la musica un linguaggio senza frontiere alla scoperta della musica di dio

Editrice Shalom

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Autore: Editrice Shalom

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La música: un lenguaje sin fronteras. Descubre la música de Dios

Cuadernos del Concilio, volumen 14

La música en la Liturgia: este es el tema que don Marco Frisina, sacerdote de la diócesis de Roma, biblista y compositor, nos invita a descubrir en el volumen 14 de los Cuadernos del Concilio (promovidos por el papa Francisco en preparación del Jubileo de 2025), al analizar el capítulo VI de la Sacrosanctum Concilium.

La música, un lenguaje universal

La música es un lenguaje precioso, un lenguaje sin palabras, que ha atravesado todas las épocas y ha sabido superar todas las barreras, como recuerda al inicio el autor del Cuaderno: «La música ocupa un lugar de gran importancia en las culturas de todos los pueblos y en su historia, situándose de manera significativa entre todas las disciplinas artísticas. De hecho, posee la capacidad de comunicar inmediatamente sus contenidos, no necesita traducción y llega directamente al corazón de quien la escucha, independientemente de la cultura o nacionalidad a la que pertenezca. Todos experimentan la eficacia y el poder de la música para expresar los sentimientos y las emociones más profundas, y conocen su capacidad para comunicarlos y compartirlos».

La música litúrgica: una música que habla de Dios

«Quien canta reza dos veces», decía san Agustín. La música litúrgica es una música particular, porque habla de Dios y debe conducirnos a Él; además, es una música que tiene como fin la oración, un fin que nunca debe olvidar.
Por eso, Frisina advierte: «En estos dos milenios de música sacra hemos atesorado una enorme cantidad de obras de gran valor artístico y espiritual, pero, como nos recomienda el concilio (SC 116), estas composiciones deben responder “al espíritu de la acción litúrgica”. Es decir, no deben utilizarse indiscriminadamente, sino integrarse de manera que puedan ponerse auténticamente al servicio de la acción litúrgica. El riesgo de transformar una celebración en un concierto siempre es posible; hay que comprender que la calidad de la música litúrgica se basa en su belleza artística, pero sobre todo en su finalidad primordial: su servicio a la oración de la Iglesia».


¿Cuáles son los instrumentos musicales más adecuados?

¿Cómo se interpreta esta música tan particular, capaz de convertirse en oración?
Este volumen de los Cuadernos del Concilio también nos ofrece valiosas indicaciones en este sentido. Frisina subraya el encanto antiguo y siempre nuevo del órgano de tubos: «El órgano es una especie de gran instrumento de viento, cuyo sonido puede ser dulce, pero también de gran potencia y extraordinaria solemnidad, y sin duda el órgano de tubos ofrece muchas ventajas en el uso litúrgico. Ante todo, su sonido logra amalgamarse con las voces del coro y sostener su afinación, una ventaja nada desdeñable».


Sin embargo, recuerda que la Sacrosanctum Concilium está “abierta” a todo tipo de instrumento, siempre que los instrumentos musicales se utilicen de la mejor manera, para el bien de la celebración.
Entonces, oremos a Dios cantando; oremos a Dios tocando instrumentos… ¡nuestra música, lenguaje sin fronteras, llegará al cielo!


La música: un lenguaje sin fronteras. Descubre la música de Dios

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