Qué es la Puerta Santa
Desde un punto de vista puramente material, podemos definir como Puerta Santa la puerta de una iglesia o basílica cristiana que el Papa ha proclamado como tal. Esta puerta permanece tapiada y solo se abre con ocasión de un Jubileo, cuando puede atravesarse para obtener la indulgencia plenaria de todos los pecados. Recordemos, en efecto, que el Jubileo es un período que dura un año, durante el cual la Iglesia concede indulgencias especiales a quienes realizan peregrinaciones, se comprometen en obras de caridad, se dedican a la oración y a la penitencia o, en este caso, atraviesan una de las Puertas Santas proclamadas por el Papa.
Para el Jubileo de 2025, el papa Francisco decidió conceder a los fieles la Indulgencia jubilar si, con ánimo devoto, participan en Misiones populares, ejercicios espirituales o encuentros de formación sobre los textos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica, que se celebren en una iglesia u otro lugar adecuado, según la intención del Santo Padre.
Significado
En cuanto al significado simbólico de la Puerta Santa, encontramos la puerta ya mencionada en el libro del profeta Ezequiel, como el acceso por el que la gloria de Dios entra en la casa, pero también en el alma: «Entonces me condujo hacia la puerta que mira al oriente, y he aquí que la gloria del Dios de Israel llegaba por el camino oriental; su estruendo era como el estruendo de grandes aguas, y la tierra resplandecía con su gloria. La visión que vi era semejante a la que había visto cuando fui a destruir la ciudad, y semejante a la que había visto junto al río Quebar. Caí rostro en tierra. La gloria del Señor entró en el templo por la puerta que mira al oriente» (Ez 43,1-4).
Sin embargo, podemos comprender mejor el significado de la Puerta Santa en el Evangelio de Juan, donde se lee: «En verdad, en verdad les digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo son ladrones y bandidos, pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará pastos» (Jn 10,7-9). Así pues, Jesús habla de sí mismo como una puerta, y de este modo la Puerta Santa se convierte en el paso obligado para quien quiera seguirlo.
Una tradición antigua
La tradición de la Puerta Santa es antigua. El primero en proclamar una fue el papa Celestino V, quien en 1294 declaró Santa la puerta de la basílica de Santa María de Collemaggio, en L’Aquila, que aún hoy es sede del Jubileo anual instituido por el propio Celestino mediante la Bula del Perdón del 29 de septiembre de 1294, conocido como Perdonanza Celestiniana y clasificado por la Unesco como patrimonio oral e inmaterial de la humanidad.
Hoy existen muchas Puertas del Jubileo, entre ellas, además de la de San Pedro y la Puerta Santa de San Juan de Letrán en Roma, podemos recordar la de la catedral de Santiago de Compostela, la catedral de Atri y la basílica-catedral de Notre-Dame de Québec. La catedral del Sagrado Corazón de Nueva Delhi, en la India, abrió su Puerta Santa el 12 de diciembre de 2015 con motivo del inicio del Jubileo de la Misericordia.
Apertura de la Puerta Santa
El Jubileo comienza con la apertura de la Puerta Santa de San Pedro y concluye con su cierre.
El rito de apertura de la Puerta Santa evoca el simbolismo del que ya hemos hablado: la puerta como paso obligado hacia la salvación. La apertura de la Puerta Santa de la basílica de San Pedro, en particular, marca el inicio del Jubileo (la solemne apertura de la Puerta Santa para el jubileo en curso tuvo lugar el 24 de diciembre de 2024; el 29 de diciembre de 2024 se abrió la Puerta Santa de San Juan de Letrán; el 1 de enero de 2025 se abrió la Puerta Santa de Santa María la Mayor y el 5 de enero, la de San Pablo Extramuros). En los días siguientes, se abren en todo el mundo las puertas de las demás basílicas del Jubileo.
Tradicionalmente, se comenzaba a retirar el muro de la Puerta Santa con vistas al Jubileo. El Papa tenía la tarea de romper simbólicamente el último tabique con un martillo y luego dejar que los albañiles terminaran el trabajo. La tradición de tapiar la Puerta Santa de San Pedro y abrirla solo con motivo del Jubileo se mantuvo vigente hasta 1975. Posteriormente, en el año 2000, san Juan Pablo II, que estuvo a punto de ser golpeado por los cascotes mientras realizaba el rito, decidió cambiar la costumbre. Desde entonces, la Puerta Santa simplemente se cierra al final del Jubileo y se vuelve a abrir para el Jubileo siguiente.
¿Aprovecharás la ocasión del Jubileo para atravesar la Puerta Santa? ¿Cuál elegirás? ¡Dínoslo en los comentarios!
