Ha llegado el verano y, cada año, una de las regiones preparadas para recibir a miles de turistas de la mejor manera es Trentino-Alto Adigio, un lugar de paisajes fantásticos y mil posibilidades.
El Santuario
Una de las joyas de Val di Non es, sin duda, el Santuario de san Romedio (en el municipio de Sanzeno), visitado cada año por más de 200.000 peregrinos. Este Santuario tan «particular» se encuentra sobre un risco calizo de 70 metros de altura y está formado por cinco pequeñas iglesias superpuestas, unidas entre sí por una larga escalinata de 131 peldaños.
Para llegar al Santuario se recorre un característico sendero excavado en la roca, muy sugerente, que prepara el alma para llegar a este lugar verdaderamente lleno de espiritualidad.
San Romedio, entre la historia y la leyenda
El Santuario nació gracias a san Romedio, ermitaño, tras cuya muerte los fieles excavaron la tumba en la roca. Existen varias leyendas sobre san Romedio y la más conocida es, sin duda, la relacionada con el episodio del oso. Se cuenta, en efecto, que el ermitaño, ya anciano, se dirigía a Trento a lomos de su caballo para encontrarse con el obispo. El cuadrúpedo fue devorado por un oso que Romedio logró, posteriormente, domesticar y montar hasta la ciudad de Trento.
Como recuerdo del vínculo entre el santo ermitaño y el oso, en San Romedio también hay un área faunística que acoge osos nacidos en cautividad y que necesitan un hogar.
Para conocer el Santuario








