Devociones del 9 al 15 de agosto de 2021
«La Virgen es la estrella que nos orienta»: hagamos nuestras estas palabras del papa Francisco, especialmente en la semana en que celebramos la gloriosa Asunción de la Virgen.
«Que una de nosotras habite en el Cielo con su cuerpo nos da esperanza: comprendemos que somos valiosos, destinados a resucitar. Dios no dejará que nuestro cuerpo se desvanezca en la nada. ¡Con Dios nada se perderá! En María la meta ya se ha alcanzado y nosotros tenemos ante los ojos el motivo por el que caminamos: no para conquistar las cosas de aquí abajo, que se desvanecen, sino para conquistar la patria de allá arriba, que es para siempre. Y la Virgen es la estrella que nos orienta. Ella fue antes. Ella, como enseña el Concilio, “brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el Pueblo de Dios en camino” (Lumen gentium, 68)» (Papa Francisco).
La fiesta de la Asunción de la bienaventurada Virgen María ilumina esta semana en la que estamos llamados a elevar la mirada al Cielo, por encima de todos nuestros encierros y miedos. Dejémonos iluminar por su rostro radiante y por el ejemplo de los santos que recordamos en estos días.

LUNES 9 DE AGOSTO
Santa Teresa Benedicta de la Cruz
Alemana por nacionalidad y de origen judío, Stein se hizo católica por libre elección; en ella estos tres componentes no estuvieron en conflicto, sino que contribuyeron a enriquecer su personalidad.
Nace el 12 de octubre de 1891 en Breslavia, que entonces formaba parte de Alemania, la menor de once hermanos, cuatro de los cuales habían muerto. A los 14 años, Edith Stein abandona la fe de sus padres y se vuelve atea. Estudia filosofía en Gotinga y adquiere fama de brillante filósofa. En el verano de 1921, mientras se hospeda en casa de los Conrad-Martius, la lectura de un libro marca un punto de inflexión. Edith cuenta: «Tomé al azar un libro de la biblioteca; llevaba por título Vida de Santa Teresa contada por ella misma. Comencé a leer y ya no pude dejarlo hasta terminarlo. Cuando lo cerré, me dije: “Esta es la verdad”». Ella, que había buscado la verdad durante mucho tiempo, la encuentra en el misterio de la cruz. Al año siguiente recibe el Bautismo y en 1933 ingresa en el Carmelo de Colonia, adoptando el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. El 2 de agosto de 1942 es deportada al campo de exterminio de Auschwitz y el 9 de agosto, junto con los demás deportados, entre ellos su hermana Rosa, cruza el umbral de la cámara de gas, sellando su vida con el martirio. Fue Juan Pablo II quien la beatificó el 1 de mayo de 1987 y la canonizó el 11 de octubre de 1998. En 1999 es declarada, junto con santa Brígida de Suecia y santa Catalina de Siena, copatrona de Europa.
«Quien pertenece a Cristo debe vivir plenamente la vida de Cristo: debe alcanzar la madurez de Cristo y, finalmente, ponerse en camino por la vía de la Cruz», decía la Santa. Profundicemos en el conocimiento de su vida e invoquemos su intercesión.
Para profundizar:
• Misal “Sobre tu palabra” – julio-agosto de 2021
• Con agua viva. Liturgia de las horas diaria – julio-agosto de 2021

MIÉRCOLES 11 DE AGOSTO
Santa Clara
La noche del Domingo de Ramos de 1211 (o 1212), Clara, de dieciocho años, huye de su casa en Asís y corre hacia la Porciúncula, donde la esperan Francisco y el grupo de los frailes menores. Grupos de muchachas y mujeres se unirán a ella en un pequeño edificio junto a la iglesia de San Damián. Fascinada por el testimonio de Francisco, la joven quiere dar vida a una familia de religiosas de clausura, que después serán conocidas como clarisas. «En el convento de San Damián, Clara practicó de manera heroica las virtudes que deberían distinguir a todo cristiano: la humildad, el espíritu de piedad y de penitencia, la caridad. Aunque era la superiora, quería servir personalmente a las hermanas enfermas, sometiéndose incluso a las tareas más humildes: la caridad, en efecto, supera toda resistencia y quien ama realiza cualquier sacrificio con alegría» (Benedicto XVI).
Clara se distingue por su devoción a la Eucaristía. En dos ocasiones, Asís se ve amenazada por el ejército del emperador Federico II, y Clara es conducida a las murallas de la ciudad con la píxide que contiene el Santísimo Sacramento en sus manos; sus biógrafos cuentan que, al verla, el ejército emprende la huida. Precisamente por estos hechos y por otros milagros cuya memoria se conservaba, fue canonizada apenas dos años después de su muerte, ocurrida el 11 de agosto de 1253.
Para profundizar:
• Las florecillas de Santa Clara
• Oraciones de san Francisco y santa Clara
• Retrato a pluma de sor Chiara

