il volto di cristo un mistero di bellezza che attraversa i secoli

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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El rostro de Cristo. Un misterio de belleza que atraviesa los siglos

Verónica con el santo rostro

Las reliquias son objetos que, al haber pertenecido a hombres y mujeres de Dios, pueden ayudar en el camino evangélico. El ejemplo de tantos que hicieron de su vida una obra maestra de amor, también a través de objetos, puede seguir inspirando y alentando a los cristianos de todos los tiempos. Sin embargo, hay reliquias particulares, que encierran un misterio insondable y son las que se refieren a Jesucristo. Recordemos las más importantes: la Sábana Santa, el Velo de Verónica y el Rostro Santo de Manoppello. ¿Pero estas reliquias son auténticas?

La Sábana Santa

Reliquias “misteriosas”

En realidad, el centro del asunto no es si estas reliquias son realmente lo que dicen ser, sino el “misterio” que encierran y que conduce directamente a una dimensión diferente, más profunda y espiritual que la que puede evocar un simple objeto.
De hecho, la particularidad de todas ellas es que son aquerópitas, es decir, no realizadas por mano humana, una característica descubierta a través de los numerosísimos estudios que se han llevado a cabo sobre ellas.

En qué consisten

Las reliquias más importantes son el Velo que Verónica utilizó para secar el rostro de Jesús mientras subía al Calvario; la Sábana Santa, es decir, el sudario que envolvió el cuerpo de Cristo una vez bajado de la cruz y depositado en el sepulcro; y el Rostro Santo, el pequeño paño colocado sobre el rostro del Mesías cuando fue preparado para la sepultura, antes de envolverlo en el sudario.

Qué relaciones existen entre ellas

Otro elemento que hace que estas valiosas reliquias sean realmente únicas es que, aunque se encuentren en lugares diferentes y hayan seguido recorridos distintos a lo largo de los siglos, revelan puntos de contacto realmente sorprendentes.
El jesuita Heinrich Pfeiffer, junto con otros estudiosos, considera que el Santo Rostro de Manoppello es, de hecho, el sudario colocado sobre el rostro de Cristo cuando fue depositado en el sepulcro, es decir, el Velo de la Verónica.
Otros estudiosos, en cambio, han identificado semejanzas entre el Santo Rostro de Manoppello y la Sábana Santa de Turín. Fue la hermana Blandina Paschalis Schloemer la primera que, mediante un minuciosísimo trabajo de superposición, descubrió que el Rostro de Turín y el de Manoppello encajan perfectamente. La única diferencia es que el hombre de la Sábana Santa tiene los ojos cerrados y el de Manoppello los tiene abiertos.

El Santo Rostro de Manoppello
El rostro de la Sábana Santa

Un Rostro por descubrir

Si la Sábana Santa es conocida por todos, quizá el Santo Rostro de Manoppello siga siendo desconocido para la mayoría. Sin embargo, el encanto de aquel pequeño velo, de 0,17 x 0,24 m, no podría dejar indiferente a nadie. Muestra, de hecho, el rostro de un hombre con el pelo largo y barba. Esta imagen es visible de la misma manera por ambos lados. Los análisis realizados con rayos ultravioleta no detectaron ningún tipo de color en el tejido, lo que demuestra que el rostro representado no está ni pintado ni tejido.

Un lugar que visitar

El Santo Rostro está expuesto en la iglesia de Manoppello, en la provincia de Pescara, desde 1638, en lo que era la iglesia del convento de los Frailes Menores Capuchinos. Hoy, en ese lugar se encuentra el santuario del Santo Rostro, elevado a basílica menor tras la visita del papa Benedicto XVI en septiembre de 2006.
Detenerse ante la Sábana Santa y el Santo Rostro nos introduce en una dimensión atemporal. Nos encontramos inmersos en el acontecimiento más importante de la historia: un Dios que se hace hombre para que ningún hombre vuelva a sentirse solo. Si aún no hemos tenido la posibilidad de ver estas preciosas reliquias, ¡regalémonos belleza y espiritualidad!


El rostro de Cristo. Un misterio de belleza que atraviesa los siglos

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