Me llamo Marisa y dentro de poco menos de un mes daré a luz a un hermoso niño, al que hemos decidido llamar Francesco. Mi marido es ateo y no estamos casados. Yo tampoco soy precisamente una «creyente»: nunca voy a misa… no rezo… no recurro a Dios en los momentos difíciles. Sin embargo, ahora que Francesco está a punto de venir al mundo, empezamos a preguntarnos si podemos bautizar a nuestro hijo…
Como Marisa, muchos padres, en nuestro actual contexto cultural variado, sienten la necesidad de encontrar respuestas a algunas preguntas sobre el Bautismo de sus hijos. Tratemos de aclararlo un poco.
Qué es el Bautismo
El Bautismo es el primero de los sacramentos y podríamos definirlo como el fundamento de toda la vida cristiana, porque es la puerta que permite a Cristo habitar en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su misterio.
Quién puede recibir el Bautismo
Normalmente se imparte a los niños muy pequeños, y son la mamá y el papá quienes lo solicitan para ellos. Para ser bautizados hay que creer en Jesús, y los niños aún no son capaces de expresar un acto de fe. Se los bautiza en la fe que profesan sus padres y en la fe de la Iglesia, que alimenta y sostiene la fe de la familia.
También pueden recibir el Bautismo las personas adultas. Para la Iglesia, de hecho, puede recibir este sacramento cualquier persona que aún no haya sido bautizada, independientemente de su edad.

Para solicitar el Bautismo de su hijo, ¿los padres deben estar bautizados?
El Bautismo concierne a la persona que lo recibe y, por tanto, también los padres no bautizados pueden solicitar el Bautismo para sus hijos, pero deben comprometerse a acompañarlos en el descubrimiento de la fe cristiana y a inscribirlos en la catequesis. En estos casos, la figura del padrino o la madrina, que acompaña a la de los padres, adquiere una importancia significativa.
¿Pueden bautizar a su hijo unos padres que conviven o que solo están casados por lo civil?
También en este caso la respuesta es afirmativa: el Bautismo es un don gratuito que Dios ofrece al niño. La dificultad que puede surgir en este caso se refiere a un posible desacuerdo entre los padres sobre el proyecto de iniciar al niño en la fe cristiana. En cualquier caso, la Iglesia afirma siempre el derecho de toda persona, de todo hijo, a recibir el Bautismo.

¿Se puede elegir a un padrino o una madrina que no estén bautizados?
No, ya que el papel del padrino y de la madrina no se limita simplemente a una amistad o a un vínculo afectivo de parentesco. Su función principal es representar a la comunidad cristiana y dar testimonio de la fe de la Iglesia ante el niño y sus padres.
¿Cualquiera puede ser padrino o madrina del niño?
La Iglesia pide que tengan al menos 16 años, que estén bautizados, confirmados y hayan recibido la Eucaristía. Y, dado que deben cumplir la tarea de educar en la fe, no pueden vivir de manera contraria o diferente a la vida cristiana (por ejemplo, estar divorciados, haberse vuelto a casar o convivir).
El Bautismo es una decisión que corresponde a los padres. Es un gran regalo que un padre y una madre pueden decidir hacerle a su hijo. ¿Qué regalo más hermoso que permitir que Cristo viva en nosotros y que nosotros vivamos unidos a él?
PODRÍA INTERESARTE


