En este tiempo de preparación para el Jubileo de 2025, todos estamos llamados a ser y a convertirnos en peregrinos de esperanza. El papa Francisco ha trazado para ello un camino que debemos seguir y nos pide dedicar el año 2024, que ya se acerca a grandes pasos, a la oración.
Para responder a la invitación del Papa y a un deseo presente en muchos corazones, nos complace presentarles, a través de varias publicaciones en el blog, una de nuestras últimas novedades editoriales, dedicada precisamente a la oración.

Un libro completamente nuevo sobre la oración
¿Otro libro sobre la oración? Esta quizá sería la reacción que se podría tener, y que el propio autor imagina en las páginas introductorias, pero les aseguramos que se trata de un libro completamente nuevo sobre la oración, un libro compuesto de preguntas y respuestas que pueden verse como “llaves” capaces de abrir la puerta de nuestro corazón y de indicarnos:
- el sentido de la oración;
- la oración como encuentro con Dios;
- las formas, los momentos y los lugares de la oración;
- quién es nuestra ayuda en la oración;
- los modelos y las herramientas para rezar.
- Un libro que, finalmente, nos ofrece un verdadero método de oración, porque está animado por una certeza: sin buscar a Dios y sin hablar con él, no podemos ser felices.
La oración es un encuentro
El autor, el padre Patrizio Sciadini, carmelita descalzo, comienza su viaje «dentro» de la oración, remontándose a las raíces de una necesidad siempre arraigada en el ser humano: la necesidad de encontrarse con Dios y poder hablar con él: «El ser humano siempre se ha preguntado dónde puede encontrarse con Dios y siempre lo ha buscado con su inteligencia y la conciencia del misterio, tratando de identificar los “lugares” donde sea más fácil entrar en comunión con el creador del universo».

¿Dónde encontramos a Dios los católicos?
«Los que tenemos la alegría de tener fe sabemos que la imagen más bella de Dios somos precisamente nosotros, cada uno de nosotros, creado a su imagen y semejanza (Gn 1,26). Ciertamente, encontramos a Dios en su palabra y en la Eucaristía, pero precisamente porque fuimos creados a su imagen y semejanza, también podemos encontrarlo dentro de nuestro corazón, verdadero santuario donde habitan el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo», nos sugiere el Autor. Nuestro corazón se convierte entonces en el centro del encuentro, el centro y el «lugar» de la oración.
¿Cómo hablamos con Dios?
«Nosotros hablamos con Dios escuchando su palabra y respondiendo a ella. Esto se llama diálogo con
Dios y el diálogo con Dios se llama oración. La oración ocurre solo cuando Dios habla a nuestro corazón y nosotros hablamos al corazón de Dios».
Y no debemos olvidar que a menudo se puede hablar -y, por tanto, también rezar- en silencio: no siempre la oración coincide con la palabra: «Una mirada transmite más que muchas palabras, y hay silencios que tienen la fuerza de decir muchísimo, más que todos los libros que se pueden escribir. […] Cada uno de nosotros debe buscar sus palabras, sus silencios, sus gestos para hablar con Dios. Pensar en Dios es rezar, pensar en alguien a quien amamos o queremos amar es rezar. A todo esto lo llamamos oración».

Si quieres seguir reflexionando con nosotros sobre la oración, no te pierdas el próximo artículo, en el que reflexionaremos, a partir del libro El camino de la oración, sobre cómo rezar bien y cómo podemos superar los obstáculos de la oración.
Si te apetece, ¡comparte con nosotros tu experiencia sobre la fuerza y la belleza de la oración!

