il miracolo eucaristico di albignano dadda italia 1957

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Autore: Editrice Shalom

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El Milagro Eucarístico de Albignano d’Adda (Italia, 1957)

Milagro eucarístico de Albignano d'Adda

El beato Carlo Acutis había ideado y realizado una bellísima exposición itinerante sobre los Milagros Eucarísticos. Esta exposición continúa recorriendo Italia y el mundo; todos los milagros eucarísticos presentes en la exposición fueron reunidos en el libro Los milagros eucarísticos en el mundo, del cual se ha extraído este texto.

Custodia que contiene la valiosa reliquia de la hostia milagrosa.

En 1957, la iglesia parroquial de San Maiolo Abad de Albignano (MI) fue protagonista de un importante milagro eucarístico, similar al ocurrido en Siena.
También aquí se puede hablar de un milagro permanente, en el que se invirtieron las leyes naturales de conservación de la materia orgánica del pan ácimo, que -como se sabe- después de muy poco tiempo tiende a enmohecerse y a pulverizarse por completo.
La partícula del milagro de Albignano se conserva incorrupta aún hoy, a pesar de que han transcurrido 61 años.


La parroquia de San Maiolo Abad se encuentra en el pequeño municipio de Albignano d’Adda, a unos 25 km de Milán. En su interior alberga dos valiosas urnas que contienen los restos de los cuerpos de los mártires san Ireneo, san Didolo y san Recelso, donadas por el conde de Anguissola en 1728. Pero, además de estos ilustres huéspedes, en la llamada capilla del Pan se conserva una hostia consagrada que, aunque han pasado ya 61 años, aún se mantiene intacta. Esta hostia fue protagonista de un milagro eucarístico similar al ocurrido en Siena y en San Mauro La Bruca (SA).

Interior de la iglesia.

El santo taumaturgo, san Mayolo, fue abad de Cluny (siglo X).

Los hechos ocurrieron más o menos así. En la noche del 6 al 7 de marzo de 1957, alrededor de la 1:00 de la madrugada, dos ladrones entraron furtivamente en la iglesia para robar. Entre los objetos sustraídos también había una custodia que contenía una hostia consagrada. Algunos fieles, atraídos por los ruidos, se dieron cuenta de que los ladrones estaban dentro de la iglesia y comenzaron a gritar. Al verse descubiertos, los delincuentes huyeron con el botín. Uno de los sacos, que contenía, entre otras cosas, también la custodia, era muy pesado, por lo que fue abandonado en el prado (entonces adyacente a la iglesia). La sagrada partícula se deslizó fuera de la custodia y fue recogida inmediatamente por el entonces párroco, el padre Cornelio Cossù, quien la guardó en una teca cerrada con una cuerda, con una nota encima en la que estaban escritas estas palabras: «No tocar, hostia del sacrilegio».

Urna que contiene el cuerpo de san Ireneo.
Los santos mártires Didolo y Recelso.

Un detalle relevante es que aquella noche caía una ligera llovizna, que, sin embargo, no logró deteriorar la sagrada hostia, que todavía se presenta blanquísima y sin señales de moho. El padre Giorgio Lattuada, actual párroco de la iglesia del milagro, tomó un fragmento de la hostia del prodigio que se había desprendido y constató que aún tiene un sabor fresco y fragante, como si hubiera sido extraído de una hostia recién elaborada. En la capilla del Pan, destino de numerosas peregrinaciones, todos los días se celebra la liturgia de Laudes y Vísperas. El padre Giorgio ha pedido a la diócesis de Milán que inicie un proceso canónico para confirmar definitivamente el milagro.


EXTRAÍDO DE


El Milagro Eucarístico de Albignano d’Adda (Italia, 1957)

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