San Benito de Nursia, patrón de Europa, dio origen al monacato occidental con la fundación del monasterio de Montecasino. Su Regla puede resumirse en el famosísimo lema «Ora et labora».
A lo largo de su vida, san Benito también tuvo que luchar en varias ocasiones contra el demonio, sus tentaciones y sus influencias malignas. Esta historia de lucha contra el mal lo convierte en un verdadero exorcista, y queda reflejada en la medalla que lleva su nombre.
¡Conozcamos más de cerca esta poderosa “arma” de oración y protección contra el mal!
La medalla
San Benito tenía una profunda fe en el poder de la cruz y obró milagros mediante este signo. La fe y la devoción especial hacia la cruz dieron origen a la difusión de medallas que representan al Santo con una cruz en alto en la mano derecha y su Regla en la mano izquierda. Por eso la cruz siempre ha estado estrechamente asociada a la medalla de san Benito.

Anverso
En el anverso de la medalla aparece la imagen de san Benito. En la mano derecha sostiene la cruz y en la izquierda, la Regla. En el pedestal, a la derecha de san Benito, hay una copa envenenada: Gregorio Magno, su biógrafo, cuenta que el Santo se salvó del veneno -que algunos monjes, al no compartir sus decisiones, habían puesto en una bebida- trazando la señal de la cruz en el aire. En el pedestal de la izquierda aparece un cuervo a punto de llevarse un panecillo envenenado que un enemigo envidioso había enviado a san Benito. Sobre la copa y el cuervo aparecen las palabras latinas: Crux S. Patris Benedicti (La Cruz de nuestro Santo Padre Benito).
En el borde de la medalla, que rodea la figura de Benito, aparecen las palabras latinas: Eius in obitu nostro praesentia muniamur! (¡Que su presencia nos fortalezca en la hora de nuestra muerte!). De hecho, los benedictinos siempre han considerado a san Benito un patrono especial para una muerte serena: él mismo murió en la capilla de Montecasino mientras estaba de pie, con los brazos alzados hacia el cielo, sostenido por los hermanos del monasterio, poco después de recibir la Comunión.

Reverso
En el reverso de la medalla, la cruz ocupa un lugar predominante. En los brazos de la cruz aparecen las iniciales de una oración latina: Crux sacra sit mihi lux! Nunquam draco sit mihi dux! (¡Que la santa cruz sea mi luz! ¡Que el dragón no sea nunca mi guía!).
En los ángulos de la cruz, las letras CSPB corresponden a Crux Sancti Patris Benedicti (La Cruz de nuestro Santo Padre Benito).
Sobre la cruz aparece la palabra pax (paz), un lema benedictino. Alrededor del borde del reverso de la medalla, las letras VRSNSMV – SMQLIVB son las iniciales de una oración latina de exorcismo contra Satanás: «Vade retro Satana! Nunquam suade mihi vana! Sunt mala quae libas. Ipse venena bibas!» (¡Apártate, Satanás! ¡No me tientes nunca con tus vanidades! Lo que me ofreces es malvado. ¡Bebe tú mismo el veneno!).
No olvidemos nunca que la medalla de san Benito, como cualquier objeto que manifiesta nuestra fe, no es un talismán ni un amuleto de la buena suerte, sino un signo que, llevada con fe, puede ayudarnos a caminar por los caminos del Señor.


