Continúa la colaboración entre el padre Alessio Fucile, experto en arte, y el blog Shalom. El padre Alessio nos guiará para profundizar en los momentos más importantes del año litúrgico a través de hermosas obras de arte que, además de suscitar en nosotros admiración por su esplendor, pueden ayudarnos a comprender mejor las Sagradas Escrituras y el mensaje de Jesús.
Hoy el padre Alessio presenta la pintura “Inmaculada Concepción” de Giovanni Battista Tiepolo, como preparación para la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, que se celebra el viernes 8 de diciembre.
Hoy tengo el placer de presentarte una obra del pintor veneciano Giovanni Battista Tiepolo. Se trata del lienzo de la “Inmaculada Concepción”, que se encuentra en el Museo del Prado y que fue encargado por el rey de España para la iglesia de San Pascual Bailón de Aranjuez.
El pecado de Eva
La obra está llena de detalles tomados del libro del Génesis. Después del pecado de Adán y Eva, seducidos por la serpiente, símbolo del demonio, Dios se dirige a esta última y le dice: «Por haber hecho esto, maldita serás entre todo el ganado… Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia: esta te aplastará la cabeza y tú la acecharás en el talón» (Gn 3,14-15). Una sentencia severa que también implica al ser humano. No se trata de un castigo, sino de la constatación de un daño que trae consecuencias. No es un Dios ofendido que castiga el mal, sino un Dios afligido que, a pesar suyo, debe mostrar al ser humano las amargas consecuencias de sus decisiones.

Nuestro pecado
El pecado no es otra cosa que un blanco fallado, una oportunidad desperdiciada. Una vida hermosa consiste en apuntar al blanco, a la meta para la que fui creado, aunque a menudo pueda fallar debido a mi fragilidad y debilidad. Esto requiere vigilancia para construir y no desperdiciar. Soy consciente de mi debilidad, del mal que me rodea, de la posibilidad de hacer sufrir a las personas que amo y de desaprovechar las maravillosas oportunidades que Dios me ofrece diariamente. Hay algunos noes que, aunque cuesten, tendré que decir. En realidad, cuanto más los diga, más fácil será decirlos. La vida es demasiado hermosa para desperdiciarla en ilusiones pasajeras y engañosas. El pecado no es la celebración de la libertad, sino de la esclavitud.
La Inmaculada
Pide ayuda a Aquella que Tiepolo pintó magistralmente, firme sobre la luna creciente, símbolo de la inestabilidad del mal. La obra está llena de detalles tomados del libro del Génesis y del Apocalipsis. Estos ilustran el misterio de la Inmaculada Concepción, es decir, el hecho de que María fue preservada del pecado original desde su concepción. Veamos juntos algunos de estos símbolos y su significado.
- La paloma que vuela sobre la cabeza de la Virgen simboliza al Espíritu Santo que descendió sobre ella.
- Los lirios y la rosa son símbolos típicos de María: representan su pureza y la pasión, su amor por los hombres, sus hijos.
- La serpiente con el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal entre sus fauces remite al pecado de Adán y Eva, seducidos por el demonio, que provocó la ruptura entre Dios y la humanidad. Sin embargo, Dios les prometió la salvación a través de la descendencia de la mujer, que aplastaría la cabeza de la serpiente (Gn 3,14-15). Esta mujer es María, quien con su sí a Dios permitió la venida del Salvador, Jesucristo.
- El globo simboliza el mundo sobre el cual se libra simbólicamente una batalla decisiva entre la Mujer y la serpiente. Esta escena está tomada del libro del Apocalipsis, que describe la visión de una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas, que da a luz a un hijo destinado a gobernar sobre las naciones, mientras un enorme dragón rojo intenta devorarlo (Ap 12,1-6). Esta mujer representa tanto a María, madre de Jesús, como a la Iglesia, que continúa su misión en el mundo.
- El vestido plateado de la Virgen, impregnado de luz, emerge de la sombra del manto, ilustrando la afirmación de la mujer vestida de sol. El creciente de luna está colocado bajo sus pies, mientras las doce estrellas forman una corona alrededor de su cabeza. La luna simboliza la inestabilidad del mal, mientras que las estrellas son símbolo de los apóstoles, de los cuales María es madre espiritual y modelo de fe. La corona de estrellas también es un reconocimiento de su realeza y de su victoria sobre el mal.
- El obelisco a la derecha de María brilla con luz solar y alude a símbolos tradicionales de la Inmaculada Concepción, como la “torre de David” y la “torre de marfil”. Estos símbolos evocan la inexpugnabilidad y la pureza de María, que conservó intactas su virginidad y su gracia.
- La rama de palma y el espejo a sus pies representan la victoria y la belleza de María, mientras que el espejo remite además a su pureza y a la prudencia. En efecto, el espejo es un atributo clásico de la virtud de la Prudencia, que consiste en saber discernir el bien del mal y actuar en consecuencia. Para no equivocarnos necesitamos la experiencia, que nos hace mirar al pasado para aprender de nuestros errores y de los de los demás. Solo después de quemarme con el fuego sabré que, para no volver a quemarme, no debo tocarlo de nuevo. Así, la experiencia del pasado se convierte en maestra de vida.
- María lleva un cordón que quizá remite al cordón usado por san Francisco de Asís, símbolo de una vida que necesita límites y contención para poder expresarse plenamente. El cordón franciscano también es signo de pobreza, humildad y penitencia, virtudes que caracterizan la vida de María y de todos sus hijos espirituales.
La Inmaculada de Tiepolo nos invita a contemplar las maravillas que Dios ha obrado en María, que fue elegida para ser la madre de su Hijo y la madre de todos los hombres. ¡Cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible, amado gratuitamente por lo que es!


