El papa Francisco pidió a todo el pueblo de Dios que se preparara para el jubileo de 2025.
Comencemos, entonces, por su solemne apertura. Seguramente muchos de nosotros tenemos ante los ojos las imágenes de años pasados en las que el Papa abrió la Puerta Santa. Pero ¿qué es la Puerta Santa?

La Puerta Santa
Es el signo característico del Jubileo: al atravesarla, todo fiel puede obtener la indulgencia plenaria de todos los pecados.
La apertura de la Puerta Santa de una basílica y su cierre marcan el inicio y la conclusión del Año Santo.
La más famosa es la de San Pedro, seguida por las de las tres basílicas mayores de Roma: San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor.


Las Puertas Santas en el mundo
Sin embargo, también hay otras puertas santas en el mundo; entre ellas, recordamos la catedral de Santiago de Compostela, la basílica de Santa María de Collemaggio en L’Aquila, la basílica-catedral de Notre-Dame de Québec, la catedral de Atri (Teramo) y la puerta santa de Nueva Delhi.
Durante el Jubileo extraordinario de 2015, el papa Francisco concedió la apertura de la Puerta Santa también en las iglesias catedrales y permitió a las diócesis establecer Puertas Santas.
¿Lo hará también para el jubileo de 2025?
Sigan siguiéndonos: los mantendremos informados sobre las decisiones del Papa para saber si también habrá Puertas Santas en sus diócesis.



¿Por qué se inicia el jubileo con la apertura de una puerta?
La puerta simboliza un movimiento de fuera hacia dentro, de cerrado a abierto. Remite a un paso, al paso que todo ser humano está llamado a dar del pecado a la gracia.
Es Jesús mismo quien dice: «Yo soy la puerta» (Jn 10,7), por lo tanto, atravesar la Puerta Santa significa pasar por Jesús y ser acogidos por su abrazo de misericordia.
La Puerta Santa ya no se tapiará
Antiguamente, la Puerta Santa se tapiaba al final del jubileo. Así, el día del comienzo del Jubileo, el Papa tenía en la mano un martillo con el que golpeaba tres veces el muro de la Puerta antes de que se derribara la pared. La última puerta tapiada fue la del Jubileo de 1975. En el año 2000, san Juan Pablo II estuvo a punto de ser alcanzado por un cascote mientras los albañiles procedían a abrirla; por eso decidió que, a partir de entonces, las Puertas Santas simplemente se cerrarían al finalizar el jubileo para volver a abrirse en el siguiente Año Santo.

Mientras esperamos cruzar la Puerta Santa, abramos la puerta del corazón
La dimensión simbólica de la puerta, el tiempo del que disponemos para prepararnos para el Jubileo y el lema que el papa Francisco ha elegido para el Jubileo Peregrinos de esperanza son herramientas, ayudas, sugerencias y oportunidades para mirarnos por dentro y atravesar esas puertas interiores que hace tiempo tapiamos por miedo a sufrir.
Miremos al Señor Jesús, que nos dice: «Yo soy la puerta», y tengamos confianza: más allá de toda puerta tapiada del corazón, en realidad, no están la oscuridad ni la muerte, sino Él, que nos espera desde siempre para abrazarnos y sanar nuestras heridas.
Empieza a prepararte para el jubileo de 2025 leyendo los Cuadernos del Concilio,
promovidos por el papa Francisco y elaborados por el Dicasterio para la Evangelización en colaboración con la Editorial Shalom


