Devociones del 27 de diciembre al 2 de enero de 2022
Dejamos atrás un año sin duda lleno de muchas experiencias. Algunas habrán sido dolorosas, especialmente debido a la pandemia que aún se extiende, pero incluso en las situaciones más difíciles ciertamente hemos podido percibir la presencia de Jesús y María. La solicitud maternal y la ternura de María han aliviado muchos de nuestros sufrimientos, el amor infinito de Jesús nos ha hecho sentir la paz en el corazón, esa verdadera paz que nada puede arrebatarnos. Nuestro ánimo se abre entonces a la gratitud por todas las experiencias hermosas en las que hemos experimentado la amistad y la cercanía de los hermanos, en las que nos hemos sentido acogidos por lo que somos, con nuestras cualidades, defectos y fragilidades, en las que hemos comprendido qué significa la verdadera comunión.
Para el año que comienza, pidamos al Señor que aún podamos experimentar esta comunión y que podamos vivir cada día de manera auténtica, buscando siempre, en toda circunstancia, hacer su voluntad. Que él ilumine realmente nuestras mentes y nos conceda su paz. Sí, la paz es un don de Dios: no nos cansemos nunca de implorarla.

MARTES 28 DE DICIEMBRE
Beata Matía Nazzarei
Llamada, mientras vivía, «madre de la caridad», la beata Matía era, como todos los santos, muy sensible a las desgracias del prójimo. Inmediatamente después de su muerte ocurrieron muchos milagros junto a su cuerpo expuesto públicamente en la iglesia. Cuando en 1758 se volvió a abrir el ataúd, se verificó lo que había sucedido en 1536: la tela de lino, doblada varias veces, que envolvía el cuerpo de la Beata, estaba impregnada de un humor sanguinolento, constatado por los médicos además de por todo el pueblo. El fenómeno continúa hasta hoy.
Dirijámosle con confianza esta sentida oración:
Oh, beata Matía,
bendice nuestra vida,
y haz de ella un jardín del Señor
en el que crezcan las flores de ese amor de Dios
que incendió tu vida;
de ese amor al prójimo
por el que serviste durante cuarenta años
tu monasterio;
de ese desapego del mundo
que te animó a huir de casa
para encontrar mejor a Jesús;
de ese desapego de ti misma
que te hizo semejante al grano
que da fruto solo al morir;
de esa paz que nace
un gran «sí» al amor
y un gran «no» a las cosas de aquí abajo.
Amén.
Para profundizar:
• Beata Matía Nazzarei de Matelica. Oraciones y apuntes biográficos

VIERNES 31 DE DICIEMBRE
Santa Catalina Labouré
Catalina Labouré nació cerca de Châtillon (Francia) el 2 de mayo de 1806, en una familia de nada menos que diecisiete hijos, siete de los cuales murieron a muy corta edad. Al quedar huérfana de madre a los nueve años, tuvo que asumir muy pronto la responsabilidad de llevar la casa, mientras albergaba en su corazón el vivo deseo de seguir la vocación religiosa, que ya sentía el día de su Primera Comunión. El 21 de abril de 1830 ingresó en las Hijas de la Caridad de París, nacidas del carisma de san Vicente de Paúl y de santa Luisa de Marillac. Tuvo visiones sobrenaturales relacionadas con san Vicente y, sobre todo, con la Virgen, quien le confió varios mensajes. En particular, le pidió acuñar una «Medalla Milagrosa», dispensadora de gracias. Nadie, salvo sus superiores, supo jamás de los favores celestiales concedidos a Catalina. Vivió con la mayor humildad y en el más absoluto silencio, y durante cuarenta y seis años sirvió a los pobres del hospicio de Enghien, en París. Murió el 31 de diciembre de 1876; cuando su cuerpo fue exhumado, las manos que habían tocado a la Virgen y los ojos que la habían visto aparecieron extraordinariamente conservados.
Para profundizar:
• La Medalla Milagrosa
• Un mes con la Medalla Milagrosa
• La Medalla Milagrosa y Catalina Labouré
• La Virgen del Milagro y Alfonso
También podrían interesarte:
• Artículos religiosos con la Medalla Milagrosa.

SÁBADO 1 DE ENERO
María Santísima, Madre de Dios
«Comencemos el nuevo año poniéndonos bajo la mirada maternal y amorosa de María Santísima, a quien la liturgia celebra hoy como Madre de Dios. Reanudemos así el camino por los senderos del tiempo, confiando nuestras angustias y nuestros tormentos a Aquella que todo lo puede. María nos mira con ternura maternal, tal como miraba a su Hijo Jesús. […] Así actúa la Virgen con nosotros: quiere tenernos entre sus brazos para custodiarnos como custodió y amó a su Hijo. La mirada tranquilizadora y consoladora de la Santa Virgen es un estímulo para que este tiempo, que el Señor nos ha concedido, se emplee en nuestro crecimiento humano y espiritual; sea tiempo para allanar los odios y las divisiones -hay tantos-; sea tiempo para sentirnos todos más hermanos; sea tiempo de construir y no de destruir, cuidándonos unos a otros y cuidando de la creación. Un tiempo para hacer crecer, un tiempo de paz» (Papa Francisco).
Para profundizar:
• Rezad, rezad, rezad (edición ampliada)
• Rezad, rezad, rezad
También podrían interesarte:
• Cuadro de la Virgen con el Niño
• Cuadro del Árbol de la Vida
• Estatua de la Virgen
«En medio del estruendo ruidoso de las olas, navego tranquilamente con confianza y miro hacia delante sin temor, como un niño, porque Tú, oh Jesús, eres mi luz». Que estas palabras de santa Faustina Kowalska nos sirvan de inspiración para el nuevo año. Si Jesús es nuestra luz, nada puede poner en peligro nuestra navegación.
¡Feliz año nuevo y buen camino!
