Continúa la colaboración entre don Alessio Fucile, experto en arte, y el blog Shalom. Don Alessio nos guiará para profundizar en los momentos más importantes del año litúrgico a través de unas bellísimas obras de arte que, además de despertar en nosotros admiración por su esplendor, pueden ayudarnos a comprender mejor las Sagradas Escrituras y el mensaje de Jesús.
Don Alessio presenta hoy «La purificación del Templo» de El Greco, que se puede admirar en el National Gallery Museum de Londres, episodio que el evangelista Juan narra en el Evangelio de mañana.

Una obra de El Greco
Bienvenido. Hoy te muestro «La purificación del Templo», una obra de El Greco de alrededor de 1660, expuesta en el National Gallery Museum de Londres.
El contexto histórico y religioso
El templo, lugar sagrado de encuentro con Dios, a menudo se transforma en un mercado. Esto sucedía sobre todo durante el período pascual, cuando muchos peregrinos acudían a Jerusalén y los negocios prosperaban. Los animales que se vendían estaban destinados a las ofrendas y los sacrificios rituales; los cambistas, en cambio, cambiaban las monedas del Imperio romano por otras de plata y oro puro, aceptables en el templo, donde no se podían usar monedas con la efigie de los gobernantes romanos. Pero estas actividades, que debían facilitar el culto, se habían convertido en una ocasión para obtener ganancias. La clase sacerdotal se aprovechaba de ello para enriquecerse y, así, pasaba de servir al templo a dominarlo y a dominar a quienes lo frecuentaban. Una realidad buena se corrompe cuando se utiliza como medio de poder. Incluso la mejor religión puede entonces degenerar en la peor. Así sucede con toda respuesta equivocada a una pregunta verdadera.

La interpretación artística
El artista ha creado un espacio caótico con líneas contrastantes y luces irreales, que contribuyen a transmitir la atmósfera de ira y turbación. El episodio impresionó profundamente tanto a la multitud como a los discípulos. El Evangelio de Juan relata así el acontecimiento: «Encontró en el templo a gente que vendía bueyes, ovejas y palomas y, allí sentados, a los cambistas. Entonces hizo un látigo de cordeles y expulsó a todos del templo, con las ovejas y los bueyes». Jesús, en el centro con un látigo, expulsa del pórtico exterior del templo a los vendedores de animales y a los cambistas, que se ven a la izquierda.

A la derecha, en cambio, el grupo de los apóstoles observa asombrado el gesto de su Maestro. Jesús, con una túnica roja, símbolo de su humanidad, y un manto azul, símbolo de su divinidad, tiene el rostro sereno y camina decidido entre los puestos derribados, seguro de cumplir la voluntad de Dios.
Al fondo, dos bajorrelieves adornan las paredes del templo. En correspondencia con los mercaderes, aparece la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal, símbolo de quienes serán excluidos del Reino. Del lado de los apóstoles, en cambio, se encuentra el bajorrelieve que representa el sacrificio de Isaac, que anuncia el don de sí mismo que Jesús hará para salvar al hombre.

Entre los apóstoles destaca una mujer. Es María, la madre de Jesús, que junto con los apóstoles representa a la Iglesia, situada cerca de su Señor. Él es el Templo de la Nueva Alianza, en el que se encuentra la salvación. Detrás de los apóstoles, en segundo plano, aparecen algunas personas vestidas con prendas eclesiásticas contemporáneas del pintor. Son una referencia histórica a la Iglesia de la época, a la que El Greco invita a la purificación.
El mensaje de Jesús
Una vez realizado el gesto, Jesús se dirige a la multitud y dice: «No conviertan la casa de mi Padre en un mercado». Te invita a pasar de una religiosidad formal y vacía a una fe verdadera, que te implique en el encuentro personal con Dios y te impulse a una vida comprometida con la justicia y la honestidad. La religiosidad formal te deja en la mediocridad. La fe verdadera tiene la fuerza de cambiarte, hacerte cuestionar, mejorarte, hacerte experimentar la belleza de una vida plena y realizada, y no de sucedáneos que no satisfacen tus necesidades esenciales. Gracias por tu atención.


