Pongámonos en camino con los Magos para vivir la belleza de un encuentro que puede cambiar para siempre nuestra vida. La solemnidad de la Epifanía que celebramos esta semana nos habla de un encuentro: el que vivieron los Magos y el que cada uno de nosotros puede experimentar. «El encuentro con Jesús -señala el papa Francisco- no retiene a los Magos; al contrario, infunde en ellos un nuevo impulso para regresar a su país, para contar lo que han visto y la alegría que han experimentado. En esto hay una demostración del estilo de Dios, de su manera de manifestarse en la historia. La experiencia de Dios no nos paraliza, sino que nos libera; no nos aprisiona, sino que nos pone nuevamente en camino, nos devuelve a los lugares habituales de nuestra existencia. Los lugares son y serán los mismos, pero nosotros, después del encuentro con Jesús, ya no somos los de antes». Pongámonos, pues, en camino, sin postergarlo. Solo Jesús, en efecto, puede darnos la verdadera paz; solo él puede hacernos experimentar, como a los Magos, «una alegría inmensa» (Mt 2,10).

LUNES 4 DE ENERO
Santa Ángela de Foligno
Nacida en Foligno en 1248, en el seno de una familia acomodada, no realiza estudios, pero, a pesar de su escaso conocimiento de la escritura y de su modesta experiencia de la lectura, llega a comprender perfectamente la lengua latina. Ella misma relata los errores de su juventud, sus excesos y las culpas que deben comprenderse en el marco de su posterior experiencia ascética. En 1285 inicia el camino de su renacimiento moral mediante una confesión íntegra de sus pecados. Comienza así una existencia de austera penitencia, viviendo en la pobreza de las cosas, de los afectos y de sí misma. Después de su conversión, hacia 1288, Ángela se ve golpeada, en poco menos de dos años, por la muerte de su esposo, de sus hijos y de su madre.
Afligida por el dolor y animada en sueños por san Francisco, emprende el camino de la perfección. Se hace terciaria franciscana y, durante una peregrinación a Asís, vive extraordinarias experiencias místicas. A su alrededor se reúnen muchas almas, a las que deja un testamento espiritual: «No hay en la tierra mayor caridad que sufrir por los pecados del prójimo… un amor así ya no es de la tierra, sino del cielo. Les dejo en herencia todo lo que poseo: la vida de Cristo, la pobreza, el dolor y el desprecio». Profundicemos en la figura de santa Ángela de Foligno, una de las voces místicas más grandes de todos los tiempos. Pidamos con confianza su intercesión.
Para profundizar:
• Novena de santa Ángela de Foligno

MIÉRCOLES 6 DE ENERO
Epifanía del Señor
«Hemos visto aparecer su estrella y hemos venido a adorarlo» (Mt 2,2). Esto es lo que quieren hacer los Magos: adorar al Niño; esto es lo que también nosotros queremos hacer: «Al comienzo del año redescubramos la adoración como una exigencia de la fe. Si sabemos arrodillarnos ante Jesús, venceremos la tentación de seguir adelante cada uno por su camino. Adorar, en efecto, es realizar un éxodo de la esclavitud más grande, la de nosotros mismos. Adorar es poner al Señor en el centro para no estar ya centrados en nosotros mismos. Es poner las cosas en el orden correcto, dejando a Dios el primer lugar. Adorar es poner los planes de Dios antes que mi tiempo, mis derechos y mis espacios. Es acoger la enseñanza de la Escritura: “Al Señor, tu Dios, adorarás” (Mt 4,10). Tu Dios: adorar es sentir que nos pertenecemos mutuamente con Dios. Es llamarlo de “tú” en la intimidad, llevarle nuestra vida permitiendo que Él entre en nuestras vidas. Es hacer descender su consuelo sobre el mundo. Adorar es descubrir que para rezar basta decir: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20,28), y dejarnos invadir por su ternura. Adorar es encontrarse con Jesús sin la lista de peticiones, sino con la única petición de estar con Él. Es descubrir que la alegría y la paz crecen con la alabanza y la acción de gracias. Cuando adoramos, permitimos que Jesús nos sane y nos cambie. Al adorar, damos al Señor la posibilidad de transformarnos con su amor, de iluminar nuestras oscuridades, de darnos fuerza en la debilidad y valor en las pruebas. Adorar es ir a lo esencial». Acojamos estas palabras del papa Francisco y redescubramos la fuerza de la adoración. Al adorar, descubriremos que la vida cristiana es una historia de amor con Dios, en la que hay que ponerlo a Él en primer lugar, como hace un enamorado con la persona que ama. Así debe ser también para nosotros: ¡adoradores enamorados de Jesús, nuestro esposo!
Para profundizar:
• Adoremos al Santísimo Sacramento. Vol. 4 Oraciones para el Adviento y la Navidad

DOMINGO 10 DE ENERO
Bautismo del Señor
La fiesta del Bautismo del Señor cierra el tiempo navideño y hoy el pensamiento de todos nosotros se dirige al día de nuestro Bautismo. Algunos signos pueden ayudarnos a hacer memoria de él, como el rito de la aspersión dominical con agua bendita al comienzo de la Misa, o la predicación homilética y la catequesis sobre los temas y los símbolos bautismales. Los Padres de la Iglesia decían que Jesús, al descender a las aguas del Jordán, santificó idealmente las aguas de todos los baptisterios, desde el más sencillo y moderno, situado en la entrada de las iglesias, hasta los que se alzan para gloria imperecedera del Sacramento y del arte, junto a las grandes catedrales de los siglos pasados. El propio Jesús dice: «El que crea y sea bautizado se salvará, pero el que no crea será condenado» (Mc 16,16).
Averigüemos la fecha de nuestro Bautismo, si no la recordamos. Debe convertirse en un día de celebración, un día para dar gracias a Dios porque en el Bautismo nos hizo renacer y nos donó el Espíritu.
Para profundizar:
• Misal “Según tu palabra” enero-febrero de 2021
«No te he amado en broma», dijo Jesús a santa Ángela de Foligno. Sintamos esta frase dirigida también a cada uno de nosotros. Sí, Jesús se toma en serio su relación con nosotros. Quiere que vivamos plenamente y que no nos limitemos a sobrevivir. Correspondamos a su inmenso amor con todo nuestro ser para que se cumpla su voluntad.
¡Buen camino!
