Andrea Tornielli, periodista y escritor católico, director editorial de los medios vaticanos, nos conduce, en el volumen 30 de los Cuadernos del Concilio, promovidos por el papa Francisco en preparación del Jubileo de 2025, en un viaje fascinante y real por la familia vista por la Iglesia de ayer, es decir, la del Concilio, y de hoy.
La familia “pensada” por la Iglesia: ayer y hoy
Reconoce, en efecto, que «precisamente del Concilio parte un camino que ha desembocado en los últimos años en los dos Sínodos convocados por el papa Francisco sobre este tema y, por tanto, en la exhortación Amoris Laetitia, que exalta la alegría del amor conyugal y presenta el rostro de una Iglesia cercana a la vida concreta de las familias tal como son, con sus heridas y sus problemas.
En el origen del Concilio Vaticano II estaba, en efecto, el deseo de que la “buena noticia” de la fe cristiana llegara a todos, también a los alejados y a los indiferentes. En este contexto deben leerse los párrafos de la Gaudium et Spes dedicados a la familia.
La importancia fundamental de la familia
Lo primero que se reconoce es la importancia fundamental de la familia, ayer como hoy: la familia sigue siendo la primera célula de la sociedad y, de su bienestar, se deriva por tanto el bienestar de toda la sociedad. Desde esta perspectiva, el Autor subraya que «basta con mirar nuestras experiencias más recientes para darnos cuenta: ¿qué habría sido de la pandemia, con sus confinamientos, si no hubieran existido las familias? La familia es la primera escuela, es la primera protección social y también el primer hospital. […] La familia es también la “Iglesia doméstica”, el lugar donde se aprende la fe, más por los ejemplos de vida que por las palabras».
Las sombras y los problemas…
Precisamente porque la familia es una realidad fundamental, debe ser ayudada y sostenida, sin ocultar las sombras, los problemas ni las señales negativas. La Gaudium et Spes, escrita hace casi sesenta años, habla de la «poligamia», de la «plaga del divorcio» y de otras dificultades. El panorama actual no es muy diferente: la gente se casa mucho menos, tiene menos hijos, la vida humana se manipula desde su etapa embrionaria… Además, se han producido cambios sociales y laborales que dificultan que muchos jóvenes puedan formar una familia.
… Pero respondamos con esperanza
La Gaudium et Spes invita, en cualquier caso, a mirar todo con ojos de esperanza, desde la perspectiva de la fe, que hace creer incluso cuando parece imposible: amarse para siempre, con la gracia de Dios, es posible, como también reafirma el papa Francisco; ciertamente, esto no significa no querer ver la realidad del fracaso que existe y que experimentamos constantemente. Es el propio papa Francisco quien afirma en la Amoris Laetitia que, en algunos casos, la separación es inevitable y justa, para salvaguardar a cada persona y a los hijos.
Sin embargo, el mensaje que debe llegar es que la Iglesia sigue estando cerca de sus hijos: de las parejas en dificultad, de los separados y de los divorciados. «Los fracasos, las dificultades y el hecho de vivir en un tiempo en el que los vínculos parecen más frágiles y están a merced de cualquier tormenta, un tiempo en el que todo transcurre a velocidades impresionantes y en el que incluso el amor se banaliza o se convierte en mercancía, hacen aún más importante el testimonio cristiano sobre la belleza de la familia. Los cristianos dan testimonio y proponen, en efecto, el valor y la belleza de un amor conyugal “para siempre”, teniendo ante sus ojos tantos ejemplos positivos, a pesar de todo». En este tiempo de preparación para el Jubileo de 2025 redescubramos la belleza de la familia, trabajemos para sanar las heridas de nuestras familias y esforcémonos por tener una mirada de esperanza.





