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Autore: Editrice Shalom

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El Papa ha convocado el Año de San José: «El mundo necesita padres»

San José

El papa Francisco, «con el fin de perpetuar la encomienda de toda la Iglesia al poderosísimo patrocinio del Custodio de Jesús», ha convocado un Año especial de san José, en el día en que se cumplen 150 años del Decreto Quemadmodum Deus, mediante el cual el beato Pío IX, «movido por las graves y luctuosas circunstancias en las que se encontraba una Iglesia acosada por la hostilidad de los hombres», declaró a san José Patrono de la Iglesia católica.
Con motivo de esta ocasión se concede la indulgencia plenaria a los fieles que recen «cualquier oración legítimamente aprobada o acto de piedad en honor de san José, especialmente en las celebraciones del 19 de marzo y del 1 de mayo, en la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, en el Domingo de San José (según la tradición bizantina), el día 19 de cada mes y todos los miércoles, día dedicado a la memoria del Santo según la tradición latina».

CON CORAZÓN DE PADRE
Junto al decreto de convocatoria del Año especial dedicado a san José, el Papa ha publicado la Carta apostólica Patris corde – Con corazón de Padre. El trasfondo de la Carta apostólica es la pandemia que nos hace experimentar -escribe Francisco- «que nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes -generalmente olvidadas- que no aparecen en los titulares de los periódicos y las revistas ni en las grandes pasarelas del último show». Al igual que san José, «el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia cotidiana, discreta y oculta, un intercesor, un apoyo y una guía en los momentos de dificultad. San José nos recuerda que todos aquellos que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación».
El papa Francisco define a san José:
• «Padre amado»: fue el esposo de María y el padre de Jesús. Como tal, «se puso al servicio de todo el plan salvífico». Por este papel en la historia de la salvación, san José es un padre que siempre ha sido amado por el pueblo cristiano.
• «Padre en la ternura»: fue capaz de dar espacio a Dios incluso a través de sus propios miedos y debilidades. En él, «Jesús vio la ternura de Dios», esa que «nos hace acoger nuestra debilidad», porque «es a través de nuestra debilidad y a pesar de ella» como se realiza la mayor parte de los designios divinos.
• «Padre en la obediencia»: con su “fiat” salvó a María y a Jesús y enseñó a su Hijo a «hacer la voluntad del Padre»; llamado por Dios a servir a la misión de Jesús, «coopera en el gran misterio de la Redención y es verdaderamente ministro de la salvación».
• «Padre en la acogida»: «José acoge a María sin poner condiciones previas. Confía en las palabras del Ángel». «José deja de lado sus razonamientos para dar espacio a lo que sucede y, por misterioso que pueda parecer a sus ojos, lo acoge, asume la responsabilidad y se reconcilia con su propia historia».
• «Padre con valentía creativa»: «el carpintero de Nazaret sabe transformar un problema en una oportunidad, anteponiendo siempre la confianza en la Providencia». Afronta los problemas concretos de su familia, exactamente como hacen todas las demás familias del mundo, especialmente las de los migrantes. En este sentido, san José es «verdaderamente un patrono especial» de aquellos que, «obligados por las desgracias y el hambre», deben abandonar su patria a causa de «guerras, odio, persecución, miseria». Custodio de Jesús y de María, José «no puede dejar de ser custodio de la Iglesia», de su maternidad y del Cuerpo de Cristo: cada necesitado, pobre, sufriente, moribundo, extranjero, encarcelado o enfermo es “el Niño” que José custodia, y de él debemos aprender a «amar a la Iglesia y a los pobres».
• «Padre trabajador»: era carpintero y trabajó honradamente para garantizar el sustento de su familia. De él Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de comer el pan fruto del propio trabajo.
• «Padre en la sombra»: la evocadora imagen de la sombra define la figura de José, quien respecto de Jesús es en la tierra la sombra del Padre Celestial: lo custodia, lo protege, nunca se separa de Él para seguir sus pasos. «Padres no se nace, se llega a serlo. Y no se llega a serlo solo porque se trae un hijo al mundo, sino porque se asume responsablemente el cuidado de él. Cada vez que alguien asume la responsabilidad de la vida de otro, en cierto sentido ejerce la paternidad respecto a él».

En la Carta apostólica, el papa Francisco subraya que «toda verdadera vocación nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio. También en el sacerdocio y en la vida consagrada se pide este tipo de madurez». Precisamente por eso, «el mundo necesita padres, rechaza a los amos, es decir, rechaza a quien quiere utilizar la posesión del otro para llenar su propio vacío; rechaza a quienes confunden autoridad con autoritarismo, servicio con servilismo, diálogo con opresión, caridad con asistencialismo, fuerza con destrucción».
El Pontífice traza también unas líneas orientativas para la paternidad en el mundo moderno: «La paternidad que renuncia a la tentación de vivir la vida de los hijos abre siempre espacios a lo inédito. Cada hijo lleva siempre consigo un misterio, algo inédito que solo puede ser revelado con la ayuda de un padre que respeta su libertad. Un padre consciente de completar su acción educativa y de vivir plenamente la paternidad solo cuando se ha vuelto ‘inútil’, cuando ve que el hijo se vuelve autónomo y camina solo por los senderos de la vida».

Preparémonos para vivir este Año especial bajo el manto de san José, bajo su especial protección.
A él nos dirigimos con las palabras de la oración que concluye la Carta apostólica:

Salve, custodio del Redentor,
y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo;
en ti María depositó su confianza;
contigo Cristo se hizo hombre.

Oh, Beato José, muéstrate padre también para nosotros,
y guíanos por el camino de la vida.
Alcánzanos gracia, misericordia y valentía,
y defiéndenos de todo mal. Amén.


El Papa ha convocado el Año de San José: «El mundo necesita padres»

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