El beato Carlo Acutis había ideado y realizado una bellísima exposición itinerante sobre los Milagros Eucarísticos. Esta exposición continúa recorriendo Italia y el mundo; todos los milagros eucarísticos presentes en la exposición fueron reunidos en el libro Los milagros eucarísticos en el mundo, del que se ha extraído este texto.

En Alatri (FR), todavía hoy se conserva, en la catedral de San Pablo Apóstol, la reliquia del milagro eucarístico ocurrido en 1228, que consiste en un fragmento de la partícula convertida en carne.
Una joven, para recuperar el amor de su prometido, acude a una hechicera, que le ordena robar una hostia consagrada para preparar un filtro de amor.
Durante una misa, la joven logra apoderarse de una hostia que esconde en un paño, pero al llegar a casa se da cuenta de que la hostia se ha transformado en carne ensangrentada.
Numerosos documentos hablan de este prodigio, entre ellos la bula de Gregorio IX.
El testimonio más autorizado sobre este milagro se encuentra en la bula Fraternitatis tuae, escrita por el papa Gregorio IX (13 de marzo de 1228), en respuesta al obispo de Alatri, Giovanni V. Este es el texto de la bula pontificia: «Gregorio, obispo, siervo de los siervos de Dios, al venerable hermano, obispo de Alatri, salud y bendición apostólica. Hemos recibido tu carta, queridísimo hermano, en la que nos informabas de que cierta joven, influida por el mal consejo de una mujer malvada, después de recibir del sacerdote el sacratísimo cuerpo de Cristo, lo retuvo en la boca hasta el momento en que, aprovechando una ocasión favorable, pudo esconderlo en un paño, donde, después de tres días, volvió a encontrar el mismo cuerpo que había recibido en forma de pan, transformado en carne, como todavía hoy cualquiera puede constatar con sus propios ojos. Puesto que ambas mujeres te han revelado humildemente todo esto, deseas conocer nuestra opinión sobre el castigo que debe imponerse a las culpables.

En primer lugar, debemos dar gracias, con todas nuestras fuerzas, a Aquel que, aunque obra maravillosamente en todo, en alguna ocasión repite los milagros y suscita nuevos prodigios, para fortalecer la fe en las verdades de la Iglesia católica, sostener la esperanza, reavivar la caridad, llamar a los pecadores, convertir a los pérfidos y confundir la maldad de los herejes.
Por tanto, queridísimo hermano, mediante esta carta apostólica, disponemos que impongas un castigo más leve a la joven, que consideramos que cometió el acto delictivo más por debilidad que por maldad, especialmente porque cabe creer que se arrepintió suficientemente al confesar el pecado.


A la instigadora, que con su perversidad la indujo a cometer el sacrilegio, después de haberle aplicado aquellas medidas disciplinarias que creemos oportuno confiar a tu criterio, ordénale que, visitando a los obispos más cercanos, confiese humildemente su delito e implore, con devota sumisión, el perdón». El Sumo Pontífice interpretó el episodio como un signo contra las herejías difundidas acerca de la presencia real de Jesús en la Eucaristía y perdonó a las dos mujeres arrepentidas. Con motivo del 750.º aniversario se acuñó una medalla conmemorativa que representa, por una parte, la fachada de la catedral coronada por el relicario de la hostia encarnada y, por otra, la figura del busto del papa Gregorio IX con la bula pontificia.
EXTRAÍDO DE



