, el silencio y la oración:
«Habla de la Eucaristía, prueba del amor infinito: es el alimento de las almas. Di a las almas que me amen, que vivan unidas a mí durante su trabajo; en sus casas, tanto de día como de noche, que se arrodillen a menudo en espíritu y, con la cabeza inclinada, digan: “Jesús, te adoro en todo lugar donde habitas sacramentado; te hago compañía por quienes te desprecian, te amo por quienes no te aman, te alivio por quienes te ofenden. ¡Jesús, ven a mi corazón!”. Estos momentos serán para mí de gran alegría y consuelo. ¡Cuántos crímenes se cometen contra mí en la Eucaristía!».

Alexandrina nos recuerda que Jesús desea que todos vivamos una vida de comunión y adoración. Y la devoción a los seis primeros jueves del mes es un auténtico camino de fe que nos invita a sumergirnos en el amor y la presencia de Jesús en la Eucaristía.


Los seis primeros jueves del mes. El secreto revelado por la beata Alexandrina Maria da Costa

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