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El Perdón de Asís. Un don gratuito para un camino nuevo
Tempo di lettura: 4 min
Autore: Editrice Shalom
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Cada año, el 2 de agosto vuelve a encenderse una luz especial en el corazón de la espiritualidad franciscana: el Perdón de Asís. Pero ¿qué es realmente este don gratuito y por qué sigue siendo tan profundamente relevante para nosotros hoy? No es un rito mágico ni un simple salvoconducto, sino una oportunidad extraordinaria de renovación espiritual, una invitación a volver a casa, al abrazo de un Padre que nos espera desde siempre.
Una historia de amor y misericordia infinita
Todo comenzó una noche de 1216. San Francisco estaba rezando en la iglesia de la Porciúncula, cuando una luz la inundó. Vio a Jesús y a su Madre, rodeados por una multitud de ángeles, y el propio Señor le preguntó qué deseaba para la salvación de las almas. La respuesta de Francisco: «Señor, aunque soy un pobre pecador, te ruego que a todos los que, arrepentidos y confesados, vengan a visitar esta iglesia, les concedas un perdón amplio y generoso, con una remisión completa de todas las culpas».
Jesús accedió, pero con la condición de que Francisco solicitara esta indulgencia al Papa. El Pobrecillo acudió ante Honorio III y le contó la visión. Cuando el Papa le preguntó por cuántos años quería esta indulgencia, Francisco respondió: «Santo Padre, no pido años, sino almas». Y a la pregunta del Pontífice sobre un documento, replicó: «Santo Padre, ¡a mí me basta vuestra palabra!».
Así fue como, el 2 de agosto de 1216, Francisco anunció al pueblo: «¡Hermanos míos, quiero enviaros a todos al Paraíso!». Esta era una novedad extraordinaria: una indulgencia gratuita, que no implicaba ningún pago de dinero. Era el perdón de los pobres, accesible a todos, sin necesidad de costosas y largas peregrinaciones a Roma, Santiago de Compostela o Tierra Santa.


