El encanto de mi profesión
Antes incluso de ser redactora, siempre pensé que el trabajo de redactor era un buen trabajo, porque te permite leer muchísimo y cada libro es, a su manera, un encuentro. Se sabe que los encuentros dejan huella, y lo mismo ocurre con los libros.
Y no crean que el tiempo o la costumbre de un oficio rompen esta “magia”: cuando trabajas en un libro que, de alguna manera, te impacta, tienes un encuentro que, de todos modos, te aporta algo y te deja un poco diferente de como eras.
El “encuentro” con Haz de tu vida una obra maestra
A mí me sucedió trabajando en el texto del padre Lorenzo Galbiati, Haz de tu vida una obra maestra.
Me gustó desde el principio, desde el título… ¡Y yo soy de las que dan muchísima importancia a los títulos!
Después me conmovió, porque el Autor recorre en él, llevándonos en un viaje ideal, todas las Jornadas Mundiales de la Juventud, recogiendo fragmentos de san Juan Pablo II, el papa Benedicto XVI y el papa Francisco, y comentándolos para que, sobre todo los jóvenes, puedan encontrar en ellos indicaciones útiles para hacer aquello a lo que el Señor invita a todos: hacer de la propia vida una obra maestra, como dijo san Juan Pablo II.
Página tras página, yo, que a los 20 años participé en la JMJ de Loreto y después también en la de Roma, volví a saborear en un instante las sensaciones y emociones vividas: el Papa que llega, sus palabras, la vigilia nocturna, los rostros de los amigos que estaban conmigo… ¡Todo volvió a cobrar vida!
¡Esta es la fuerza de los libros, de los buenos libros!

Un libro para cada edad y cada época
Es un libro pensado para los jóvenes, pero también para quienes ayudan a los jóvenes en el difícil camino de crecer; es un libro que habla a todos y que realmente tiene la fuerza de fascinar.
Es un libro ideal para el verano, porque es un libro “fresco por dentro”, que ayuda al alma a “volver a estar en sintonía” consigo misma, a redescubrirse y a volver a escucharse.
Yo lo leí sentada en mi escritorio, pero no descarto llevarlo conmigo de vacaciones y leerlo quizá bajo la sombrilla o desde un hermoso refugio en la montaña: cualquier lugar es adecuado para levantar los ojos al cielo, y esa es la invitación implícita en cada página de este libro.
¡Feliz verano y feliz lectura!
Una redactora de la Editorial Shalom


