Devociones del 24 al 30 de mayo
Después de la alegría del tiempo de Pascua, concluido con la celebración de Pentecostés, comenzamos el camino del Tiempo Ordinario y lo hacemos por todo lo alto celebrando la memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia. Ella nos recuerda que la vida cristiana, para crecer, debe estar anclada en el misterio de la Cruz, en la oblación de Cristo en el banquete eucarístico, en la Virgen oferente, Madre del Redentor y de los redimidos.
Pidamos a la Virgen que nos ayude a creer en el amor de Jesús, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe está llamada a madurar.
Esta primera semana del Tiempo Ordinario concluye con la solemnidad de la Santísima Trinidad. El gran misterio de un solo Dios en tres Personas, que viven un diálogo de amor, es un misterio que se debe contemplar, pero también vivir: estamos llamados a «traducir con gestos cotidianos la contemplación festiva del misterio trinitario» (siervo de Dios Tonino Bello).

LUNES 24 DE MAYO
Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia
«Una Iglesia que es madre camina por el camino de la ternura y la compasión. Quien es hijo de la Iglesia es una persona mansa, tierna, sonriente, llena de amor»; con estas palabras el papa Francisco recordó la memoria litúrgica de hoy.
Son palabras que nos invitan a contemplar a María, pero al mismo tiempo a vivir siguiendo su ejemplo.
Subrayando el profundo vínculo entre el Espíritu Santo y María, y por tanto entre la solemnidad de Pentecostés y esta memoria, añadió: «Ella estaba allí, con los Apóstoles, cuando vino el Espíritu Santo, protagonista con la primera Comunidad de la experiencia admirable de Pentecostés, y le rezamos para que obtenga para la Iglesia el ardiente espíritu misionero».
Para profundizar:
• Con agua viva mayo-junio de 2021
• Sobre tu Palabra – Misalito mayo-junio de 2021

LUNES 24 DE MAYO
Nuestra Señora de Laus
Durante más de cincuenta y cuatro años, de 1664 a 1718, en Laus, en el corazón de los Alpes franceses meridionales, tuvo lugar una de las apariciones más duraderas. La «Señora» de Laus se presentó a una humilde pastorcita, Benoîte Rencurel, como una madre y una educadora llena de ternura y delicadeza: le enseñó a rezar y la guio por un intenso camino espiritual. Numerosos carismas acompañaron la misión de Benoîte, entre los cuales el más extraordinario fue el don de leer en las almas.
Laus se convirtió, según el deseo de Nuestra Señora, en el «refugio de los pecadores», donde se administran abundantemente los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía. El aceite de Laus, que arde constantemente en la lámpara ante el Santísimo Sacramento, ofrecido por la Virgen como remedio, no deja de producir numerosas curaciones de almas y cuerpos. La Iglesia, siempre cautelosa ante el fenómeno de las apariciones, reconoció oficialmente las apariciones de Laus el 4 de mayo de 2008.
Para profundizar:
• Nuestra Señora de Laus
• Novena a Nuestra Señora de Laus

MARTES 25 DE MAYO
Comienzo de los nueve martes en honor de santa Ana
Santa Ana es la madre de la beata Virgen María, «es la mujer que preparó a su hija para convertirse en reina, para convertirse en la reina de los cielos y de la tierra» (papa Francisco).
Aunque se conocen pocos datos sobre santa Ana y, además, proceden de textos no oficiales, pues en el Evangelio nunca se habla de Ana, su culto está muy extendido por todo el mundo.
Los nueve martes de santa Ana constituyen una práctica devocional que consiste en rezar y meditar, según diversos esquemas y propuestas de oración, durante los 9 martes anteriores a la fiesta de santa Ana (26 de julio).
Encomendamos especialmente a santa Ana a las madres, sobre todo a aquellas que encuentran obstáculos para defender la vida naciente o dificultades para criar y educar a sus hijos.
Para profundizar:
• Oraciones a los santos Ana y Joaquín

MIÉRCOLES 26 DE MAYO
San Felipe Neri
Recordamos a san Felipe Neri con las palabras que le dedica san Juan Pablo II: «La amable figura del “Santo de la alegría” conserva aún hoy intacto aquel irresistible encanto que ejercía sobre cuantos se acercaban a él para aprender a conocer y experimentar las auténticas fuentes de la alegría cristiana.
Al repasar la biografía de san Felipe, uno queda, en efecto, sorprendido y fascinado por el modo alegre y sereno con que sabía educar, poniéndose al lado de cada persona con fraterna cercanía y paciencia. Como es sabido, el Santo solía resumir su enseñanza en breves y sabrosas máximas: «Sed buenos, si podéis»; «Escrúpulos y melancolía, fuera de mi casa»; «Sed humildes y manteneos abajo»; «El hombre que no reza es un animal sin palabra»; y, llevándose la mano a la frente, «La santidad consiste en tres dedos de espacio».
Detrás de la agudeza de estos y tantos otros «dichos» es posible percibir el conocimiento agudo y realista que había adquirido de la naturaleza humana y de la dinámica de la gracia. En estas enseñanzas rápidas y concisas traducía la experiencia de su larga vida y la sabiduría de un corazón habitado por el Espíritu Santo. Estos aforismos se han convertido ya, para la espiritualidad cristiana, en una especie de patrimonio sapiencial». San Felipe Neri contempló y vivió el misterio del amor; aprendamos de su ejemplo y pidamos su ayuda con confianza.
Para profundizar:
• El corazón de san Felipe Neri. Un pensamiento al día

