il rosario per difendere la chiesa dagli attacchi del male

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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El Rosario para defender a la Iglesia de los ataques del Mal

Virgen del Rosario

El misterio del mal, aquí en la tierra, permanece y causa mucho sufrimiento a la Iglesia y a los fieles. Pero, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «Dios no permitiría el mal si del mal mismo no sacara el bien, por caminos que conoceremos plenamente solo en la vida eterna» (n. 324). Esta es una certeza que nos reconforta.

El diablo existe

El papa Francisco habla muchísimas veces del diablo y afirma con firmeza: «El diablo existe, también en el siglo XXI, y no debemos ser ingenuos. Debemos aprender del Evangelio cómo se lucha contra él».
El diablo «es más inteligente que nosotros»; con él no se dialoga, porque se pierde, como le sucedió a Eva: «Se creyó la gran teóloga y cayó». El diablo, en efecto, «es un seductor», «sabe hablar bien», «sabe qué palabras decirnos» y «a nosotros nos gusta ser seducidos», «te trae regalos bonitos, bien envueltos», «nos seduce con el paquete sin dejarnos ver qué hay dentro», «sus propuestas son todas mentiras». Su luz es deslumbrante «como los fuegos artificiales», pero se desvanece. El diablo viene a nosotros «muchas veces disfrazado de ángel y, astutamente, nos dice su palabra. ¡No lo escuchen! Sigamos a Jesús».

El arma poderosa del Rosario contra el demonio

La Iglesia y, por tanto, cada uno de nosotros, somos atacados por el Maligno. Entonces es obligado preguntarnos: ¿cómo podemos protegernos de su acción? ¿Qué arma tenemos para vencer en la lucha?
La oración -afirma el papa Francisco- es el arma contra el Gran acusador, que «recorre el mundo buscando a quién acusar». Solo la oración puede derrotarlo. Además, el Santo Padre nos invita a combatirlo refugiándonos bajo el manto de la Virgen María, en particular, rezando el santo Rosario, el arma privilegiada contra Satanás.
El propio diablo, durante un exorcismo, subrayó la extraordinaria fuerza del Rosario y los efectos que produce en él: «Cada Ave es como un golpe en mi cabeza; si los cristianos conocieran el poder del Rosario, para mí sería el fin». También san Juan Bosco dice: «El Rosario es la oración que más teme Satanás. Con esas Ave María se pueden derribar todos los demonios del Infierno»; y el padre Pío: «¡No olviden que la oración del santo Rosario es el arma espiritual más poderosa que el Cielo les ha dado para derrotar al maligno y a sus ejércitos del mal! No lo suelten nunca, porque es una poderosa armadura con la que tendrán la protección y la intercesión de Nuestra Señora, así como mi humilde intercesión... ¡ténganlo muy presente!».

El mes del Rosario

Hemos entrado en el mes de octubre, dedicado al santo Rosario, cuyo centro es el 7 de octubre, día en que se celebra la fiesta de la bienaventurada Virgen María del Rosario.
El papa Francisco, el 1 de octubre de 2023, después del Ángelus, dijo: «Hoy comienza el mes de octubre, el mes del Rosario y de las misiones. Exhorto a todos a experimentar la belleza de la oración del Rosario, contemplando con María los misterios de Cristo e invocando su intercesión por las necesidades de la Iglesia y del mundo» y, ya en 2018, nos recordó que rezáramos «el Santo Rosario cada día, durante todo el mes mariano de octubre; y a unirse así en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a la Santa Madre de Dios y a san Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y dividirnos entre nosotros» y que concluyéramos el rezo con la antigua invocación “Sub Tuum Praesidium” (“Bajo tu protección”) y con la oración a san Miguel Arcángel, escrita por León XIII, para que pueda defender a la Iglesia de los ataques del demonio. Según la tradición, en efecto, Miguel es el jefe de los ejércitos celestiales y protector de la Iglesia (cf. Apocalipsis 12,7-12).

Por tanto, el mes de octubre es una ocasión para rezar con mayor compromiso, para que el Señor pueda ayudarnos a no caer en las trampas del diablo y, mediante la intercesión de María y del arcángel Miguel, pueda proteger a la Iglesia de sus ataques. Entonces, en este mes, recemos el Rosario y concluyámoslo, como nos pidió el Santo Padre, rezando estas dos oraciones.



El Rosario para defender a la Iglesia de los ataques del Mal

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