MIÉRCOLES 11 DE AGOSTO
Inicio del triduo a san Maximiliano María Kolbe
Comenzamos hoy el triduo a san Maximiliano Kolbe, meditando sus palabras, que hoy suenan más actuales que nunca: «Combatir el mal según el espíritu de la milicia mariana significa combatir con amor hacia todos los seres humanos, incluidos los menos buenos. Significa dar relevancia al bien, de modo que resulte irresistible, en lugar de difundir el mal mediante su descripción. Cuando se presenta la ocasión de llamar la atención de la sociedad o de la autoridad sobre alguna fechoría, hay que hacerlo con amor hacia la persona implicada y con delicadeza. No se debe exagerar ni entrar en los detalles de tal fechoría más de lo necesario para ponerle remedio». Invoquemos su intercesión para que nos ayude a orientarnos en estos tiempos nuestros, bombardeados como estamos por un exceso de información que parece querer subrayar más el mal que las semillas de bien que germinan.
Para profundizar:
• En oración con san Maximiliano Kolbe

SÁBADO 14 DE AGOSTO
San Maximiliano María Kolbe
Maximiliano Kolbe ofreció su vida para salvar a un padre de familia en el campo de exterminio de Auschwitz: «Soy un sacerdote católico», dice al pedir ocupar el lugar del condenado. En el búnker del hambre, los gritos de desesperación de los condenados pronto dan paso a himnos al Señor: ¡el padre Kolbe los prepara para encontrarse con su Dios! Los cantos contagian a las celdas cercanas y toda la prisión comienza a elevar sus alabanzas al Señor. Después de catorce días quedan cuatro prisioneros con vida, entre ellos el padre Maximiliano. Entonces deciden matarlos con una inyección letal: es el 14 de agosto de 1941, víspera de la Asunción de María, cuando el fraile franciscano, mártir voluntario, extiende el brazo diciendo: «Ave María»; son sus últimas palabras.
Juan Pablo II, al canonizar a Maximiliano Kolbe, le reconoce la aureola del martirio y lo proclama «patrono de nuestros tiempos difíciles».
Para profundizar:
• El enamorado de María

DOMINGO 15 DE AGOSTO
Asunción de la bienaventurada Virgen María
La definición del dogma de la Asunción tuvo lugar en 1950 por obra de Pío XII. Es la fiesta principal de la Virgen y corresponde a la muerte de los demás santos, que en el caso de María se denomina dormitio. La Iglesia celebra hoy en María la culminación del Misterio pascual. Al ser María la “llena de gracia”, sin ninguna sombra de pecado, el Padre quiso asociarla a la resurrección de Jesús. La Inmaculada anunció de antemano el fin de la redención, que consiste en conducir a los hombres a una inocencia integral; la Asunta es un anticipo de la meta final de la redención: la glorificación de la humanidad en Cristo. María recuerda hoy a los cristianos que se sienten insertos en la historia de la salvación y destinados a ser conformados a Cristo, por obra del Espíritu, en la casa del Padre.
El papa Francisco nos recuerda que «la fiesta de la Asunción de María es un llamamiento para todos nosotros, especialmente para quienes están afligidos por dudas y tristezas y viven con la mirada baja, sin conseguir levantarla. Miremos hacia arriba, el cielo está abierto; no infunde temor, ya no está distante, porque en el umbral del cielo hay una madre que nos espera y que es nuestra madre. Nos ama, nos sonríe y nos socorre con premura. Como toda madre, quiere lo mejor para sus hijos y nos dice: “Sois preciosos a los ojos de Dios; no estáis hechos para las pequeñas satisfacciones del mundo, sino para las grandes alegrías del cielo”. Sí, porque Dios es alegría, no aburrimiento. Dios es alegría. Dejémonos llevar de la mano por la Virgen». Miremos hacia ella con confianza, «la estrella que nos orienta».
Para profundizar:
• Misal “Sobre tu palabra” – julio-agosto de 2021
• Con agua viva. Liturgia de las horas diaria – julio-agosto de 2021
«Dejémonos atraer por la verdadera belleza, no nos dejemos absorber por las pequeñeces de la vida, sino elijamos la grandeza del cielo. Que la Santa Virgen, Puerta del cielo, nos ayude a mirar cada día con confianza y alegría hacia donde está nuestro verdadero hogar, donde está ella, que como madre nos espera». Acojamos esta invitación del papa Francisco y demos prioridad a las cosas de Dios. Dejémonos guiar en el camino por la «estrella que nos orienta», la Virgen María.
¡Buen camino!
