El beato Carlo Acutis había ideado y realizado una hermosa exposición itinerante sobre los Milagros Eucarísticos. Esta exposición continúa recorriendo Italia y el mundo; todos los milagros eucarísticos presentados en la exposición fueron reunidos en el libro Los milagros eucarísticos en el mundo, del que se ha extraído este texto.

El 8 de diciembre de 1991, el padre Otty Ossa Aristizábal celebraba la Misa en la capilla del santuario de Betania, en Cúa, y durante la consagración vio sangrar la hostia. La hostia milagrosa se conserva en la ciudad de Los Teques, en el convento de las Hermanas Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón de Jesús, donde está expuesta permanentemente para la adoración de los fieles y donde cada año llegan muchísimos peregrinos, también del extranjero. Se produjeron muchos acontecimientos prodigiosos relacionados con la hostia del milagro, entre los que destaca el ocurrido a un joven estadounidense que filmó la hostia milagrosa, mientras estaba expuesta a los fieles, palpitando como un corazón.
Este milagro ocurrió durante la Misa de medianoche del 8 de diciembre de 1991, en el santuario mariano de Finca Betania, en Cúa, Venezuela. El padre Otty, capellán del santuario, describe así el acontecimiento: «Después de consumir una de las partes de la hostia grande que había dividido en cuatro partes, las coloqué en la patena. Poco después bajé la mirada hacia la patena y no podía creer lo que veía: uno de los trozos de la hostia que había dividido presentaba una mancha roja y de ella comenzaba a desprenderse una sustancia roja, similar a la forma en que la sangre brota de una herida. Después de la Misa tomé la hostia y la guardé en un lugar seguro, en la sacristía del santuario. Al día siguiente, a las 6:00 de la mañana, fui a ver la hostia y constaté que de ella seguía manando sangre, que poco después comenzó a secarse.



Sin embargo, todavía hoy, la sangre parece fresca. Lo extraño es que la sangre haya salido únicamente por un lado de la partícula, sin manchar el resto de las especies eucarísticas». Durante la misa estaban presentes numerosos peregrinos, quienes comprobaron de inmediato que el sacerdote no presentaba heridas por las que pudiera haber salido la sangre presente en la hostia. Además, los análisis revelaron que la sangre del sacerdote no coincidía con la de la partícula. La hostia del milagro fue sometida a estudios especiales, solicitados por el entonces obispo de Los Teques, Su Excelencia monseñor Pío Bello Ricardo, y los resultados confirmaron que la sangre era humana, del tipo AB positivo, coincidente con la encontrada en el lienzo de la Sábana Santa de Turín y en la hostia del milagro eucarístico de Lanciano.


Desde entonces, la hostia es objeto de veneración y culto por parte de miles de peregrinos provenientes no solo de Venezuela, sino de todo el mundo. Es posible visitar la hostia milagrosa en el convento de las Hermanas Agustinas Recoletas del Sagrado Corazón de Jesús, en Los Teques, todos los días del año, a cualquier hora, en la capilla dedicada a la adoración perpetua. Un joven fiel de Nueva Jersey, Daniel J. Sanford, que peregrinó al convento de las Agustinas para ver la hostia ensangrentada, logró filmar otro episodio milagroso. Este es su relato: «El 12 de noviembre de 1998 peregriné a Betania con un grupo de oración y nos llevaron a ver la hostia milagrosa de Betania en la capilla de las Hermanas Agustinas de Los Teques. Nuestro director espiritual, el padre Mazzarella, celebró la misa. Al terminar la celebración, abrió la puerta del sagrario que contenía la hostia del milagro. Con gran asombro vi que la hostia parecía estar en llamas y que había un corazón palpitante que sangraba en su centro. Lo vi durante unos treinta segundos aproximadamente; después, la hostia volvió a la normalidad. Logré filmar parte de este milagro con mi videocámara».
EXTRAÍDO DE



