il miracolo eucaristico di roma italia vi vii secolo

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El milagro eucarístico de Roma (Italia, siglos VI-VII)

Milagro eucarístico de Roma

El beato Carlo Acutis había ideado y realizado una bellísima exposición itinerante sobre los milagros eucarísticos. Esta exposición continúa recorriendo Italia y el mundo; todos los milagros eucarísticos presentes en la exposición se reunieron en el libro Los milagros eucarísticos en el mundo, del que se extrae este texto.

Adrien Ysenbrandt, Aparición de Jesús con los signos de la Pasión durante una misa de san Gregorio, siglo XVI.

La reliquia de este milagro eucarístico se conserva en Andechs, Alemania, en el monasterio benedictino.
Ocurrió en Roma en el año 595, durante una celebración eucarística presidida por el papa san Gregorio Magno.
En el momento de recibir la santa Comunión, una noble romana comenzó a reír porque la asaltaron las dudas sobre la verdad de la presencia real de Cristo en el pan y el vino consagrados.
Entonces el Papa, turbado por su incredulidad, decidió no darle la Comunión, y de inmediato las especies del pan se transformaron en carne y sangre.


Entre las obras más importantes en las que se menciona este milagro eucarístico, ocurrido en Roma en el año 595, se encuentra la Vita Beati Gregorii Papae, escrita por Pablo el Diácono en 787.

Domenico Cresti (1559-1638), Misa milagrosa de san Gregorio Magno.
Relicario que contiene la hostia del milagro, que todavía se conserva en Andechs.
Capilla donde se conserva la reliquia en Andechs.

En aquella época era costumbre que el pan utilizado para la celebración eucarística fuera preparado por los propios fieles. El papa san Gregorio Magno fue testigo directo de este prodigio. Un domingo, mientras celebraba la santa misa en la antigua iglesia dedicada a San Pedro, en el momento de distribuir la Comunión, vio que entre los fieles que estaban en fila se encontraba una de las mujeres que habían preparado el pan para la consagración, y que se reía a carcajadas. El Pontífice, turbado, después de reprenderla duramente, le preguntó el motivo de aquel comportamiento.

Misa de san Gregorio. Museo Hiéron, Paray-le-Monial.
Iglesia del monasterio benedictino de Andechs.

Esta se justificó diciendo que no podía creer cómo era posible que aquel pan que ella misma había preparado con sus propias manos, gracias a las palabras de la consagración, se convirtiera en el cuerpo y la sangre de Cristo. San Gregorio le prohibió entonces comulgar y comenzó a implorar a Dios que la iluminara. Apenas había terminado de rezar cuando vio que aquella porción de pan preparada por la mujer se convertía precisamente en carne y sangre. Arrepentida, la mujer se arrodilló en el suelo y comenzó a llorar. Todavía hoy, parte de la reliquia del milagro se conserva en Andechs, Alemania, en el monasterio benedictino local.


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El milagro eucarístico de Roma (Italia, siglos VI-VII)

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