El 24 de noviembre de 2023, la exhortación apostólica del papa Francisco Evangelii Gaudium cumple diez años.
Para vivir intensamente este aniversario, el Santo Padre ha programado una serie de catequesis que, en su síntesis final, incluirán precisamente la propuesta renovada de algunos temas inspirados en la Evangelii Gaudium. Pero mientras esperamos escucharlas de viva voz del Papa, detengámonos en algunas ideas que podrían hacernos reflexionar y hacernos volver a la fuente de la alegría verdadera y duradera.
El desafío del anuncio
La Evangelii Gaudium nos recuerda la necesidad siempre actual de anunciar el Evangelio en el mundo de hoy: el anuncio de esa Buena Nueva, de esa gran alegría que es Jesús mismo.
Cuando se habla de evangelización, de hecho, automáticamente se empieza a pensar en obras, prédicas, homilías, proclamas, anuncios, eventos que organizar… en realidad no hay que olvidar que el Evangelio es Jesús. Y para poder anunciarlo es necesario haberlo encontrado y haber sido inundados por la alegría incontenible que solo Él es capaz de llevar a la vida.

Gratis habéis recibido, dad gratis
Si la alegría es el primer elemento que caracteriza al cristiano y, por tanto, su credibilidad, inmediatamente después viene la gratuidad.
Llevar a Jesucristo al mundo se convierte para el cristiano en una exigencia que nace de la sobreabundancia del don recibido. Cuando el corazón está colmado, la vida está llena, el amor crece… no se puede guardar todo este tesoro solo para uno mismo, sino que nace la necesidad de compartir, llevar, donar, dar a conocer la fuente de tanta plenitud, gratuitamente, tal como se ha recibido. Sin cálculos, beneficios ni balances.
El Evangelio no es una ideología
Volver a la fuente del Evangelio, a la alegría del encuentro con Cristo, a la sobreabundancia de vida que solo Él es capaz de donar en cada momento, nos introduce en una dinámica de autenticidad alejada de todo miedo y malentendido.
El cristiano anuncia a la persona de Jesús, que no tiene nada que ver con ideologías y filosofías. No hay teorías a las que adherirse, sino una Persona con la que encontrarse y por la que dejarse abrazar, dejarse salvar y… cuánto necesitamos ser salvados, ¡¡¡continuamente!!!

Recuperemos nuestra alegría
En un mundo confuso, incrédulo y desorientado, que presume de la «liquidez» del pensamiento como un logro, el propio cristiano puede sentirse perdido y, en consecuencia, renunciar de antemano: que cada uno siga su camino sin hacerse demasiadas ilusiones de que algo hermoso pueda llegar a concretarse…
Si esta es la situación, diez años después de la promulgación de Evangelii Gaudium, entonces ha llegado precisamente el momento de volver a los orígenes del encuentro con el Resucitado, dejarse fortalecer con nueva savia evangélica y volver a ser signos de la constante novedad que es Cristo.
Lo cotidiano puede florecer
El Evangelio de Lucas narra el encuentro de dos discípulos con el Resucitado por el camino de Emaús; un encuentro que llenó de alegría su corazón dolorido y temeroso. Después de cenar con Jesús, los dos discípulos no pueden guardarse para sí ese fuego que arde en el pecho. Es de ese encuentro, entonces, de donde hay que partir de nuevo. Al igual que aquellos dos discípulos esperaban la buena noticia de la resurrección, también el hombre de hoy, también el cristiano de hoy, necesita ese anuncio gozoso y lo espera, aunque sea inconscientemente. Nunca como hoy nos hemos encontrado ante el momento propicio para el anuncio cristiano, para el anuncio de la alegría que es Jesús.
Aceptemos, pues, la invitación del Papa a volver a Jesús, a la fuente de la alegría, al manantial de la vida, a la plenitud del corazón y, sin duda, un nuevo encuentro de amor dará nueva luz y nueva fuerza para vivir en Cristo, por Cristo y con Cristo y… llevarlo al mundo de hoy.
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