Iluminados por la beata Virgen María del Rosario, volvamos a saborear la alegría de la oración en familia. Decía Montfort: «La familia que reza unida, permanecerá también unida». A través de la oración y la meditación de los misterios del Rosario, ¡María nos guía con seguridad hacia su Hijo! Rezar el Rosario significa, en efecto, aprender a mirar a Jesús con los ojos de su Madre, amar a Jesús con el corazón de su Madre.
No nos avergoncemos de rezar el Rosario solos, mientras vamos a la escuela, a la universidad o al trabajo, por la calle y en los medios de transporte público; acostumbrémonos a rezarlo entre nosotros, en nuestros grupos, movimientos y asociaciones; no dudemos en proponer rezarlo en casa, a nuestros hijos, a nuestros padres y a nuestros hermanos, pues reaviva y fortalece los vínculos entre los miembros de la familia. Esta oración nos ayudará a ser fuertes en la fe, constantes en la caridad, alegres y perseverantes en la esperanza.

LUNES 5 DE OCTUBRE
Santa Faustina Kowalska
«La humanidad no encontrará la paz hasta que se vuelva con confianza a la divina misericordia», dijo Jesús a santa Faustina Kowalska, cuya festividad se celebra hoy. Juan Pablo II recordó que «a través de la obra de la religiosa polaca, este mensaje quedó ligado para siempre al siglo XX, último del segundo milenio y puente hacia el tercer milenio.
[…] ¿Qué nos traerán los años que tenemos por delante? ¿Cómo será el futuro del hombre en la tierra? No nos ha sido dado saberlo. Sin embargo, es cierto que, junto a nuevos progresos, no faltarán, por desgracia, experiencias dolorosas. Pero la luz de la divina misericordia, que el Señor quiso casi devolver al mundo a través del carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio».
Imitemos el fulgurante ejemplo de esta santa, su confiado abandono en los brazos misericordiosos del Padre.
Para profundizar:
• Jesús, confío en ti
• Coronilla y Novena a la Divina Misericordia
• Santa Faustina y la Divina Misericordia

MIÉRCOLES 7 DE OCTUBRE
Bienaventurada Virgen María del Rosario
«Rezar el Rosario significa aprender a mirar a Jesús con los ojos de su Madre, amar a Jesús con el corazón de su Madre» (san Juan Pablo II). Que la memoria litúrgica de hoy de la Bienaventurada Virgen María del Rosario sea una ocasión para redescubrir esta extraordinaria oración y los tesoros que lleva consigo. El Rosario es una oración contemplativa; la contemplación, en efecto, es un elemento esencial de la misma, como reafirmó san Pablo VI en la “Marialis Cultus”. «Sin ella, el Rosario es un cuerpo sin alma, y su rezo corre el riesgo de convertirse en una repetición mecánica de fórmulas y de contradecir la advertencia de Jesús: “Cuando recen, no sean charlatanes como los paganos, que creen que serán escuchados por su mucha palabrería” (Mt 6,7). Por su naturaleza, el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y casi una pausa reflexiva, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, contemplados a través del corazón de aquella que estuvo más cerca del Señor, y que revele sus insondables riquezas».
Busquemos un espacio, lejos de las prisas y las preocupaciones cotidianas, para abrirnos a la contemplación de los misterios de Jesús.
Para profundizar:
• Recen el Santo Rosario todos los días, recen juntos
• El Santo Rosario. María nos guía al encuentro con Jesús

MIÉRCOLES 7 DE OCTUBRE
Inicio de la novena a san Gerardo Maiella
Comienza hoy la novena a san Gerardo Maiella. «Voy a hacerme santo», dejó escrito Gerardo en una hoja antes de escaparse de casa para unirse a los misioneros redentoristas. Su vida nos habla de la fuerza del Señor Jesús, quien, con el don del Espíritu, nos libera, nos sana y nos renueva. En estos nueve días de oración, tratemos de vivir con el espíritu de san Gerardo, que buscaba la verdad en las pequeñas y sencillas cosas de la vida, siempre guiado por el amor al prójimo.
Para profundizar:
• San Gerardo Maiella. El frailecito que jugaba con Dios

VIERNES 9 DE OCTUBRE
Venerable Pío XII
Recordamos hoy al venerable Pío XII. Muy devoto de la Virgen, durante el Año Santo, con la Constitución apostólica «Munificentissimus Deus» del 1 de noviembre de 1950 definió el dogma de la Asunción de la Virgen María. Eugenio Pacelli había sido consagrado obispo y enviado a Alemania como nuncio apostólico en el momento en que la Virgen se aparecía a los tres pastorcitos de Fátima, el 13 de mayo de 1917. Durante la guerra, la acción de Pío XII fue silenciosa, pero constante y generalizada. Decía la beata Edvige Carboni: «¡En tiempos de guerra cuánto sufrimos! Si no hubiera sido por la ayuda del Santo Padre, habríamos muerto de hambre. Han pasado tiempos difíciles, pero el Santo Padre, el Papa, vino a nuestro encuentro y al de toda Roma, socorriéndonos y dándonos él mismo el pan. También nos dio ropa. ¡Nuestro papa es un santo! Ámenlo. ¡Nuestro papa es verdaderamente un santo!». Carboni, durante la canonización de la Madre Rossello en la plaza de San Pedro, en el momento de la elevación lo vio con una aureola alrededor de la cabeza.
Para profundizar:
• Pío XII es verdaderamente un santo
En este mes de octubre, una vez más la Iglesia nos entrega idealmente la corona del Rosario: acojámosla, pidiendo a María que nos conceda la gracia de recorrer con Ella las etapas de la vida de su Hijo, para entrar en una relación más verdadera y personal con él. Siguiendo el ejemplo de María, aprendamos a decir «Sí» al Señor en cada circunstancia de la vida y a dejar de lado el egoísmo y la pereza para seguir caminando confiados bajo su mirada maternal.
¡Los espero en los comentarios!
¡Buen camino!
