El beato Carlo Acutis había ideado y realizado una bellísima exposición itinerante sobre los milagros eucarísticos. Esta exposición sigue recorriendo Italia y el mundo; todos los milagros eucarísticos presentes en la exposición fueron reunidos en el libro Los milagros eucarísticos en el mundo, del que se ha extraído este texto.

Una inscripción marmórea del siglo XVII describe este milagro eucarístico ocurrido en Lanciano (CH) en el año 750, junto a la iglesia de San Francisco.
«Un monje sacerdote dudó de que en la hostia consagrada estuviera verdaderamente el cuerpo de nuestro Señor.
Celebró misa y, tras pronunciar las palabras de la consagración, vio cómo la hostia se convertía en carne y el vino en sangre.
Se mostró todo a los presentes.
La carne sigue estando entera y la sangre está dividida en cinco partes desiguales que, pesadas todas juntas, pesan tanto como cada una por separado».
En 1970, el arzobispo de Lanciano y el ministro provincial de los Conventuales de Abruzos, con la autorización de Roma, solicitaron al doctor Edoardo Linoli, director del hospital de Arezzo y profesor de anatomía, histología, química y microscopía clínica, un examen científico exhaustivo de las reliquias del prodigio ocurrido doce siglos antes. El 4 de marzo de 1971, el profesor presentó un informe detallado de los diversos estudios realizados. Estas son las conclusiones esenciales.
1. La «carne milagrosa» es realmente carne constituida por tejido muscular estriado del miocardio.
2. La «sangre milagrosa» es sangre verdadera: el análisis cromatográfico lo demuestra con certeza absoluta e indiscutible.
3. El estudio inmunológico manifiesta que la carne y la sangre son ciertamente de naturaleza humana, y la prueba inmunohematológica permite afirmar con total objetividad y certeza que ambas pertenecen al mismo grupo sanguíneo AB, grupo igual al del hombre de la Sábana Santa y característico de las poblaciones de Oriente Medio.
4. Las proteínas contenidas en la sangre están normalmente distribuidas, en un porcentaje idéntico al del esquema seroproteico de la sangre fresca normal.
5. Ninguna sección histológica reveló rastros de infiltraciones de sales o de sustancias conservantes utilizadas en la antigüedad con fines de momificación.



Este informe se publicó en Quaderni Sclavo in Diagnostica (n.º 3, 1971) y suscitó un gran interés en el mundo científico. También en 1973, el Consejo Superior de la Organización Mundial de la Salud nombró una comisión científica para verificar las conclusiones de Linoli. Los trabajos duraron quince meses e incluyeron 500 exámenes. Las investigaciones fueron las mismas que había realizado el profesor Linoli, con otros complementos. Más precisamente, se afirmó que los fragmentos extraídos en Lanciano no podían asimilarse a tejidos momificados. En cuanto a la naturaleza del fragmento de carne, la comisión declaró que se trata de un tejido vivo porque responde rápidamente a todas las reacciones clínicas propias de los seres vivos. Por tanto, la carne y la sangre de Lanciano son exactamente como serían si hubieran sido extraídas ese mismo día de una persona viva. En el extracto resumido de los trabajos científicos de la Comisión Médica de la OMS y la ONU, publicado en diciembre de 1976 en Nueva York y Ginebra, se declaró que la ciencia, consciente de sus límites, se detenía ante la imposibilidad de ofrecer una explicación.
EXTRAÍDO DE



