la storia nelle mani della provvidenza

Editrice Shalom

Tempo di lettura: 2 min
Autore: Editrice Shalom

Cosa troverai in questo articolo?

La historia de las manos de la divina providencia

Don Orione

La Sagrada Escritura y la vida de las primeras comunidades cristianas atestiguan con fuerza una certeza: Dios provee a las necesidades de sus hijos. La divina providencia tiene presentes las necesidades de los hombres: «Señor, tú me sondeas y me conoces…» (Sal 128), y cuida de ellos en las pequeñas necesidades cotidianas hasta en los acontecimientos del mundo y de la historia; afirma que Dios es el Señor de la historia, él, y solo él, es su soberano absoluto. Y precisamente sobre esta base se funda la solidaridad entre los cristianos. Esa solidaridad que, en los comienzos de la Iglesia, tanto impresionó al mundo pagano, que reconocía a los discípulos del Señor por su manera de amarse y ayudarse. La ayuda fraterna tiene, en efecto, su fundamento en Dios y en su ser Padre de todos: dar y ayudar con generosidad y gratuitamente, porque el Padre que está en los cielos desea que sus bienes, creados para todos, lleguen a todos.

A lo largo de la historia de la Iglesia, muchos santos han puesto su vida y su vocación en los brazos de la divina providencia: Francisco de Asís, Catalina de Siena, Cayetano de Thiene, Vicente de Paúl, José Cottolengo… y precisamente de estos campeones del amor, un santo más cercano a nosotros, Luis Orione, encontró inspiración para su Pequeña Obra de la Divina Providencia. Juan Pablo II ofrece de él un retrato preciso y luminoso: «En Don Orione, el celo sacerdotal se conjugaba con el abandono en la Providencia divina; así, el secreto de su existencia y de su múltiple actividad residía en una confianza iluminada en el Señor, pues “el último en vencer es Él, Cristo, y Cristo vence en la caridad y en la misericordia” (Cartas II, 338)».

La historia de las manos de la divina providencia

Cosa troverai in questo articolo?