io laico ho un ruolo nella chiesa

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Autore: Editrice Shalom

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Yo, como laico, ¿tengo un papel en la Iglesia?

Cuadernos del Concilio Volumen 21

«Yo no puedo recordar ese día. Y, como yo, los de mi generación. Éramos recién nacidos o demasiado pequeños. Solo ahora nos damos cuenta de que el 21 de noviembre de 1964, día en que veía la luz la Lumen Gentium, constitución dogmática sobre la Iglesia, […] funcionó para nosotros como una especie de señal de tráfico. Apuntaba en la dirección que tomaría nuestra vida de laicos desde niños, luego como jóvenes y finalmente como adultos». Así comienza el Cuaderno 21 de los Cuadernos del Concilio (promovidos por el papa Francisco en preparación del Jubileo de 2025), firmado por Mimmo Muolo, vaticanista y subdirector de la redacción romana del diario «Avvenire».
Siguiendo el hilo del recuerdo personal, nos introduce en uno de los capítulos quizá más innovadores de la Lumen Gentium, el IV, en el que se habla del papel de los laicos en la Iglesia, reconociéndolos como parte integrante y activa de este pueblo de Dios en camino que es precisamente la Iglesia.

¿Quiénes son los laicos?

Esta pregunta interpela a muchos de nosotros, porque los laicos «somos nosotros, hombres y mujeres bautizados. Somos nosotros quienes vivimos en el mundo, tenemos una familia, tenemos hijos y trabajamos en los distintos sectores económicos de la vida. En definitiva, somos todos aquellos que están llamados a hacer presente el Evangelio y la Iglesia en los ámbitos de la existencia humana. Y lo hacemos en virtud de nuestro propio Bautismo», recuerda el autor.


Si hoy esta verdad puede parecernos «normal» - y casi obvia -, no debemos olvidar que no era así en los años del Concilio Vaticano II y que, en cualquier caso, aunque ya somos hijos de una «Iglesia en salida», por decirlo con palabras del papa Francisco, nos damos cuenta de la utilidad y la actualidad de redescubrir el papel de los laicos en la Iglesia frente a un espíritu de secularización que está ganando cada vez más terreno en Occidente: una prueba de fuego en este sentido es la crisis de vocaciones sacerdotales y religiosas.
Es en este contexto donde los laicos, también hoy y sobre todo hoy, están llamados a actuar en la Iglesia y por la Iglesia.

Ser laicos es una vocación

Una de las grandes verdades que enseña la Lumen Gentium es que también la de los laicos es una vocación: los laicos están llamados (exactamente como los sacerdotes o los religiosos) a llevar el Evangelio a su vida cotidiana: el hogar, el trabajo, la familia… En este ámbito, pueden ser vistos como la «levadura» que santifica el mundo, sobre todo a través de la fe, la esperanza y la caridad (cf. Lumen Gentium, 31), las tres virtudes que deben resplandecer en todo cristiano. 

Llamados a «cuidar»: del Concilio al papa Francisco

Todos los Pontífices han dado continuidad a lo afirmado en este capítulo de la Lumen Gentium y, en particular, el papa Francisco ha recordado varias veces que todos estamos llamados a «cuidar» «no solo de la Iglesia, sino también de la familia, de la creación y, en general, de todos los hermanos, especialmente de los más pobres y desfavorecidos. Cuidar, en definitiva, de la familia humana en su conjunto y de la casa común que habitamos».
En última instancia, el mensaje más fuerte del capítulo IV de la Lumen Gentium es que la santidad nos concierne a todos: todos estamos llamados a ser santos, a vivir en el mundo con la mirada puesta en el cielo y en los hermanos, experimentando la felicidad plena. Sintámonos, pues, plenamente implicados en este camino de toda la Iglesia, pueblo de Dios.


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