El beato Carlo Acutis había ideado y realizado una bellísima exposición itinerante sobre los Milagros Eucarísticos. Esta exposición continúa recorriendo Italia y el mundo; todos los milagros eucarísticos presentes en la exposición fueron reunidos en el libro Los milagros eucarísticos en el mundo, del que se ha extraído este texto.

En Ludbreg, en 1411, durante la misa un sacerdote dudó de que en las especies eucarísticas consagradas estuvieran verdaderamente presentes el cuerpo y la sangre de Cristo.
Inmediatamente después de la consagración del vino, este se transformó en sangre.
Aún hoy, la valiosa reliquia de la sangre del milagro atrae a miles de fieles y cada año, al inicio del mes de septiembre, durante una semana entera, se celebra la llamada “Sveta Nedilja” (“Santa Domingo”), en honor del milagro eucarístico ocurrido en 1411.
En 1411, en Ludbreg, en la capilla del castillo de los condes Batthyany, un sacerdote celebró la misa. Durante la consagración del vino, el sacerdote dudó de la verdad de la transustanciación y entonces el vino del cáliz se transformó en sangre. El sacerdote, sin saber qué hacer, hizo emparedar esta reliquia detrás del altar principal. El obrero que realizó el trabajo fue obligado a guardar silencio. El sacerdote también mantuvo el secreto, que reveló solo en el momento de su muerte. Después de la revelación del padre, la noticia se difundió rápidamente y la gente comenzó a peregrinar a Ludbreg. Más tarde, la Santa Sede hizo llevar a Roma la reliquia del milagro, donde permaneció durante algunos años. Sin embargo, el pueblo de Ludbreg y de los alrededores continuó peregrinando a la capilla del castillo.


A principios del siglo XVI, durante el pontificado del papa Julio II, se convocó en Ludbreg una comisión de investigación sobre los hechos relacionados con el milagro eucarístico. Varias personas testimoniaron haber experimentado curaciones prodigiosas durante la oración en presencia de la reliquia. El 14 de abril de 1513, el papa León X publicó una bula por la que permitía venerar la santa reliquia, que él mismo había llevado varias veces en procesión por las calles de Roma. Posteriormente, la reliquia fue devuelta a Croacia.


Durante el siglo XVIII, el norte de Croacia fue azotado por la peste. El pueblo se dirigió a Dios para implorar su ayuda, y lo mismo hizo el Parlamento croata, que durante la sesión celebrada en la ciudad de Varaždin, el 15 de diciembre de 1739, hizo voto de construir una capilla en Ludbreg en honor del milagro si la peste cesaba. La peste fue conjurada, pero el voto prometido solo se cumplió en 1994, con el restablecimiento de la democracia en Croacia. En 2005, en la capilla votiva, el pintor Marijan Jakubin pintó un gran fresco sobre la Última Cena, en el que incluyó a los santos y beatos croatas. En lugar de san Juan apóstol aparece el beato Ivan Merz, quien, durante el Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía celebrado en Roma en 2005, fue incluido entre los dieciocho santos eucarísticos más importantes de la historia de la Iglesia. En la pintura, Cristo sostiene en la mano la custodia que contiene la reliquia del milagro eucarístico.
EXTRAÍDO DE