SÁBADO 29 DE MAYO
Beato Rolando Rivi
Rolando Rivi, nacido el 7 de enero de 1931, apenas tenía 11 años cuando dijo a sus padres: «Quiero hacerme sacerdote para salvar muchas almas». A los 14 años, en 1945, convertido en seminarista, fue capturado y asesinado por los partisanos: «Mañana habrá un sacerdote menos»; esta fue la motivación que dio el comisario político de la formación partisana.
Este es el relato del padre: «Al regresar hacia el mediodía no encontré a Rolando en casa. Mi cuñada me dijo que había ido a estudiar al lugar de siempre, un bosquecillo no muy lejos de casa… Junto con su madre me dirigí al lugar… pero nos esperaba una triste sorpresa. Sus libros estaban esparcidos por el suelo y en una hoja arrancada de uno de sus cuadernos estaban escritas estas palabras: “No lo busquen. Se viene un momento con nosotros. Partisanos”».
Para profundizar:
• Beato Rolando Rivi

DOMINGO 30 DE MAYO
Santísima Trinidad
Reflexionemos sobre la belleza y el significado de esta solemnidad con las palabras del siervo de Dios Tonino Bello: «Una de las cosas más bellas y prácticas que la teología ha puesto de relieve en estos últimos años es que la Santísima Trinidad no es solo el misterio principal de nuestra fe, sino también el principio arquitectónico supremo de nuestra moral. La trinitaria, es decir, no es solo una doctrina que contemplar, sino una ética que vivir. No es solo una verdad elevada destinada a alimentar la necesidad de trascendencia, sino una fuente normativa de la que extraer orientación para nuestras decisiones cotidianas.
Jesús, por tanto, nos reveló este secreto de su casa no ciertamente para satisfacer nuestras curiosidades intelectuales, sino para involucrarnos en la misma lógica de comunión que une a las tres personas divinas. En el cielo, tres personas iguales y distintas viven tan profundamente la comunión que forman un solo Dios.
En la tierra, varias personas, iguales en dignidad y distintas por su origen, están llamadas a vivir la solidaridad con tal intensidad que formen un solo hombre, el hombre nuevo: Cristo Jesús. De modo que la esencia de nuestra vida ética consiste en traducir con gestos cotidianos la contemplación festiva del misterio trinitario, descubriendo en todos los seres humanos la dignidad de la persona, reconociendo su igualdad fundamental y respetando los rasgos característicos de su distinción.
Cabe añadir, además, que en el cielo las riquezas propias de una persona divina son tan transferibles de una a otra (hay, podríamos decir, un intercambio cultural tan intenso entre el Padre, el Hijo y el Espíritu), que la teología, para indicar este fenómeno, ha tenido que acuñar una expresión quizá un poco difícil para los no especialistas, pero sumamente significativa: la comunicación de idiomas.
Pues bien, el imperativo ético que se deriva de ello para quienes viven en la tierra es que, si mantienen secuestrados sus recursos espirituales o materiales sin ponerlos a disposición de los demás, no pueden eludir la acusación de apropiación indebida.
Podemos concluir, entonces, que el género humano está llamado a vivir en la tierra lo que las tres personas divinas viven en el cielo: la convivencia de las diferencias.
¿Qué significa?
En el cielo, varias personas ponen así todo en común sobre la mesa de la misma divinidad, y para ellas queda intransferible únicamente la identidad personal de cada una, que es, respectivamente, ser Padre, ser Hijo y ser Espíritu Santo.
En la tierra, los hombres están llamados a vivir según este arquetipo trinitario: es decir, a ponerlo todo en común sobre la mesa de la misma humanidad, reservando para sí únicamente lo que forma parte de su propia identidad personal. En última instancia, esto es la paz: la convivencia de las diferencias. No podemos dar una definición más hermosa. Porque fuimos a buscarla precisamente en el corazón de la Santísima Trinidad».
(Extraído de: La familia como laboratorio de paz, Prato, 10 de septiembre de 1988)
Para profundizar:
• Oren, oren, oren
• Sobre tu palabra – Misalito mayo-junio
Traducir en los gestos y en los días cotidianos la contemplación de los misterios del cielo.
¡Que este sea nuestro compromiso durante esta semana!
¡Los espero en los comentarios de la publicación! ¡Buen camino!
