la predica di san giovanni battista un dipinto di mattia preti che esalta la forza del profeta

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Autore: Editrice Shalom

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La predicación de San Juan Bautista: un cuadro de Mattia Preti que ensalza la fuerza del profeta

Predicación de San Juan Bautista - Mattia Preti

Continúa la colaboración entre don Alessio Fucile, experto en arte, y el blog Shalom. Don Alessio nos guiará para profundizar en los momentos más importantes del año litúrgico a través de unas bellísimas obras de arte que, además de suscitar en nosotros admiración por su esplendor, pueden ayudarnos a comprender mejor las Sagradas Escrituras y el mensaje de Jesús.

Don Alessio presenta hoy el cuadro “Predicación de san Juan Bautista” de Mattia Preti como preparación para el Segundo Domingo de Adviento, cuyo protagonista es el Precursor de Jesús.

Te presento «Predicación de San Juan Bautista», obra de Mattia Preti de 1665 conservada en el Fine Arts Museum de San Francisco. Este lienzo representa un episodio tomado del Evangelio de Marcos, en el que el Bautista anuncia en el desierto de Judea la venida del Mesías e invita a los oyentes a convertirse para el perdón de los pecados (Mc 1,4). El evangelista también describe el aspecto del Bautista, que «llevaba un vestido de piel de camello y un cinturón de cuero alrededor de la cintura» (Mc 1,6).

El Bautista

La obra del pintor calabrés Mattia Preti pone de relieve la actitud del Bautista: situado por encima de los demás personajes, está tan implicado y convencido de lo que dice que su cuerpo aparece tenso y vibrante; incluso el manto, rojo en referencia al martirio que sufrirá, transmite, con su rápido movimiento, la energía con la que el Hijo de Isabel proclama el inicio del Reino.
Mattia Preti traduce en pintura el relato evangélico y representa la imponente figura del precursor de Jesús, vestido con piel de camello, mientras apoya el antebrazo sobre el tronco roto de un árbol y señala al cielo, de donde desciende un haz de luz divina. El árbol roto alude a las duras palabras empleadas por el Bautista: «Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego» (Mt 3,10).

La escena

La intensidad de la predicación se refleja en la atención y la reacción de las personas a los pies del Santo, que muestran un variado repertorio de expresiones: obsérvese al hombre de la izquierda, vestido de amarillo, y a la mujer de la derecha, vestida de azul, que extienden los brazos para mostrar su sorpresa, siguiendo una fórmula que Mattia Preti experimentó varias veces, sobre todo en las escenas de banquetes; el hombre con entradas, hacia el centro del lienzo, apoya la barbilla en la mano y frunce el ceño, señal de la concentración y la atención que presta a las palabras de san Juan.
El cordero que se ve a los pies del Santo es uno de sus atributos clásicos, una alusión a su reconocimiento del Mesías que se acerca para ser bautizado: «Este es el Cordero de Dios» (Jn 1,36). La frase también está escrita en latín en la cartela colgada de la caña entrelazada para formar una cruz que el Santo sostiene en la mano. Es una invitación a no perder más tiempo: la Salvación está aquí, está cerca, más próxima de lo que se pueda imaginar.

El cordero

En la obra de Preti, Juan no señala al cordero, como suele hacerlo en las representaciones iconográficas relacionadas con él, sino al cielo, situado en la misma diagonal, pero en el lado opuesto: el Bautista señala el rayo de luz que, al rasgar la nube, ilumina toda la escena, a su propia persona, hasta llegar al cordero que está abajo. Como recuerda el texto evangélico, «Juan no era la Luz, sino que había venido para dar testimonio de la luz» (Jn 1,8), del totalmente Otro que, aunque aparentemente ausente, ya está en medio del pueblo y permanecerá allí para siempre.
El bautismo de Juan, realizado con agua, no pretende iniciar algo nuevo, sino que expresa la actitud de adhesión a la luz y a la vida que provienen del Mesías. Esta invitación no se dirige solo a sus contemporáneos, sino a todos los hombres, como expresa el pintor a través de la mirada del Bautista, dirigida hacia el observador del lienzo. Precisamente esa mirada es el eje en torno al cual se desarrolla toda la obra.


La predicación de San Juan Bautista: un cuadro de Mattia Preti que ensalza la fuerza del profeta

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