Tras los pasos de santa María Goretti
Juan Pablo II dijo que los niños «son la sonrisa del cielo confiada a la tierra» y santa María Goretti es una niña en la que todo sabe a cielo.
Incluso antes del gesto de perdonar a su asesino, Marietta es capaz de sembrar en su breve vida de apenas 12 años muchas perlas de puro Evangelio vivido, con sencillez y humildad.
Ella cultiva la esperanza y la confianza en la providencia incluso en el dolor: cuando muere su padre, es ella quien anima a su madre con palabras luminosas: «Mamá, no te preocupes, Dios no nos abandonará». Nunca se cansa de ofrecer su ayuda y su atención a los demás, a su madre y a sus hermanitos: «Ahora me ocuparé yo de sacar adelante la casa», le dice también a su madre.
En la sencillez de su vida, muestra una atención muy especial por la oración y la vida espiritual: «Mamá, ¿cuándo podré hacer la Primera Comunión?», pregunta, y después, precisamente el día antes de ser brutalmente atacada por Alessandro Serenelli: «Teresa, ¿cuándo volveremos a recibir a Jesús?».
Como coronación de esta santidad, que ya resplandece, se añade el perdón inmediato que es capaz de conceder, en el lecho de muerte, a Alessandro: «Por amor a Jesús lo perdono de corazón». Y también: «Lo quiero conmigo en el Paraíso».
Y es aquí donde esta niña, santa en la vida cotidiana, se convierte en un gigante de santidad y nos enseña algo eterno: la grandeza, la belleza del perdón; que es el bálsamo de toda vida y es capaz de abrir de par en par el Paraíso a quien lo da y a quien lo recibe.
La Madre Teresa de Calcuta decía: «Sabemos que, si queremos amar de verdad, debemos aprender a perdonar».
Al conocer a Marietta se aprende, poco a poco, a amar; al conocer a Marietta uno se da cuenta de que, paso a paso, algo se disuelve en el corazón… junto a ella, uno llega a pensar que también nosotros podemos ser capaces - en nuestra vida cotidiana, sobre la que pesan los rencores y las enemistades - de escribir una página luminosa para nosotros y para los demás, una página en la que esté escrito: «Lo perdono de corazón», para sentir nacer, ya desde ahora, el Paraíso en el corazón.
Por eso les deseamos que lean, página tras página, los pasos de Marietta, para descubrir después la belleza de imitarla con sencillez en su vida.

